Orietta Ferretti, la mujer que hizo "volar" a cuatro Papas y a todo el Vaticano

Se jubila la responsable de la Peregrinatio ad Petri Sedem: 47 años en la Santa Sede dedicados a organizar vuelos e itinerarios, siempre dispuesta a ponerse al servicio de cualquiera que la llamara por teléfono o se presentara en su despacho

El papa León XIV con Orietta Ferretti
El papa León XIV con Orietta Ferretti
21 jul 2026 - 18:39

(Salvatore Cernuzio/Vatican News).- En el pequeño mundo que es el Estado de la Ciudad del Vaticano están los empleados y luego están las instituciones. Es decir, aquellas personas de las que ni siquiera hace falta decir el apellido o la oficina en la que trabajan, porque todo el mundo sabe de quién se trata. Orietta es una de ellas.

Orietta Ferretti, responsable de la Peregrinatio ad Petri Sedem, por completar la información para los poquísimos que en los últimos 47 años nunca se hayan topado con esa voz agradable y vivaz que, al otro lado del teléfono, anunciaba: "Billete hecho, todo bien". Y que después, con una pregunta o una curiosidad, entretenía a su interlocutor para charlar un poco más, conocerlo mejor, comprender sus necesidades, compartir alguna historia o algún recuerdo.

"Bueno, es que yo soy muy habladora…", bromea Orietta con los medios vaticanos. Ella es la mujer gracias a la cual han volado por Italia y por el extranjero cardenales, obispos, monseñores, gendarmes, periodistas y, sobre todo, los Papas. Cuatro, para ser exactos, desde Juan Pablo II hasta León XIV, quien quiso recibirla en privado hace unos días para darle personalmente las gracias.

Juan Pablo II
Juan Pablo II

"Fue realmente una emoción muy grande. Solo hablé yo, porque hablo mucho. Le dije que en estos tres viajes había evolucionado muchísimo, también en su manera de relacionarse con las personas. Que había mucho amor".

Una avalancha de mensajes y llamadas

"Amor" es la palabra que Orietta repite con más frecuencia cuando habla, además de ser la esencia de su trabajo. "He dedicado toda mi vida a la Santa Sede, y siempre lo he hecho con pasión, con mucho amor".

Y de amor, además de muestras de estima y gratitud, está recibiendo una auténtica avalancha esta mujer romana, siempre elegante y en forma -quizá gracias a sus muchos años como jugadora de baloncesto y, durante un tiempo, también en el equipo femenino de fútbol del Vaticano-, siempre aguda en sus observaciones y ocurrencias.

Pero ¿cómo? ¿Orietta? ¿Y ahora qué hacemos? se escucha decir por los pasillos de las oficinas y los Dicasterios

Desde hace días, desde que se extendió la noticia de que hoy, martes 21 de julio, que además coincide con su 66º cumpleaños, es su último día de trabajo y que a partir de mañana estará jubilada, no han dejado de llegarle SMS, correos electrónicos, llamadas telefónicas y mensajes escritos y de voz.

"Pero ¿cómo? ¿Orietta? ¿Y ahora qué hacemos?", se escucha decir por los pasillos de las oficinas y los Dicasterios.

Ella sonríe porque ya sabe bien lo ocupada que estará a partir de ahora:

"Seré la hija de dos padres estupendos, de 93 y 90 años. Seré la esposa de mi marido, que está contento de que por fin pueda pasar un poco más de tiempo con él. Seré la madre de mis dos hijas y la abuela de dos gemelitas que nacieron hace catorce meses y de otro niño que nacerá en diciembre".

Con el ordenador siempre encendido

Todo muy bonito, pero ciertamente -lo reconoce la propia Orietta- al principio echará de menos no tener que abrir el ordenador para intervenir ante un cambio de planes, un vuelo cancelado, un monseñor bloqueado en otro país o un viaje apostólico que haya que preparar en poco tiempo:

"El de Lesbos del Papa Francisco… ¡Lo organizamos en menos de quince días!".

Ella, que siempre ha tenido el ordenador abierto incluso fuera del horario laboral y, sobre todo, sin hacer distinciones respecto a quién fuera la persona que necesitaba ayuda:

"Yo, sinceramente, abría el ordenador incluso cuando me llamaba la última de las personas. Porque para ayudar a los demás no hace falta tener un cargo, sino simplemente mucho amor, y nada más".

Y por eso se ha ganado el reconocimiento unánime de todos, debido, sí, a su larga experiencia, pero también a una dimensión humana que poco a poco se va perdiendo entre comunicaciones rápidas, frías y virtuales.

El Papa Francisco y Orietta Ferretti
El Papa Francisco y Orietta Ferretti

El comienzo del trabajo a los 19 años

Orietta siempre ha sido así, "humana", desde que, con 19 años, después de terminar sus estudios en 1979, un año después de la elección de Karol Wojtyła, entró a trabajar en la antigua Peregrinatio, que se encargaba de acoger a los peregrinos que llegaban a Roma para visitar la Sede de Pedro.

La oficina fue evolucionando posteriormente e incorporó la venta de billetes de avión y la gestión de los viajes de todas aquellas personas que, desde el Vaticano, tenían que desplazarse fuera de Roma. "Hicimos muchísimos. No recuerdo el primero, pero todos fueron maravillosos. Los viajes papales se convirtieron después en la joya de la corona de la oficina".

Ella contribuyó a hacer realidad muchos de ellos a lo largo de estos años y disfrutó de los viajes de los Papas desde detrás de una pantalla: "Con Juan Pablo II cada viaje era nuevo, diferente. Sin duda, los más bonitos fueron los que hizo con los jóvenes".

Junto al Papa en Asia y Oceanía

En 2024 tuvo la oportunidad de estar al otro lado, es decir, de subir a uno de los aviones cuyos códigos y rutas conocía tan bien: el avión papal del viaje apostólico al sudeste asiático y Oceanía.

El "gran viaje" del papa Francisco, el antepenúltimo de su pontificado, a Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Timor Oriental y Singapur: cuatro países, dos continentes, 30.000 kilómetros, climas diferentes y una variedad infinita de rostros y lugares.

El pontífice argentino había invitado a Orietta Ferretti a formar parte de su séquito personal. "Fue un viaje inmenso. El papa Francisco ya se encontraba delicado de salud, pero iluminaba a las personas y él, a su vez, se iluminaba con ellas", recuerda con los ojos llenos de emoción.

Orietta disfrutó plenamente de aquel viaje, por fin no desde detrás de una pantalla, sino sobre los escenarios de las celebraciones eucarísticas, dentro de las salas de los palacios reales o en las pequeñas iglesias que visitó Jorge Mario Bergoglio durante aquella inolvidable gira al otro lado del mundo.

Armada con su bolso y su teléfono inteligente, durante aquellos días captaba las inmensas multitudes que se agolpaban en tejados y árboles para saludar al Sucesor de Pedro. "¡Tengo que enviarles las fotos a mis hijas!", exclamaba a quienes estaban a su lado.

León XIV
León XIV

Esta es la experiencia que, de los 47 años vividos en la Santa Sede, asegura que "llevará en el corazón", junto con un equipaje lleno de gratitud por el trabajo realizado, las amistades forjadas, las personas conocidas y la vida vivida en este pequeño mundo que es el Estado de la Ciudad del Vaticano, donde todo el mundo la conoce.

Orietta, la mujer que hizo posible que todos voláramos.

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