"Válidos pero ilícitos": Las claves de la inminente excomunión de los obispos lefebvrianos
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X ordenará este miércoles a cuatro prelados sin permiso del Papa y quedarán fuera de la Iglesia católica
(Jordi Pacheco / Agencia Flama).- Si no hay imprevistos, este miércoles 1 de julio, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) cumplirá su amenaza y volverá a ordenar a cuatro obispos sin mandato papal, algo que el Código Canónico castiga en el punto 1.387. De este modo, los tradicionalistas lefebvrianos serán excomulgados por desobediencia deliberada al papa León XIV , que edste martes ha hecho un último llamamiento al movimiento para que cese en sus intenciones.
Según los responsables de esta corriente, la ceremonia se celebrará en el prado de Écône, en Suiza, donde tiene su sede central la institución, frente a unos 15.000 fieles. En ese mismo escenario donde, en 1988, Marcel Lefebvre, fundador de la sociedad, consagró a cuatro obispos también sin el consentimiento de Juan Pablo II, ahora el español Alfonso de Galarreta y el suizo Bernard Fellay consagrarán obispos a dos curas franceses, un suizo y un estadounidense.
La ordenación se llevará a cabo siguiendo un ritual tradicional que tendrá como punto culminante la imposición de manos del obispo consagrante y la oración de consagración, pero en este caso se prescindirá de la lectura del mandato apostólico. Por ello, los ordenados serán obispos, pero contrarios a la ley, lo que comportará la excomunión para todos ellos.
"Como el obispo consagrante es válido, las consagraciones tendrán validez . Pero en derecho distinguimos entre validez y licitud. Y en este punto, una ordenación sin mandato pontificio siempre es ilícita, contraria a la ley", detalla Rafel Felipe, doctor en Derecho Canónico y vicario episcopal.
Seminario de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X en Écône. | Foto: FSSPX
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X desafió a Roma el 2 de febrero de 2026 anunciando su intención de “proceder a nuevas ordenaciones episcopales el 1 de julio”. Días después, en un intento de llegar a un entendimiento y evitar la excomunión, Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, invitó al superior general de la Fraternidad, Davide Pagliarani a abrir un diálogo teológico con la condición de suspender las ordenaciones previstas.
Pero los lefebvrianos rechazaron la propuesta aduciendo que "la mano tendida para la apertura al diálogo va acompañada de otra mano ya dispuesta a infligir sanciones ". "Más aún, esta amenaza es ahora pública, lo que crea una presión difícilmente compatible con un verdadero deseo de intercambios fraternos y de diálogo constructivo", constató el líder lefebvriano. Según la Fraternidad, la decisión de consagrar a los presbíteros está motivada por la “particular necesidad de la Compañía de asegurar la continuidad del ministerio de sus obispos”, un razonamiento al que la Santa Sede no dio la respuesta que esperaba la organización.
Una reacción contraria al Vaticano II
La Fraternidad tradicionalista tiene como carisma la formación de curas, dispone de 6 seminarios y suma unas 60.000 personas en 60 países. Fue fundada por Marcel Lefebvre en 1970 como reacción contraria al Concilio Vaticano II, que nunca aceptó ni aplicó. En 2009, dos décadas después del cisma de 1988, el papa Benedicto XIV levantó la excomunión, invitando a los obispos a regresar a la Iglesia una vez que estos reconocieron “en línea de principio al papa y su potestad de Pastor, a pesar de las reservas sobre la obediencia a la autoridad”.
El cardenal Fernández y el superior general de los lefebvrianos, Davide Pagliarani. | Foto: Vatican Media
El papa Francisco, por su parte, hizo otro intento de aproximación con los seguidores del arzobispo francés —fallecido en 1991—, cuando en 2017 autorizó a los sacerdotes lefebvrianos a celebrar matrimonios para “tranquilizar la conciencia de los fieles”, a pesar de la situación canónica.
Tras una etapa de mayor diálogo, las ordenaciones que tendrán lugar este miércoles en Écône volverán a romper la relación entre la Santa Sede y la Fraternidad San Pío X , dejando pocas posibilidades a un entendimiento a corto plazo. "La excomunión siempre es una pena medicinal que se administra buscando que la persona cambie, que se aleje del comportamiento que ha provocado esta situación concreta", remarca Rafel Felipe.
El experto en Derecho Canónico subraya en este punto que lo único que podría revertir esta situación sería que los lefebvrianos reconocieran la autoridad del Papa y el magisterio eclesial desde el Concilio Vaticano II y hasta el momento presente. “Si aceptaran todo esto, el Papa podría levantarles la excomunión, pero la gran rebeldía con la que actúan ahora mismo desde esta institución no permite prever este escenario a corto plazo”, concluye Felipe.