Celso Morga, subsecretario de la Congregación del Clero "La reunión de 15.000 sacerdotes con el Papa fue un cierre de filas y un acto de desagravio”

(José Manuel Vidal).-El español Celso Morga es el tercero en el mando de la Congregación vaticana del Clero, que rige los destinos de un ejército sacerdotal de más de 400.000 curas en todo el mundo. Una milicia de Dios en el ojo del huracán por el tsunami de la pederastia, pero a la que el subsecretario curial defiende, porque "la inmensa mayoría lucha por estar a la altura de su vocación". Eso sí, reconoce que la pederastia es un delito y un pecado "que socava especialmente la credibilidad de la Iglesia", apuesta por una mejor selección y formación de los seminaristas y asegura que "el celibato es de origen apostólico y no una simple normativa medieval".


Nunca tantos sacerdotes juntos en Roma como en la reciente clausura del Año Sacerdotal. ¿Qué sintió al verlos?

Efectivamente pienso que es la concentración de sacerdotes más numerosa en toda la historia de la Iglesia. Había trece mil inscritos y calculamos que al menos otros tres mil participaron en el Encuentro. Al principio, nuestros cálculos eran de cinco o seis mil sacerdotes, como sucedió con motivo del Jubileo del año 2000; pero a medida que iban pasando los días las cifras se iban disparando. También la respuesta de los obispos ha sido muy numerosa. Calculamos que al menos 500 obispos participaron de la misa en Plaza San Pedro en la Solemnidad del Corazón de Jesús.

Cierre de filas, desagravio al Papa, afirmación vocacional, ¿hubo algo de todo esto?

Bueno, en las cosas humanas todo va un poco unido: cierre de filas, desagravio al Papa...sí es verdad: ha podido influir, en una respuesta tan numerosa, lo que hemos vivido en estos últimos meses, a propósito de lo que ha salido a la luz publica sobre la conducta deplorable de algunos miembros del clero. No obstante, pienso sinceramente que la motivación más profunda haya que buscarla en un deseo de renovación interior que existe en la gran mayoría de los sacerdotes. Ser sacerdotes-sacerdotes. La convocatoria del Santo Padre del Año Sacerdotal ha tenido tanto eco en toda la Iglesia porque existe ese deseo sincero. La mayor parte de los sacerdotes que han venido a Roma son jóvenes, algunos muy jóvenes, y con un gran entusiasmo por su vocación y por la misión que ya han comenzado a ejercitar como sacerdotes.

¿La petición de perdón del Papa por los abusos de algunos sacerdotes es histórica y marca claramente el camino a seguir?

Sí. No hay vuelta atrás. Los fieles y la gente en general, incluso los no creyentes, pueden comprender las debilidades del hombre sacerdote. Lo que no entienden, ni se debe entender, es la impunidad. La condición de ministro sagrado no puede ser una coartada para salir impune de un delito. Este punto es ya firme. Después, la Iglesia es y será siempre Madre y nada es irreparable.

El Papa apunta también a una mejor selección y formación de los seminaristas.
Sí. Ahí nos jugamos el futuro. En la quinta pregunta que un sacerdote australiano formuló al Santo Padre, sobre las vocaciones, en la inolvidable tarde-noche del jueves en Plaza San Pedro, la respuesta fue muy clara: todo se solucionaría aparentemente si trasformáramos el ministerio en una normal "profesión" (aquí el Santo Padre hizo relación al pasaje bíblico de Saúl, que realiza el sacrificio sin esperar a Samuel).
En cambio, no. El sacerdocio es un sacramento de Cristo; quien elige es El. Por tanto, quien tiene en la Iglesia la gravísima responsabilidad de formar los candidatos al sacerdocio ha de tener presente los criterios claros establecidos por la Iglesia para la selección y formación de las vocaciones; criterios a través de los cuales la comunidad eclesial descubre el querer de su Señor; es decir, a quienes Él quiere elegir. Saltarse esos criterios "objetivos", eclesiales, por otros "subjetivos" o circunstanciales es traicionar a Cristo y a su Cuerpo, la comunidad eclesial.

¿Se descarta, a corto plazo al menos, el celibato opcional para los sacerdotes?

