El Papa defiende el papel de la ONU y el "multilateralismo" frente a "un auténtico 'cortocircuito' de los derechos humanos" en el mundo
León XIV reclama, ante el Cuerpo Diplomático, el alto el fuego en Ucrania, defiende la solución de dos Estados para Israel y Palestina y recuerda que "a población civil palestina tiene derecho a vivir en paz en su propia tierra". Reclama la protección de los derechos humanos en Venezuela
Como todos los años por estas fechas, el Papa trazó, ante el Cuerpo Diplomático acreditado en la Santa Sede, su 'mapa del mundo'. En su primer discurso en este ámbito, León XIV hizo una rotunda defensa del "multilateralismo", cuya "debilidad" es "motivo de especial preocupación a nivel internacional. "y del papel de Naciones Unidas "en un mundo que se enfrenta a retos complejos, como las tensiones geopolíticas, las desigualdades y las crisis climáticas".
"La ONU debe desempeñar un papel clave en el fomento del diálogo y de la ayuda humanitaria, contribuyendo a construir un futuro más justo. Por lo tanto, es necesario realizar esfuerzos para garantizar que las Naciones Unidas no sólo reflejen la situación del mundo actual y no la del período de la posguerra, sino que también se centren más y sean más eficientes en la búsqueda, no de ideologías, sino de políticas destinadas a la unidad de la familia humana", subrayó el pontífice, quien apostó por el multilateralismo como un modo de "proporcionar un lugar donde las personas puedan reunirse y dialogar" en un mundo agotado por la violencia, la incomprensión y la guerra.
Es necesario realizar esfuerzos para garantizar que las Naciones Unidas no sólo reflejen la situación del mundo actual y no la del período de la posguerra, sino que también se centren más y sean más eficientes en la búsqueda, no de ideologías, sino de políticas destinadas a la unidad de la familia humana
Tras las palabras del decano del Cuerpo Diplomático y embajador de Chipre, George Poulides, Prevost trazó un denso discurso basado en La ciudad de Dios de San Agustín, que "no propone un progama político" pero sí "ofrece valiosas reflexiones sobre cuestiones fundamentales relacionadas con la vida social y política, como la búsqueda de una convivencia más justa y pacífica entre los pueblos".
"En el contexto actual, estamos asistiendo a un auténtico 'cortocircuito' de los derechos humanos", lamentó León XIV, quien quiso recordar, en primer lugar, "la guerra en curso en Ucrania y el sufrimiento infligido a la población civil".
"Ante esta trágica situación, la Santa Sede reafirma con firmeza la urgente necesidad de un alto el fuego inmediato y de un diálogo motivado por una búsqueda sincera de caminos que conduzcan a la paz", subrayó el Papa, quien hizo "un vehemente llamamiento a la comunidad internacional para que no vacile en su compromiso de buscar soluciones justas y duraderas que protejan a los más vulnerables y devuelvan la esperanza a las personas afectadas".
Sobre Tierra Santa, "a pesar de la tregua anunciada en octubre, la población civil sigue sufriendo una grave crisis humanitaria, que se suma al sufrimiento ya experimentado", denunció Prevost. "La Santa Sede está especialmente atenta a cualquier iniciativa diplomática que busque garantizar a los palestinos de la Franja de Gaza un futuro de paz duradera y justicia en su propia tierra, así como a todo el pueblo palestino y a todo el pueblo israelí", en particular con "la solución de dos Estados", que "sigue siendo la perspectiva institucional para satisfacer las legítimas aspiraciones de ambos pueblos". "La población civil palestina tiene derecho a vivir en paz en su propia tierra".
No obvió Prevost el ataque de Trump en Venezuela. Así, "deseo renovar mi vehemente llamamiento para que se busquen soluciones políticas pacíficas a la situación actual, teniendo presente el bien común de los pueblos y no la defensa de intereses partidistas", algo "especialmente válido para Venezuela, tras los recientes acontecimientos".
