Seis nuevos venerables para la Iglesia
El Papa autorizó al Dicasterio para las Causas de los Santos a promulgar los decretos sobre el reconocimiento de las virtudes heroicas del obispo religioso Friedrich Kaiser Depel, que ejerció su ministerio en Perú; del salesiano Oreste Marengo, pastor en la India; de Margarita Bavosi, del Movimiento de los Focolares; de Alessandro Vitetti, sacerdote de la diócesis de Rossano-Cariati; de Domenico Pogliani, sacerdote de la archidiócesis de Milán; y del capuchino Daniele de San Giovanni Rotondo
(Edoardo Giribaldi, Vatican News). Durante la audiencia concedida hoy, sábado 24 de octubre, al cardenal prefecto Marcello Semeraro, el Papa León XIV ha autorizado al Dicasterio para las Causas de los Santos a promulgar los decretos sobre el reconocimiento de las virtudes heroicas de seis siervos de Dios, quienes adquieren así el título de venerables.
Se trata de Friedrich Kaiser Depel, primer prelado territorial de Caravelí, en Perú, religioso de la Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús y fundador de las Hermanas Misioneras de Jesús Verbo y Víctima; Oreste Marengo, obispo salesiano que desempeñó su ministerio en la India; Margarita Bavosi, conocida como «Luminosa», laica consagrada del Movimiento de los Focolares; Domenico Pogliani, sacerdote de la archidiócesis de Milán; Alessandro Vitetti, sacerdote de la diócesis de Rossano-Cariati; y Daniele de San Giovanni Rotondo, fraile capuchino e hijo espiritual de san Pío de Pietrelcina.
Friedrich Kaiser Depel, «iniciador de la Biblia en Perú»
Nacido el 24 de mayo de 1903 en Dülmen, Alemania, y criado en una familia profundamente católica, según se recoge en la biografía publicada por el Dicasterio para las Causas de los Santos, Friedrich Kaiser Depel ingresó en 1919 en el seminario de la Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón (MSC) y emitió la profesión perpetua en 1930. Fue ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1932 y, en abril de 1939, fue enviado a Perú, donde la Congregación había inaugurado una nueva misión. Allí fue director espiritual y profesor en el seminario de Huánuco; posteriormente, rector y párroco de la capilla anexa a la comunidad de los misioneros.
Activo sobre todo en Lima, en 1957 fue nombrado administrador provincial de los MSC y, el 21 de noviembre de ese mismo año, el papa Pío XII lo designó primer prelado de la Prelatura de Caravelí. Después del terremoto que afectó a la región en 1960, trabajó para garantizar el abastecimiento de agua a la población y reconstruir la catedral. En 1961 fundó la Pía Unión de las Misioneras de Jesús Verbo y Víctima (MJVV), integrada por jóvenes religiosas locales, para hacer frente a la escasez de sacerdotes y promover el apostolado entre las poblaciones de los Andes.
Al frente de la Prelatura de Caravelí, participó en las cuatro sesiones del Concilio Vaticano II, celebradas entre 1962 y 1965. El 7 de diciembre de 1963 recibió la ordenación episcopal. El 25 de mayo de 1971, por motivos de salud, renunció al cargo de prelado y se dedicó a la formación teológica y espiritual de las MJVV, que el 14 de septiembre de 1982 fueron elevadas por San Juan Pablo II a la categoría de congregación de derecho pontificio.
Monseñor Kaiser Depel murió en Lima el 26 de septiembre de 1993 y fue sepultado en la capilla de las Misioneras en Caravelí. Vivió con constancia la virtud de la fe y se dedicó a difundir la Sagrada Escritura, hasta el punto de ser considerado «el iniciador de la Biblia en Perú».
Oreste Marengo, el «extranjero» acogido en la India
Oreste Marengo nació el 29 de agosto de 1906 en Diano d’Alba, en la provincia de Cuneo, en el seno de una familia campesina y profundamente cristiana. A los 13 años se trasladó a Turín para iniciar su formación salesiana, entrando en contacto con los primeros miembros de la congregación fundada por San Juan Bosco.
En 1923 partió hacia la India, destinado a la región nororiental, junto con otros ocho novicios. Combinó los estudios filosóficos con el trabajo en las aldeas, dedicándose a la preparación de los catecúmenos y al acompañamiento de las primeras comunidades católicas. Fue ordenado sacerdote el 2 de abril de 1932.
En 1951 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis de Dibrugarh. Recibió la consagración episcopal en la basílica de María Auxiliadora de Turín el 27 de diciembre de ese mismo año. Guió la diócesis hasta 1964. Posteriormente, fue obispo de Tezpur y, más adelante, administrador apostólico de Tura. Durante su ministerio pastoral abrió varios centros misioneros y prestó apoyo a las personas que huían de Pakistán, que por entonces estaba en guerra con la India. Para hacer frente a la escasez de sacerdotes, acogió también a presbíteros procedentes de otras regiones del país, como Kerala.