Si la Iglesia es vista como una organización humana que predica e intenta practicar la solidaridad universal entre los hombres y si el sacerdote es visto como un funcionario de esta organización humanitaria, el celibato no tiene sentido; si la Iglesia es vista como el Cuerpo de Cristo, la presencia de Cristo resucitado en nuestro mundo y el sacerdote como quien actúa "in persona Christi Capitis", entonces el celibato tiene un valor inestimable para el sacerdote. Pienso que no se puede tratar seriamente este tema sin haber leído el libro del cardenal Alfons Stickler "El celibato eclesiástico. Historia y fundamento". Son unas setenta paginas de un rigor intelectual e histórico, que me parece no ha sido superado por ningún otro autor sobre este tema y donde demuestra que el celibato - o mejor la continencia, es decir, la renuncia al matrimonio o no usar de él si ya casado con el consentimiento de la mujer - es de origen apostólico. Por tanto, es algo muy serio y no una simple normativa medieval.

¿Comparte la opinión del Secretario de Estado, cardenal Bertone, de que la pederastia del clero socava la credibilidad de la Iglesia?

Ciertamente. Todos los pecados, en cuanto desdicen con las obras lo que se dice con la boca, son un descrédito y socavan la credibilidad de la Iglesia. La pederastia especialmente, ya que se trata de un pecado y de un delito que es particularmente escandaloso. Como ha dicho el Santo Padre: el sacerdocio querido por Cristo para salvar, se convierte en su contrario. Muchas veces, a propósito de esto, ha sido citado el texto del Evangelio: "Mas le valdría a este tal que le pusieran al cuello una rueda de molino.."

¿Las 'manzanas podridas' han hecho mucho daño al colectivo presbiteral?


Si, pero me parece que más que hablar de "manzanas podridas" debemos hablar de personas enfermas, sin que ello quite nada a la responsabilidad, a la necesidad de que el delito no quede impune y a que las victimas sean resarcidas del mejor modo posible humanamente. Sin embargo, nadie esta podrido del todo y todos llevamos podredumbre dentro de nosotros. Repito, la Iglesia es y será siempre Madre.

¿Cómo hacer que los curas vuelven a sentirse orgullosos de serlo?

El sacerdote se siente contento y "orgulloso" cuando es consciente de su identidad y de su misión. Para ello es necesaria, pero totalmente necesaria, la unión con Cristo, el amor apasionado a Cristo y a su Iglesia. Si no hay esta unión vital y amorosa con Cristo, no hay alegría ni satisfacción en la vida sacerdotal.

¿Cómo hacer que los fieles vuelvan a sentirse orgullosos de sus curas?

Hay muchísimas comunidades cristianas que están "orgullosas" de sus sacerdotes. Mi experiencia en la Congregación me dice que la inmensa mayoría de los sacerdotes luchan por estar a la altura de su vocación y de su misión. No niego las caídas, los desánimos, los momentos difíciles, pero conozco tantos, tantos sacerdotes - también por mi trabajo aquí - que tienen un fondo de bondad, de alegría, de verdadera humildad, que yo tantas veces envidio.

¿Ser sacerdote hoy es de héroes?

No, no es de héroes, porque Jesús esta siempre con el sacerdote, si el sacerdote no lo deja. Sí es vedad que el sacerdote necesita mucho apoyo del propio Obispo, de sus hermanos sacerdotes y de los fieles laicos, en donde tiene que encontrar al menos la compresión y la amistad que todo hombre necesita para vivir en este mundo.

TITULARES

"La reunión de 15.000 sacerdotes con el Papa fue un cierre de filas y un acto de desagravio"
"La condición de ministro sagrado no puede ser una coartada para salir impune de un delito"
"En la mejor selección y formación de los seminaristas nos jugamos el futuro"
"El celibato es de origen apostólico y no una simple normativa medieval"
"La pederastia socava especialmente la credibilidad de la Iglesia por ser un pecado y un delito especialmente escandaloso"
"Nadie está podrido del todo y la Iglesia es y será siempre Madre"
"Hay muchísimas comunidades cristianas que están "orgullosas" de sus sacerdotes"
"Ser sacerdote hoy no es de héroes"

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