La Santa Sede contra el crimen global: Ofrecer oportunidades de desarrollo y futuro para prevenir

Monseñor Luca Marabese, con motivo de la 13ª Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, subrayó la importancia de la "prevención" y la "protección", más allá de las medidas de "represión" y "castigo"

Oficina de las Naciones Unidas en Viena
Oficina de las Naciones Unidas en Viena
21 oct 2026 - 19:05

(Daniele Piccini/Vatican News).- Los esfuerzos contra la "delincuencia organizada transnacional" deben centrarse en poner en valor la "dignidad de toda persona humana" e ir más allá de las medidas de "castigo" y "represión" para incorporar elementos como la "prevención" y la "protección". Este es el eje central de la declaración presentada por la delegación de la Santa Sede, que intervino el lunes 19 de octubre en Viena, durante la segunda reunión de la 13ª sesión de la Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, que se celebra en la capital austríaca del 19 al 23 de octubre. Monseñor Luca Marabese, consejero de la Misión Permanente ante las Organizaciones Internacionales en Viena, desglosó "cinco ámbitos" que suscitan "especial preocupación".

Ofrecer oportunidades a los jóvenes

En primer lugar, urge orientar las medidas preventivas hacia "la educación y la protección de los jóvenes", objetivo de los "grupos criminales" que se aprovechan de su "fragilidad". El compromiso de prevenir la delincuencia mediante el cuidado de los jóvenes "debe comenzar en el seno de la familia, donde los padres son los primeros y principales educadores de sus hijos", con el apoyo de las escuelas, la sociedad civil y las organizaciones de inspiración religiosa. Juntas, estas instituciones pueden promover una cultura de la legalidad, fundada en la responsabilidad. Así lo explicó el diplomático de la Secretaría de Estado. Además, es necesario ofrecer a los más jóvenes "oportunidades" de desarrollo educativo y profesional, "para que puedan resistir las presiones de las redes criminales".

El peligro de la trata de personas y de los delitos informáticos

La delegación de la Santa Sede identifica el segundo motivo de preocupación en "el tráfico ilícito de migrantes" y la consiguiente "trata de personas". En estos casos, las redes criminales se aprovechan de las situaciones de vulnerabilidad para explotar a los migrantes y a las personas en condiciones de fragilidad.

Trata digital
Trata digital

Se trata de una lacra alimentada por la "inestabilidad geopolítica" y los "conflictos armados", que crean un "terreno fértil para la trata" y la "criminalidad forzada". Este fenómeno obliga a las víctimas a "cometer actividades delictivas" y, posteriormente, hace que sean tratadas como criminales en lugar de como "personas que tienen derecho a protección, apoyo, asistencia y justicia".

Esta situación se ve agravada, subraya monseñor Marabese citando a León XIV, por la creciente difusión de la "esclavitud informática", que atrae a las personas y las induce a "participar en estafas financieras".

Menores en la "red" de la criminalidad

Las mismas "tecnologías digitales" ofrecen también a las redes criminales oportunidades para llegar a los menores mediante el "engaño con fines de explotación, la coacción, el chantaje, la producción y la difusión de material de abuso sexual".

Es necesaria una sinergia entre la "cooperación internacional", la "aplicación eficaz de la ley" y unos "marcos normativos adecuados".

"Además, como señala el papa León XIV, es necesario capacitar a los jóvenes para que reconozcan las manipulaciones y defiendan su propia dignidad en los entornos digitales. La protección de los menores en internet -argumentó también el diplomático de la Santa Sede- es una responsabilidad compartida por los Estados, las familias, las escuelas, la sociedad civil y los proveedores de tecnología".

El robo de bienes culturales, una herida en la memoria de una comunidad

Los "bienes culturales" también son víctimas de la "delincuencia organizada transnacional". En este caso, no se trata únicamente de un daño económico. El "robo", las "excavaciones clandestinas" y el "tráfico y la exportación ilícitos" de estos objetos privan a las comunidades no solo de piezas de valor artístico o histórico, sino también de "expresiones tangibles" de su historia, su memoria y su "patrimonio espiritual".

Esta herida resulta aún más evidente cuando el robo afecta a "objetos religiosos", un delito que puede "comprometer la capacidad de las comunidades religiosas para preservar, practicar y transmitir su fe y sus tradiciones".

La responsabilidad hacia la creación

Por último, están los "delitos que dañan el medioambiente". Las redes criminales obtienen beneficios de la "explotación y el tráfico ilegales de los recursos naturales". De este modo, perjudican a las comunidades y privan a las "generaciones futuras" de sus "medios de subsistencia".

León XIV ha subrayado la responsabilidad que tenemos de "cuidar la creación".

"Esta responsabilidad -añadió el representante de la delegación de la Santa Sede- debería reforzar la determinación de prevenir y combatir los delitos medioambientales, así como alentar a las comunidades a respetar la creación y salvaguardar la inviolabilidad de la dignidad humana".

Defensores de la creación
Defensores de la creación

Por último, el consejero permanente de la Santa Sede ante las organizaciones internacionales en Viena resumió el sentido de toda su intervención, reiterando que "la lucha contra la delincuencia organizada transnacional debe poner en el centro la dignidad de la persona humana, combinando una aplicación rigurosa de la ley con medidas adecuadas de prevención y protección".

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