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'Tucho' Fernández condena "los excesos de la Inquisición, las guerras mundiales, la Shoá, las masacres en Gaza, situaciones a veces justificadas con argumentos falaces”

El prefecto abre la sesión plenaria del dicasterio de Doctrina de la Fe con una meditación en la que denuncia cómo "hoy en día en cualquier blog, cualquiera, aunque no haya estudiado mucha teología, expresa su opinión y condena como si hablara ex cathedra"

León XIV y Tucho Fernández

(Vatican News).- “No preguntes a la luz, sino al fuego”, es la meditación que ha dirigido en la apertura de la Sesión Plenaria del Dicasterio para la Doctrina de la Fe este martes 27 de enero, el cardenal Víctor Manuel Fernández. Quien ha iniciado su reflexión con una invitación: “En tiempos recientes, en la oración, he escuchado una fuerte invitación a la humildad intelectual, recordando aquellas antiguas palabras: Ubi umilitas ibi sapientia. Me gustaría comenzar nuestra reunión, en este contexto de oración, con una invitación a esa humildad en la reflexión teológica”.

TEXTO COMPLETO DE LA MEDITACIÓN

Luego reflexiona sobre los límites del hombre para la comprensión la totalidad de las cosas, a pesar de capacidad para pensar: “Sin embargo, esta capacidad universal del pensamiento no significa que las personas humanas tengan capacidad de exhaustividad, de percepción integral de la realidad. Incluso con la ayuda de las tecnologías más poderosas imaginables, es imposible que la mente humana sea consciente de la realidad en su totalidad y en todos los aspectos. Esto sólo es posible para Dios”, dice.

'Tucho' Fernández, en Roma | Vatican Media

“Somos incapaces de interpretar todos los significados y matices de una realidad, de una persona, de un momento histórico, de una verdad”, expresa el cardenal Fernández.

Y haciendo alusión a los soportes tecnológicos, señala que “cuanto más avancen la ciencia y la tecnología, más necesitamos mantener viva esa conciencia del límite, de nuestra necesidad de Dios para no caer en un terrible engaño, el mismo que llevó a los excesos de la Inquisición, a las guerras mundiales, a la Shoá, a las masacres en Gaza, todas situaciones a veces justificadas con argumentos falaces”.

“El problema es que lo mismo puede ocurrir en la vida de todos nosotros. De hecho, repetimos ese engaño viviendo demasiado seguros de lo que sabemos”

El Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, hace un llamado a tomar conciencia en dos cuestiones, en primer lugar “que para comprenderlo todo plenamente necesitamos ser iluminados por Dios, nos hace falta invocarle, orar, escucharle, dejarnos guiar por Él en medio de las sombras. La fe nos asegura que realmente podemos hacerlo, y que es posible que Él nos ilumine para ver mejor. Confiamos en Él (credere Deo)”.

Y en segundo lugar tomar conciencia en “que debemos reflexionar, pensar, analizar la realidad, pero escuchando a los demás, acogiendo sus perspectivas que nos permiten percibir otros aspectos de la realidad misma gracias a otros puntos de vista. Por esta razón, es bueno que prestemos atención a las ‘periferias’ desde donde las cosas se ven de forma diferente”.

Congregación para la Doctrina de la Fe

"Ninguno posee toda la verdad"

Fernández recordó una afirmación reciente del Papa León XIV: “ninguno posee la verdad toda entera, todos la debemos buscar con humildad, y juntos”. En consecuencia, propuso “una Iglesia que no se cierra en sí misma, sino que permanece a la escucha de Dios para poder, al mismo tiempo, escuchar a todos”

"Hoy en día, un teólogo normalmente posee conocimientos limitados a una disciplina teológica o a un tema aislado, mientras que los misterios de la fe se entrelazan en una preciosa jerarquía, en la que el conjunto se ve iluminado especialmente por aquellas verdades centrales que constituyen el corazón del Evangelio”

“Por supuesto, esto es aún más cierto respecto a las verdades de la fe -dice Fernández-. Hoy en día, un teólogo normalmente posee conocimientos limitados a una disciplina teológica o a un tema aislado, mientras que los misterios de la fe se entrelazan en una preciosa jerarquía, en la que el conjunto se ve iluminado especialmente por aquellas verdades centrales que constituyen el corazón del Evangelio”.

Advierte así sobre el riesgo de perder la perspectiva, invitando a recuperar un realismo saludable de los sabios y místicos de la Iglesia: “porque hoy en día en cualquier blog, cualquiera, aunque no haya estudiado mucha teología, expresa su opinión y condena como si hablara ex cathedra. Por eso debemos recuperar en toda la Iglesia ese realismo saludable propuesto por los grandes sabios y místicos de la Iglesia”.

“Lo que se ha dicho sobre los límites de nuestra mente se aplica a toda la realidad, natural y sobrenatural, pero ante todo al abismo de Dios”

Finaliza el cardenal Víctor Fernández citando unas palabras de San Buenaventura, que en el Itinerarium mentis in Deum se planteaba a quién debíamos dirigir las grandes preguntas: “No a la luz, sino al fuego que inflama y transporta todo [...] Ese fuego es Dios, cuyo horno está en Jerusalén, y Cristo lo enciende con el fervor de su pasión”.

“Es mejor orar al Señor para que Él nos dé la experiencia de la que hablamos (De Sc. Chti. VII, d.C. ob 21). Entonces os invitaría a hacer precisamente eso: pidamos este regalo en un momento de silencio”, concluye.

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