Don Fabio Attard llama en Salesianos Atocha a escuchar a los jóvenes sin prisa ni respuestas preparadas

El Rector Mayor visita Salesianos Atocha en los 125 años del colegio y los 150 de los Salesianos Cooperadores y llama a ser palabra que resuena en la sociedad

El rector de los salesianos
El rector de los salesianos

El Rector Mayor de los Salesianos, don Fabio Attard ha visitado Madrid de 22 a 25 de octubre. El motivo de este viaje ha sido el 150 aniversario de los Salesianos Cooperadores y el 125 aniversario de Salesianos Atocha. Una oportunidad encontrarse con las comunidades salesianas, los alumnos y educadores, animadores del Centro Juvenil Atocha, los salesianos cooperadores, los jóvenes y la Familia Salesiana.

El sacramento de la presencia

Una oportunidad para reflexionar sobre el carisma salesiano hoy, que tiene que ser asumida por todos los que viven y comparten la misión salesiana, como les hacía ver a los miembros de la Familia Salesiana. El desafío es proponer una educación con el corazón del Buen Pastor, crear un ambiente de familia, de comunión, hablar de Dios a través del «sacramento de la presencia». Algo que exige un testimonio de comunión, pues «cuando falta la comunión hay una parte de la energía que se pierde». 

El rector de los salesianos
El rector de los salesianos

El padre Attard insistió en una misión en la que se profundice en el carisma pastoral salesiano, que ayude a los jóvenes a satisfacer el deseo de encontrar algo significativo, en un momento histórico en el que ha cambiado la comprensión de la fe entre los jóvenes. Es un desafío el protagonismo pastoral de los jóvenes, especialmente en el servicio, que aprendan a mirar a los pobres con la mirada del Samaritano. Igualmente ayudarles a hacerse la pregunta sobre el por qué va a ser de su vida. No para dar respuestas sino para que se hagan la pregunta vocacional a partir del carisma salesiano, que sigue siendo actual.

Misión entre los jóvenes

Una visita que ha concluido con la Eucaristía en la Basílica de María Auxiliadora, celebrada «con el corazón lleno de gratitud», como señalaba el Rector Mayor en su homilía. En sus palabras ha recordado la intuición de Don Bosco que motivó el nacimiento de los Salesianos Cooperadores; «contar con hombres y mujeres que, sin dejar su familia, su trabajo y su lugar en la sociedad, compartieran con él la misión en favor de los jóvenes».

A la luz del evangelio del XXX Domingo del Tiempo Ordinario, el Rector Mayor destacó que el amor, más que obligación, es «un regalo que Dios nos hace de manera gratuita, es su manera de encontrarnos con su amor divino». Y es que «nadie ama por decreto», sino porque Dios nos ha amado primero. Eso porque «el amor es una realidad que Dios nos hace conocer y experimentar por pura iniciativa suya», subrayó, a partir de la primera lectura del día. Allí aparece la experiencia de Israel: «haber sido amados, escuchados, liberados.

Un don que no se impone, pues «Dios respeta nuestra libertad», recordó el superior general de los salesianos. Algo vivido en los Salesianos Atocha, donde en 1901 fue sembrada una semilla por «unos pocos salesianos, con una gran confianza en la Providencia. Apostaron por la formación profesional, por los jóvenes que más oportunidades necesitaban». Un espacio donde «generaciones de muchachos han aprendido aquí un oficio, una educación, y han aprendido también una dignidad, una manera de estar en el mundo, una fe».

En palabras de Attarrd, «solo cuando el amor de Dios tiene raíces profundas en nuestro interior somos capaces de hablar incluso a quien no lo merece, porque así lo hace Dios con nosotros», y a quienes «no tienen nada que ofrecer a cambio». Un amor recibido gratuitamente que enseña a «desear siempre y solo el bien, y nunca el mal», y a querer que «el otro viva, crezca, sea feliz». También enseña a «mirar al otro con la mirada de Dios, que es la mirada de Jesucristo». Y a tener «una empatía pura que no pide nada, una cercanía que no pasa factura».

Escuchar sin prisa y sin pedir nada

Desde ahí preguntó qué es lo que espera un joven hoy de los salesianos. A ello respondió que «no espera grandes discursos. Espera que alguien lo escuche de verdad, sin prisa, sin respuestas preparadas. Y espera recibir atención sin que se le pida nada a cambio», siendo así, a ejemplo de Don Bosco, «una presencia que acompaña, que se interesa, que hace sentir al otro que es importante».Una necesidad en una sociedad donde hay jóvenes que «se sienten invisibles, solos, ante pantallas que les hablan mucho, pero no los escuchan nunca».

Una misión en la que llamó a implicarse a los Cooperadores Salesianos, en quienes dijo ver a los cristianos de Tesalónica, de quien San Pablo dice «que habían llegado a ser un modelo por todos los creyentes y que desde su comunidad la Palabra del Señor se había difundido por todas partes». Desde ahí afirmó que «vuestra fe, vivida en lo cotidiano, sin ruido, es una palabra que resuena», agradeciendo su fidelidad, generosidad, y tantas horas entregadas a los jóvenes, a las familias, a las parroquias, a la sociedad. Algo que extendió a toda la Familia Salesiana.

El rector de lo salesianos
El rector de lo salesianos

En sus palabras reflexionó sobre el camino mutuo entre el amor a Dios y al prójimo, que lleva a entender que «al abrirme al otro tal como es, al salir a su encuentro, al mostrarme disponible, me abro también a conocer a Dios, a sentir que Él está ahí y que es bueno», algo vivido por muchos educadores salesianos, «habiendo descubierto el rostro de Dios en un muchacho que nos confió su historia». Y es que, en palabras del papa Benedicto XVI, «el amor a Dios y al amor al prójimo son inseparables y están en relación recíproca», como un único mandamiento. 

Finalmente, agradeció «a tantas personas que hicieron posible este camino», y llamó a «renovar hoy nuestro compromiso con la educación y la evangelización de los jóvenes». En palabras de Fabio Attard, «el sueño de Don Bosco continúa si seguimos dejándonos amar por Dios. Y ese amor se convierte en escucha, en atención gratuita, en formación, en oportunidades para los jóvenes que más lo necesitan», invitando a poner este doble aniversario en las manos de María Auxiliadora.

Una visita que ha agradecido el superior provincial de la Inspectoría Santiago el Mayor, José Carlos Sobejano, que ha destacado la presencia de representantes de toda la Inspectoría. Es la visita de alguien que los salesianos ven como padre de una familia a la que ayuda a custodiar el tesoro de Jesús.

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