A los 70 años, tras dejar el cargo de administrador apostólico, se puso a disposición de los sacerdotes locales. Murió el 30 de julio de 1998, después de numerosos ingresos hospitalarios, rodeado del afecto de la población local. Se había forjado un vínculo significativo en una época en la que, en la India, todo lo que se consideraba «extranjero» podía suscitar desconfianza o rechazo. Monseñor Marengo promovió las vocaciones sacerdotales y valoró también la contribución de los laicos, que desempeñaron un papel fundamental en la difusión de la fe católica.
Margarita Bavosi, «Luminosa», vivió en el «momento presente»
Margarita Bavosi nació el 19 de septiembre de 1941 en Buenos Aires, Argentina, en una familia acomodada de inmigrantes italianos. Perdió a su madre a los diez años. Después de graduarse en la carrera de Historia, sintió el deseo de poner a Dios en el centro de su vida. Encontró su vocación en el Movimiento de los Focolares, donde aprendió directamente de su fundadora, la sierva de Dios Chiara Lubich, el «carisma de la unidad».
Por su carácter espontáneo y optimista, recibió el sobrenombre de «Luminosa». En mayo de 1966 se convirtió en responsable del Movimiento en Paraná, Argentina. En 1970, Lubich le encomendó la corresponsabilidad de la Obra en España y, posteriormente, en Montevideo, Uruguay.
En junio de 1981 manifestó los primeros síntomas de una fibrosis pulmonar atípica, enfermedad que la llevó a la muerte el 7 de marzo de 1985, a los 43 años. Chiara Lubich dijo de ella: «Su vida, impregnada de amor evangélico vivido en el presente, en el momento presente, fue una rápida carrera hacia Dios».
Domenico Pogliani, una vida dedicada a los necesitados
Nacido el 18 de diciembre de 1838 en Milán, Domenico Pogliani maduró su fe en el oratorio de San Luis. Fue ordenado sacerdote el 26 de mayo de 1861, ejerció su ministerio en Rosate, Lecco y Trenno, antes de ser destinado a la catedral de Milán como coadjutor de la parroquia anexa.
Posteriormente, fue nombrado párroco en Cesano Boscone, donde promovió la apertura de una guardería infantil y de un oratorio femenino, gracias al apoyo de una benefactora. Fundó además un centro asistencial que, al estallar la Primera Guerra Mundial, acogió a 400 personas y contaba con una sección para jóvenes con discapacidad intelectual y diversos talleres.
Murió el 25 de julio de 1921. Su tumba se convirtió pronto en lugar de peregrinación y oración.
Alessandro Vitetti, creer sin ver ni sentir
Alessandro Vitetti nació el 12 de octubre de 1915 en Cirò, en la provincia de Crotone, y fue ordenado sacerdote el 16 de junio de 1940. Ejerció su ministerio en la diócesis de Cariati, donde fue canónigo de la catedral y profesor en el seminario.
Durante la Segunda Guerra Mundial permaneció en Calabria, distinguiéndose por su atención a los más necesitados. Desempeñó numerosos cargos, entre ellos los de canciller de la Curia, director de la Oficina Administrativa, asistente de la juventud femenina y de los graduados católicos, responsable de las misiones y defensor del vínculo ante el Tribunal diocesano.
Fue también uno de los colaboradores más cercanos del obispo Orazio Semeraro, a quien acompañó a Roma durante el Concilio Vaticano II. En 1964 ingresó en el Instituto Secular de los Sacerdotes Misioneros de la Realeza de Cristo, fundado por el padre Agostino Gemelli, y emitió los votos correspondientes.
Fue muy solicitado para la confesión y el acompañamiento espiritual, era un punto de referencia también para personas que no procedían de Calabria. En los últimos años de su vida, la diabetes lo dejó ciego e inmóvil, pero afrontó el sufrimiento con una fe ejemplar, resumida en estas palabras: «No veo, no siento, pero creo».
Murió en Cariati el 24 de febrero de 1995.
Daniele de San Giovanni Rotondo, hijo espiritual del padre Pío
Fray Daniele (de nombre secular Michele Natale) nació el 11 de marzo de 1919 en San Giovanni Rotondo, en la provincia de Foggia. Desde pequeño trabajó como pastor, destacándose por su carácter alegre y sonriente. A los 14 años sintió la vocación y entró en la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, vocación que se fortaleció tras su encuentro, el 4 de junio de 1933, con San Pío de Pietrelcina, quien lo bendijo y le dirigió palabras de aliento.
En 1934 fue trasladado a Foggia, al convento de Santa Ana, donde desempeñó las funciones de sacristán y portero. El 25 de marzo de 1935 ingresó en el noviciado de Morcone, donde adoptó el nombre de fray Daniele. Eligió permanecer como «hermano laico». Emitió la profesión temporal en 1936 y la profesión perpetua el 12 de mayo de 1940, estrechando aún más su vínculo con el Padre Pío, de quien se había convertido en hijo espiritual.
De regreso en Foggia, durante los bombardeos de 1943 se dedicó a socorrer a los heridos y a enterrar a los muertos. A partir de 1952, diversas enfermedades debilitaron su salud y lo obligaron a ingresar con frecuencia en el hospital. Sin embargo, sus sufrimientos no le impidieron, después de la muerte del Santo Padre Pío, dedicarse a difundir los grupos de oración en Italia y en el extranjero, atrayendo a numerosos fieles.
Murió el 6 de julio de 1994.