Víctor Manuel 'Tucho' Fernández: “Nos llevó 19 siglos mostrar que la esclavitud repugna a la dignidad humana”

El prefecto de Doctrina de la Fe asegura que la presencia de mujeres al frente de dicasterios "no es maquillaje, es participación real en el ejercicio de la potestad del Papa” y denuncia “el uso de las redes para destruir a los católicos que piensan distinto con verdadera violencia y medios inmorales”

León XIV y el cardenal Fernández
León XIV y el cardenal Fernández

"Nos llevó 19 siglos mostrar que la esclavitud repugna a la dignidad humana". En entrevista exclusiva con Religion. Digital, el cardenal Víctor Manuel 'Tucho' Fernández recurre a esa herida histórica para explicar cuánto puede costarle a la Iglesia reconocer las consecuencias concretas de la dignidad de cada persona. En esta entrevista con motivo de la publicación de Venite ad me, el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe rechaza las justificaciones retrospectivas -"hay que hacer muchas contorsiones mentales para negar la realidad"- y reconoce las resistencias a una manera de anunciar el Evangelio que sitúe el amor de Dios antes que la obligación moral, porque "los hábitos no se modifican tan fácilmente".

Tucho Fernández
Tucho Fernández

Fernández defiende, al mismo tiempo, que el acceso de las mujeres a responsabilidades de gobierno en la Santa Sede constituye un cambio efectivo. "Eso no es maquillaje, es participación real en el ejercicio de la potestad del Papa". Sin eludir las faltas evidentes de testimonio en la Iglesia, añadiendo a los abusos y al encubrimiento los escándalos económicos y la violencia de quienes utilizan las redes para destruir a otros católicos. Además, sitúa la aplicación del documento en manos de los obispos y del Dicasterio para la Evangelización, aquienes corresponde ahora traducir la reflexión en creatividad sinodal y caminos concretos para transmitir la fe.

Pregunta. Venite ad me reclama que el anuncio del amor de Dios preceda a la obligación moral y religiosa, y cuestiona los lenguajes moralistas y autorreferenciales. ¿Está cambiando en la práctica de Doctrina de la Fe, para que esa prioridad se reconozca también en sus intervenciones y no sólo en este documento?

Respuesta. El Dicasterio intenta trabajar en esa línea, mostrando las exigencias del Evangelio como consecuencias de la belleza y la armonía de su propuesta. Pero siempre es un desafío porque hemos sido educados en el positivismo y la casuistica y los hábitos no se modifican tan fácilmente.

P. El texto afirma que “ninguna ley ni autoridad humana o religiosa podrá jamás declarar a nadie indigno” del amor de Dios o del de los demás. ¿Qué consecuencias pastorales debería tener esa afirmación para las personas homosexuales, los divorciados vueltos a casar y quienes se han alejado, porque se han sentido rechazados por la Iglesia?

R. Nos llevó 19 siglos mostrar que la esclavitud repugna a la dignidad humana. Es inútil darle vueltas al asunto para engañarnos y sostener que la Iglesia oficial siempre estuvo en contra de la esclavitud, hay que hacer muchas contorsiones mentales para negar la realidad. Pocos años antes de la condena de la esclavitud por parte de León XIII un documento del Santo Oficia afirmaba que la esclavitud "de ningún modo repugna a la dignidad humana". Percibir las consecuencias concretas del reconocimiento de la dignidad infinita de cada persona es otro desafío al que, con la ayuda del Espíritu, espero que podamos responder cada vez mejor.

Venite ad me
Venite ad me

P. El documento considera necesario que las mujeres accedan a los ámbitos donde se toman las decisiones importantes e indica que el dicasterio ha remitido sus conclusiones al Papa. ¿Qué propuestas concretas han presentado y cómo se evitará que esa participación sea meramente consultiva, sin capacidad real de decisión?

R. En este punto, más allá de las deudas todavía pendientes, hay que reconocer que la Santa Sede ha hecho grandes avances. Se siguen designando mujeres como jefas de Dicastero o de secciones importantes de ellos y eso no es para nada consultivo. Pensemos en lo que ha significado siempre para los religiosos el prefecto de su Dicastero. Hoy es una mujer quien lo preside, y tiene la posibilidad de tomar decisiones que afectan seriamente la vida de muchas comunidades. Eso no es maquillaje, es participación real en el ejercicio de la potestad del Papa.

P. El diagnóstico presta mucha atención a la secularización, el individualismo y la cultura digital. ¿No necesita la Iglesia examinar con igual profundidad sus propias responsabilidades en la pérdida de fe y de confianza: los abusos, su encubrimiento, la persistente marginación de la mujer, el clericalismo o la distancia entre lo que predica y lo que hace?

R. Podemos agregar ciertos escándalos económicos, el uso de las redes para destruir a los católicos que piensan distinto con verdadera violencia y medios inmorales, y tantas otras faltas de testimonio. Frecuentemente los Papás piden perdón. En la última enciclica el Papa pidió perdón sentidamente por la esclavitud, por ejemplo. Pero debo decir que en otros ámbitos de la Iglesia, incluso en asociaciones o movimientos, es menos frecuente el reconocimiento de las faltas de testimonio.

Frecuentemente los Papás piden perdón. En la última enciclica el Papa pidió perdón sentidamente por la esclavitud, por ejemplo. Pero debo decir que en otros ámbitos de la Iglesia, incluso en asociaciones o movimientos, es menos frecuente el reconocimiento de las faltas de testimonio

P. Ustedes han querido ofrecer unas “Consideraciones” abiertas, no una nota doctrinal que cierre el debate. ¿Qué libertad tendrán las diócesis para ensayar caminos nuevos y qué seguimiento permitirá comprobar si Venite ad me transforma las comunidades o acaba siendo otro documento que se cita mucho y se aplica poco?

R. Pasar a una mayor concretizacion es tarea del Dicasterio para la Evangelización. Al DDF se le encomendó, en Fidem servare, estimular la reflexión sobre la transmisión de la fe, y eso es lo que intentó hacer, pero avanzar en aspectos más concretos es tarea de los Obispos, que están llamados a la creatividad sinodal en la evangelización, y del Dicastero para la Evangelización como motor de impulso y motivación constante.

Tucho Fernández
Tucho Fernández

P. ¿El hecho de que el documento cuente con la aprobación papal confiere una relevancia especial al documento y a su gestión al frente de Doctrina de la Fe?

R. La aprobación papal da a los documentos del DDF una peculiar participación en el magisterio ordinario, como todos sabemos, aún cuando, como en este caso, no se pretenda clarificar una cuestión doctrinal sino profundizar en algo que afecta directamente a la fe, como es su "transmisión".

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