"Pedimos a la Santa Sede que rechace abiertamente la invitación a unirse a la 'Junta de la Paz' para Gaza"

Carta a Parolin de la Red de Sacerdotes contra el Genocidio ante la posibilidad de que Roma participe en el proceso de 'pacificación' orquestado por Trump para la Franja, sin contar con los gazatíes: "La paz no puede decidirse sin los directamente afectados por la guerra"

Junta de Paz de Gaza
Junta de Paz de Gaza
Red de Sacerdotes contra el Genocidio
28 ene 2026 - 16:19

A Su Eminencia el cardenal Pietro Parolin,  Secretario de Estado de la Santa Sede 

Sr. Cardenal: 

Los sacerdotes reunidos en la red "Sacerdotes contra el genocidio" le escribimos con respeto filial y espíritu de fe, deseando contribuir, con nuestra pequeña aportación, a un discernimiento eclesial de estilo sinodal que pueda salvaguardar la credibilidad evangélica de la Santa Sede y la esperanza de quienes sufren. 

Somos conscientes de que la posición de usted de hace unos días, difundida por los medios de comunicación, en relación con su evaluación de la invitación de Trump a la Santa Sede a unirse a la llamada “Junta de la Paz” estuvo dictada por la prudencia diplomática. Sin embargo, al mismo tiempo queremos señalar que, entre la gente común, entre los fieles católicos, esta "evaluación" está causando consternación y corre el riesgo de sugerir que la Santa Sede podría realmente apoyar esta propuesta.  

Con franqueza evangélica, pedimos a la Sede Apostólica que se pronuncie y rechace abiertamente la invitación a unirse a la llamada "Junta de la Paz". En efecto, por muy atractiva que sea la presencia de la palabra "paz" en el título de este proyecto político, el Evangelio nos enseña a reconocer la paz no como un término general, sino como fruto de la verdad, la justicia y la escucha sincera de los pobres y oprimidos. 

Cuestionable 'Junta de Paz' de Gaza
Cuestionable 'Junta de Paz' de Gaza

Y precisamente a la luz de esta medida evangélica vemos en esta operación algunos riesgos que parecen graves: 

1. La paz no puede decidirse sin los directamente afectados por la guerra. Cualquier proceso que afecte al futuro de Gaza sin la participación plena y decisiva de la población palestina corre el riesgo de convertirse en un proyecto “sobre” ellos en lugar de “con” ellos. Es improbable que una paz sin participación genere dignidad y reconciliación; por el contrario, corre el riesgo de dejar heridas aún más profundas. 

2. La Santa Sede no debe respaldar marcos que debiliten los reconocidos por el derecho internacional. La tradición diplomática del Vaticano ha enfatizado a menudo el valor del multilateralismo y la protección real de los civiles. Una estructura u organización percibida como una alternativa o un sustituto de los mecanismos de la ONU podría, incluso involuntariamente, transmitir la idea de que la fuerza y los intereses particulares prevale cen sobre las normas comunes y la protección de los más vulnerables.

Una estructura u organización percibida como una alternativa o un sustituto de los mecanismos de la ONU podría, incluso involuntariamente, transmitir la idea de que la fuerza y los intereses particulares prevale cen sobre las normas comunes y la protección de los más vulnerables

3. La reconstrucción de lo destruido no puede ser un “negocio”: es una reparación humana y moral debida en justicia. Cualquier plan que dé cabida al lucro, la especulación o el control tecnocrático, sin prioridades claras para la vida cotidiana de las personas (hoga res, escuelas, hospitales, infraestructuras, libertad, seguridad, trabajo), contradice la gra mática evangélica de la compasión y la justicia. 

4. La presencia de la Santa Sede, si se inserta en un marco tan controvertido, corre el riesgo de ser interpretada como una legitimación moral de esa iniciativa. Incluso con buenas intenciones, unirse a una estructura que suscita serias preocupaciones podría oscurecer la libertad profética de la Iglesia y socavar la confianza de quienes ya se sienten abandonados y esperan de ella una palabra firme que reclame justicia. 

Destrucción en Gaza
Destrucción en Gaza

Por estas razones, Eminencia, le pedimos que considere una opción diferente: no unirse a la “Junta de la Paz” y, en cambio, fortalecer aún más la contribución específica de la Santa Sede como voz moral que promueve el fin de la violencia, la protección de los civiles, el acceso humanitario, la actuación de las organizaciones sociales solidarias, la escucha de los pueblos involucrados y caminos de justicia capaces de generar una verdadera reconciliación. En este sentido, creemos que es valioso apoyar canales transparentes e inclusivos, en colaboración con organizaciones humanitarias confiables e Iglesias locales, sin asociar a la Iglesia con la lógica del poder ni del interés propio. 

Eminencia, le pedimos que considere una opción diferente: no unirse a la “Junta de la Paz” y, en cambio, fortalecer aún más la contribución específica de la Santa Sede como voz moral que promueve el fin de la violencia, la protección de los civiles, el acceso humanitario, la actuación de las organizaciones sociales solidarias, la escucha de los pueblos involucrados y caminos de justicia capaces de generar una verdadera reconciliación

Encomendamos esta petición a su cuidado paternal y a la sabiduría del discerni miento eclesial. Le acompañamos con la oración, para que el Espíritu Santo guíe a la Santa Sede por caminos que se reconozcan como caminos del Evangelio: «Bienaventurados los que trabajan por la paz», una paz “desarmada y desarmante”, en palabras del Papa León XIV, que no humilla ni excluye a nadie. 

Con estima filial y en comunión, 

Miembros de la red «Sacerdotes contra el genocidio» - España 

28 enero 2026 

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