La familia ocupa el tiempo de la tercera jornada de la 78ª Semana Española de Misionología

El testimonio del sacerdote Miguel Garrigós, el de la misionera chilena Ximena Cabezas MCJ y el de dos familias en misión protagonizan la tercera sesión de la SEM

Participantes en la tercera jornada
Participantes en la tercera jornada | Archiburgos
09 jul 2026 - 17:12

(Archiburgos.es).- De los 5.300 misioneros españoles en la actualidad, 458 son sacerdotes diocesanos. La cifra poco a poco va descendiendo. Sin embargo, crece el número de laicos misioneros que de forma temporal se plantean la experiencia misionera. En este momento son 646 los laicos en países de misión. En no pocos casos, son familias enteras las que se lanzan a la misión. De esto se ocupan instituciones como OCASHA. La tercera jornada de la Semana Española de Misionología (SEM) ha reflexionado sobre este asunto tan particular.

Miguel Garrigós, sacerdote de la archidiócesis de Toledo y secretario de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal Española (CEE) reflexionó sobre vocación y familia: «La pregunta inicial no es qué hacer o cómo tengo que prepararme, sino ‘para quién soy’. Debemos ayudar a las familias cristianas a poner esta pregunta en el centro del hogar para que sea una referencia en la toma de decisiones»Cada vez se constata más el hastío que produce la manera de pensar y vivir actual. Se está dando una praxis importante entre los jóvenes de hoy: Antes de optar por una carrera universitaria, realizar un año de voluntariado. Un gesto más de la importancia del discernimiento y evitar al precipitación. Las familias cristianas deben ser lugar de discernimiento conjunto y no dejarse llevar por lo que todos hacen. Sabiendo los resultados, es momento de poner remedio. Solo en un contexto de discernimiento es posible un planteamiento vocacional. En la mayor parte de los casos, incluso de familias cristianas, se vive la oposición a cualquier inquietud vocacional.

Tras la ponencia de Miguel Garrigós, la religiosa chilena Ximena Cabezas MCJ expuso algunas claves para la animación misionera. Ella conoce muy bien el terreno después de veinte años en países como ChadCongo o Camerún. Esta misionera de Cristo Jesús animó a poner pasión en una Europa adormecida. Declaró que España tiene aún un gran potencial misionero, pero no puede dormirse. En el ADN de todo creyente debe estar la missio ad gentes como prioridad. Algunos descubrirán su vocación y serán enviados, pero todo cristiano debe sentirse interpelado por extender el Evangelio a todos los hombres y aún son muchos los que no lo conocen.

Por la tarde, el matrimonio jienense de Ana Dolores Cruz y Antonio José García, profesores de Infantil y Primaria, relataron su experiencia de familia misionera en Ecuador: Estábamos muy comprometidos tanto en Jaén Acoge como en Andalucía Acoge. «Tras la partida de un sacerdote amigo a Ecuador sentimos la llamada de acudir con él. En Ecuador comprobamos nuestro cambio de estatus. Pasamos de ser cooperantes a ser familia misionera. No teníamos hijos y nos bautizaron como familia cuando adoptamos uno. Nos cambió todo. Después regresamos a España y, con dos hijos más adoptados, nos planteamos volver a Ecuador. Los cinco nos retiramos a rezar y, después de un largo discernimiento, decimos volver. Tuvimos que poner de acuerdo a nuestros tres hijos. Francisco, el mayor, tuvo sus resistencias, pero también accedió. Esta vez fuimos como familia formando parte de la gran familia de OCASHA», explicaron.

La familia García Cruz no puede olvidar la acogida al regresar a Ecuador en esa segunda estancia. Francisco García, primer hijo, recuerda la ruptura con sus amigos adolescentes de Cáceres y los amigos aquí y allá que tiene ahora. La enfermedad de Ana les hizo volver a Jaén. Ahora Ana sigue trabajando con mujeres en exclusión, en un programa de Cáritas. Antonio José está entregado a la Pastoral Penitenciaria, algo que ya hacía en Ecuador en compañía del misionero burgalés José Antonio Maeso. Recuerda que «fue un gran aprendizaje el convivir con familias encarceladas». Insiste en su labor como misionero, no como cooperante: «la cooperación da muchas cosas, pero la gente muchas veces no necesita cosas, necesita esperanza, necesita que la escuchen y le recuerden que el Evangelio también el para ellos. Hacerlo desde una familia creyente te da una credibilidad mayor».

Otra de las familias en misión es la formada por el matrimonio de médicos Irene MartínVíctor Marugán y sus tres hijos en edad universitaria. Ellos pertenecen a Cristianos Sin Fronteras (CSF) y están al frente de los campamentos de familias en Silos (FAMisión). Son muchos años de trabajo, después de haber recogido el testigo del misioneros burgalés José Valdavida. Sus tres hijos, dos de ellos estudiando Medicina, reconocen que «todas las palabras que han recogido nuestros padres las hemos hecho suyas como algo natural. Para nosotros la palabra ‘encuentro’ ha sido clave. Nuestros padres nos insisten en crear ‘puentes de encuentro y puentes de paz’», explican. «Siempre hemos vivido desde niños el espíritu misionero en nuestra casa. Hemos aprendido que nuestra casa de Zamora tiene que estar siempre abierta. Es habitual que pasen misioneros, que se queden a cenar con nosotros», señalan. La hija más pequeña reconoce con emoción que «todo acontecimiento de la vida es una oportunidad para crecer en la fe y dar testimonio».

Irene, experta en logística como médico de urgencias, recuerda que «para volver a la misión hemos tenido que preguntar a nuestros hijos. Todo ello se ha cultivado de manera natural. Para nosotros siempre ha sido muy importante en nuestra familia ver los telediarios juntos». Víctor, el padre, recuerda que «el valor del tiempo es expresión de generosidad: cuánto gano y para qué gano el dinero… CSF no es una comunidad. Vivimos la fe en comunidad y trabajamos la fe en el grupo. Compartimos la fe con otras familias. Vamos a campamentos todos juntos. FAMisión en Silos es un encuentro fundamental. Otro campo es la cultura. Es muy importante formar a los hijos en la cultura. Hemos interiorizado la fe de forma natural y cada uno desde su condición individual (somos 6 en todo: 5 +1 que siempre nos acompaña). Somos cristianos y vivimos en sociedad como cristianos… normales».

Así continúa la celebración de la SEM en el Seminario de San José —con 80 matriculados— con la presencia del P. Eduardo Tchipolo CSSp, director del Servicio Conjunto de Animación Misionera (SCAM), que cumple ahora 50 años, y con la ponencia de clausura de Mons. Joseba Segura Etxezarraga, obispo de Bilbao y presidente de la Comisión Episcopal para las Misiones y la Cooperación con las Iglesias.

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