"La Santa Sede está especialmente atenta a cualquier iniciativa diplomática que busque garantizar a los palestinos de la Franja de Gaza un futuro de paz duradera y justicia en su propia tierra, así como a todo el pueblo palestino y a todo el pueblo israelí", en particular con "la solución de dos Estados", que "sigue siendo la perspectiva institucional para satisfacer las legítimas aspiraciones de ambos pueblos"
"Renuevo mi llamamiento para que se respete la voluntad del pueblo venezolano y se trabaje por la protección de los derechos humanos y civiles de todos y por la construcción de un futuro de estabilidad y concordia, encontrando inspiración en el ejemplo de dos de sus hijos, a quienes tuve la alegría de canonizar el pasado mes de octubre, José Gregorio Hernández y la hermana Carmen Rendiles", reclamó el pontífice, quien animó a "construir una sociedad fundada en la justicia, la verdad, la libertad y la fraternidad, y así salir de la grave crisis que aflige al país desde hace muchos años".
Siguiendo con su repaso del panorama mundial, el Papa lamentó la "desesperada situación de Haití, marcada por múltiples formas de violencia, desde la trata de personas hasta el exilio forzoso y los secuestros", o la situación de los Grandes Lagos, la inestabilidad política de Sudán del Sur o "los crecientes indicios de tensión en Asia Oriental" o Myanmar.
Así, la Santa Sede "reitera firmemente su condena de involucrar a los civiles en operaciones militares, de cualquier manera", defendiendo "que nadie se vea tentado a imponerse a los demás mediante la mentalidad de la fuerza, ya sea verbal, física o militar", en una clara alusión a Donald Trump.
Libertad de conciencia y ataques a cristianos
Al tiempo, el Papa también quiso defender la objeción de conciencia, que "permite a las personas rechazar obligaciones legales o profesionales que entran en conflicto con principios morales, éticos o religiosos profundamente arraigados en sus vidas personales", ya sea como rechazo de la no violencia, o la negativa a preacticar aborto o eutanasia. "La libertad de conciencia parece ser cada vez más cuestionada por los Estados, incluso por aquellos que dicen basarse en la democracia y los derechos humanos", lamentó el pontífice, quien también advirtió que "la libertad religiosa corre el riesgo de verse restringida".
A su vez, el Papa reiteró "el rechazo categórico de todas las formas de antisemitismo, que lamentablemente siguen sembrando odio y muerte" y denunció que "la persecución de los cristianos sigue siendo una de las crisis de derechos humanos más extendidas en la actualidad, que afecta a más de 380 millones de creyentes en todo el mundo". En este punto, Prevost quiso "recordar especialmente a las numerosas víctimas de la violencia, incluida la violencia por motivos religiosos en Bangladesh, en la región del Sahel y en Nigeria", así como en Damasco o Mozambique, o "una forma sutil de discriminación religiosa contra los cristianos, que se está extendiendo incluso en países donde son mayoría, como en Europa o América" donde "a veces se les restringe su capacidad de proclamar las verdades del Evangelio por razones políticas o ideológicas, especialmente cuando defienden la dignidad de los más débiles, los no nacidos, los refugiados y los migrantes, o promueven la familia".
Junto a ello, el drama de los migrantes y sus "derechos inalienables", que "deben respetarse en todos los contextos". También recordó el Papa a los presos, reclamando "esfuerzos para abolir la pena de muerte" y no olvidar "el sufrimiento de tantos presos por motivos políticos en muchos países". Los problemas de la familia o el matrimonio también fueron objeto de preocupación del pontífice. "Rechazamos categóricamente cualquier práctica que niegue o explote el origen de la vida y su desarrollo. Entre ellas se encuentra el aborto, que interrumpe una vida en crecimiento y rechaza acoger el don de la vida", o la "subrogación" que "reduce al niño "a un producto". Enfermos, personas que viven la soledad, adictos ... por lo que "es necesario reafirmar con fuerza que la tutela del derecho a la vida constituye el fundamento imprescindible de cualquier otro derecho humano", pues "una sociedad sólo está sana y desarrollada cuando protege la sacralidad de la vida humana y se esfuerza activamente por promoverla".
