Francisco limita el poder de los obispos para aprobar asociaciones de fieles El Papa pone coto a la creación, sin control, de congregaciones religiosas en diócesis ultraconservadoras

Franciscanos de la Inmaculada, en Roma
Franciscanos de la Inmaculada, en Roma RD

"El Obispo diocesano, antes de erigir -por decreto- una asociación pública de fieles con vistas a convertirse en un Instituto de Vida Consagrada o en una Sociedad de Vida Apostólica de derecho diocesano, debe obtener la autorización escrita del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica"

Francisco siente  la urgencia de "evitar ―como pide el Concilio— que surjan inoportunamente institutos desprovistos de suficiente motivación o de suficiente vigor, quizá con buena voluntad, pero falta algo".

Es una dinámica desgraciadamente habitual en la Iglesia española, y en multitud de diócesis marcadamente conservadoras, una especie de 'puerta abierta' para erigir congregaciones religiosas ultraconservadoras que, de otro modo, no obtendrían jamás el respaldo de Roma. Ahora, el Papa Francisco ha decidido cerrar el grifo y, mediante un Rescripto, limitar la capacidad de los obispos diocesanos para erigir una asociación pública de fieles que, casi automáticamente, pasaban a conformarse en sociedades de vida apostólica.

"El Obispo diocesano, antes de erigir -por decreto- una asociación pública de fieles con vistas a convertirse en un Instituto de Vida Consagrada o en una Sociedad de Vida Apostólica de derecho diocesano, debe obtener la autorización escrita del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica", se lee en el rescripto papal, enviado al cardenal Braz de Aviz y a José Rodríguez Carballo, máximos responsables del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

Heraldos del Evangelio
Heraldos del Evangelio

La norma, que entra hoy mismo en vigor, se inserta, tal y como apuntan fuentes vaticanas, "en el marco de la sinodalidad promovida por Francisco, con la intención de desarrollar una colaboración más estrecha entre las oficinas de la Santa Sede y los obispos diocesanos en una escucha mutua", y hunde sus raíces en el discurso de diciembre pasado a la Asamblea Plenaria de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica el 11 de diciembre del año pasado.

En el mismo, el Papa advertía de "los fundadores que a veces tienden a ser autorreferenciales, a sentirse los únicos depositarios o intérpretes del carisma, como si estuvieran por encima de la Iglesia", de los "abusos de poder" en los mismos, y de la urgencia de "evitar ―como pide el Concilio— que surjan inoportunamente institutos desprovistos de suficiente motivación o de suficiente vigor, quizá con buena voluntad, pero falta algo". Sin lugar a dudas, este nuevo toque de atención papal va en esta línea. ¿Le harán caso los obispos, o seguirán permitiendo la 'barra libre', con los riesgos que esto supone?

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