Una paz desarmada para un mundo herido: León XIV llevará a Asís un mensaje de esperanza
La Comunidad de Sant'Egidio presentó hoy el evento dedicado al diálogo interreligioso por la paz. El evento anual, titulado "Paz desarmada y desarmante", tendrá lugar en la ciudad de San Francisco del 25 al 27 de octubre. El obispo Accrocca de Asís declaró: "Nos alegra el regreso del Papa". Marco Impagliazzo afirmó: "Transmitirá su mensaje de paz al mundo"
(Francesca Sabatinelli – Vatican News).- La paz no es algo reservado a los políticos o a los expertos, sino que es una responsabilidad universal que concierne a cada persona y a cada uno de sus gestos. Porque «la paz es una obra en la que todos pueden participar, no solo los especialistas, los sabios y los estrategas». Este fue el llamamiento de San Juan Pablo II que resonó hace 40 años, el 27 de octubre de 1986, desde el escenario montado en Asís con motivo de la histórica Jornada Mundial de Oración por la Paz convocada por el papa Wojtyła. Por primera vez en la historia, los representantes de todas las religiones fueron convocados por un Pontífice para rezar por la paz, ya no unos contra otros, sino unos junto a otros.
El testimonio de aquel encuentro lo recogió la Comunidad de Sant’Egidio, que apenas había cumplido la mayoría de edad —habían nacido en 1968— y que, desde entonces, cada año, en ciudades europeas y no solo, lleva adelante el llamado «Espíritu de Asís». El Papa León XIV clausurará el evento de este año. «Estamos realmente encantados con el regreso del Santo Padre a Asís —declaró el obispo de la localidad umbra, monseñor Felice Accrocca—; creemos firmemente que la presencia del Papa junto a todos los demás líderes religiosos puede reforzar un camino común contra toda forma de violencia».
Las grandes transformaciones de la historia
El presidente de la Comunidad de Sant’Egidio, Marco Impagliazzo, presentó, hoy, en la sede del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede, la edición de 2026, que se celebrará en Asís del 25 al 27 de octubre y que marca el 40.º aniversario, en presencia del Papa León XIV. «De Asís —explica— surgió una perspectiva nueva y creativa para el diálogo entre las religiones, y ese espíritu, en estos 40 años, se ha convertido en una necesidad en el contexto de la globalización; ha sido necesario adoptar una perspectiva de diálogo para no entrar en guerra». El espíritu de Asís se ha enfrentado, por tanto, a las «grandes transformaciones de la historia»: desde la caída del Muro de Berlín en 1989 hasta el colapso de los regímenes del bloque del Este. «Una época feliz —subraya de nuevo el presidente de la comunidad—, hasta tal punto que Juan Pablo II llegó a decir inmediatamente después: “No hemos rezado en vano en Asís”».
Éxitos y peligros
En estos 40 años, el camino ha estado marcado por los éxitos logrados en algunos procesos de paz, como los de Mozambique o la República Centroafricana, pero también por momentos como el 11 de septiembre de 2001, cuando las religiones, explica de nuevo Impagliazzo, «volvieron a ser acusadas de fomentar la violencia y el terrorismo», cuando «se produjo todo un movimiento de islamofobia en el mundo». Ese fue el momento en el que «los líderes musulmanes en contacto con nosotros, con muchos otros líderes religiosos y con el Papa, comprendieron que había que hacer un esfuerzo adicional para apoyar a todas las voces, a los intelectuales y a los religiosos musulmanes que querían acabar con esa caricatura del islam como religión violenta».
La misión de las religiones
Entre crisis socioeconómicas y pandemias, como la de la COVID, la Comunidad de Sant’Egidio nunca ha renunciado a llevar adelante el espíritu de Asís que, partiendo de Roma en 1987, con el apoyo de figuras como el cardenal Carlo Maria Martini, entonces arzobispo de Milán, y el obispo, teólogo y biblista Pietro Rossano, hoy «se encuentra un mundo muy asustado, atemorizado, desgarrado, presa de los nacionalismos y del racismo, un mundo que necesita volver a unirse». Pero si no hay una unificación espiritual del mundo —y este es el mensaje de Asís de las religiones—, difícilmente los hombres y las mujeres lograrán unificarse y considerarse «hermanos todos», como diría el Papa Francisco».
Nos encontramos, por tanto, ante un momento en el que se habla -sostuvo el presidente de la Comunidad de Sant’Egidio- «de la crisis del multilateralismo, de las Naciones Unidas, que deberían tener la fuerza de recordar qué es el derecho internacional, y aquí las religiones pueden trabajar a nivel espiritual, en pro de una unificación espiritual que no significa uniformidad ni homologación, sino que se trata de aplicar un discurso sobre la fraternidad en los distintos contextos religiosos».
Paz desarmada y desarmante
En las cuatro décadas transcurridas se ha rezado en las grandes ciudades europeas, pero también en Jerusalén y en Washington, y no se ha rezado en vano, insiste Impagliazzo, sino que se ha dado vida a «un movimiento que crea amistad, vínculos y que libera del miedo al otro», transmitiendo así el mensaje de que la paz es posible, a pesar de que hoy «no parece haber perspectivas de paz y se ve al mundo al borde de una tercera guerra mundial a pedazos». Desde Asís 2026, cuyo título proviene de las palabras del papa León «Paz desarmada y desarmante», se reafirmará que la paz es posible, como lo fue hace 40 años con el Papa Juan Pablo II y como lo fue en el trigésimo aniversario en 2016 con el Papa Francisco.
El mensaje de León XIV
El evento reunirá a 384 representantes de religiones, culturas e instituciones de 53 países. 155 oradores dirigirán los 24 foros temáticos, que abordarán temas como la paz, la oración, la economía, los conflictos, la infancia y la juventud, los medios de comunicación, la migración, el desarme, la humanidad, la unidad cristiana, el diálogo entre las costas del Mediterráneo, los pobres y los mártires contemporáneos. El Papa estará en Asís el último día del evento, el 27 de octubre. Orará por la paz, reunido con el pueblo cristiano en la Basílica Inferior, en una oración especial por la paz durante la cual meditarán tanto él como el Patriarca Ecuménico Batolomé. Posteriormente, concluye Impagliazzo, el Papa en la Plaza de San Francisco Inferior, «transmitirá al mundo su mensaje de paz, cada vez más necesario».