Rafael Aragón op: "La de Nicaragua es una dictadura de rasgos autoritarios y de inspiración fascista"

Rafael Aragón, op
Rafael Aragón, op
Santi Vedri
12 jul 2026 - 21:55

Pregunta. Fr. Rafael, después de 46 años de misión en Nicaragua, ¿qué significa ese país en su vida y en su vocación dominicana?

Respuesta. Cuando me preguntan por mi nacionalidad respondo diciendo que nací en España pero me bauticé en Nicaragua. Aunque mi lugar de nacimiento es España; ha sido Nicaragua el país que ha dado forma a mi vida y a mi vocación. A los tres meses de mi ordenación sacerdotal pedí ir a Centroamérica. Ha sido en Nicaragua donde he ejercido mi ministerio pastoral has hoy. Hice mi petición a los superiores de la Orden como una necesidad fuerte que sentía de dejar atrás mi experiencia en la vida religiosa en España y entregarme a trabajar con la gente que podía acoger mi disponibilidad y mi vocación. Pasé tres años en Costa Rica donde aprendí mucho de la realidad y de las opciones de mis hermanos dominicos. Con dos compañeros nos trasladamos a Managua e iniciamos un trabajo pastoral novedoso en la parroquia Corazón de Jesús, en el barrio popular de Monseñor Lezcano de Managua. Sin embargo, la realidad que más profundamente me marcó fue la experiencia de la revolución. En 1979 vivimos enormes dificultades en la guerra contra la dictadura de Somoza. El 13 de junio de ese año estuve a punto de ser fusilado por la guardia somocista. Aquella experiencia, unida al acompañamiento del pueblo en medio de tantos riesgos y sufrimientos, fue configurando mi personalidad, y fortaleciendo mis compromisos con los más vulnerables.

R. Desde entonces me he sentido profundamente solidaria con las causas que han inspirado al pueblo de Nicaragua en la búsqueda de justicia social y dignidad humana, como compromiso con el proyecto del Evangelio. Me siento satisfecho de haber compartido con este pueblo sus luchas, sueños y esperanzas.

R. Mi trabajo pastoral pasó por varias etapas. A la vez que tuve la experiencia de coordinar varios trabajos parroquiales, acompañé la coordinación de las Comunidades Eclesiales de Base en Managua y participé en el Centro Antonio Valdivieso en los primeros años de su fundación. Pero lo que más satisfacción me ha dado ha sido dedicarme a la formación de los Delegados de la Palabra, ese movimiento de laicos que nació en Choluteca, Honduras. Gente campesina, muchos de ellos analfabetos, que aprendieron a leer usando la Biblia para presidir las celebraciones dominicales en las comunidades donde el sacerdote solo se hacía presente una o dos veces al año. Son verdaderos líderes de las comunidades con una proyección integradora de la fe y el compromiso social. Me llenaba de satisfacción escuchar de los participantes en los cursos de formación decir: “Padre, lo más importante que he aprendido con usted es valorarme como persona, a reconocer mi dignidad y mis derechos; y también ese sentido de compromiso con el desarrollo de la comunidad que usted nos motiva”.

R. Otro trabajo que me ha dado sentido a mi vocación ha sido la publicación de la revista Alternativas, una publicación de análisis y reflexión teológica en la tradición latinoamericana. En ella participaron varias de las figuras más destacadas del pensamiento latinoamericano. Unir estas dos dimensiones, la formación del liderazgo de los laicos como un principio de la vocación dominicana. Domingo de Guzmán inició la fundación de la Orden con un grupo de predicadores itinerantes y así responder a los desafíos que los movimientos sectarios de la época presentaban a la Iglesia. Al mismo tiempo, invitó a los primeros frailes a las universidades para responder con la formación a los desafíos culturales de su época. Unir la capacitación del pueblo sencillo desde una formación bien articulada fue mi propósito.

R. En los últimos años tuve la oportunidad de dirigir Radio Veritas, una emisora popular. No pude callar ante la grave violación de derechos humanos cometida por el Gobierno. Estas denuncias fueron la causa que me impidió el ingreso a Nicaragua.

Rafael Aragón, op
Rafael Aragón, op

P. En noviembre de 2022 no le permitieron regresar a Nicaragua. ¿Cómo vivió personalmente ese momento y qué es lo que más le duele de no poder volver?

R. Cuando recibí la noticia de que no podía regresar a Nicaragua no me sorprendió. El trabajo que realizábamos el equipo de Radio Veritas era dar elementos para formar la conciencia crítica de los oyentes. La radio tenía una programación variada. Durante 45 años trasmití la misa dominicas en varias emisoras cubriendo casi todo el país. En las homilías trataba de dar una orientación sobre los problemas que vivía la gente. Pero lo que provocó mi salida del país fue un programa con micrófono abierto en el que analizábamos junto con los oyentes la situación que estábamos viviendo. El 18 de abril del 2018 ocurrió lo que yo llamo la insurrección de la conciencia crítica. En distintas ciudades la gente salió a las calles para manifestar su descontento. En la radio nos pusimos de parte del pueblo. Denunciamos la persecución y los asesinatos cometidos por dirigentes del Frente Sandinista. Esto me llevó a tener que esconderme, y después de varios días de asedio decidí salir del país. Cuando intenten regresar el Gobiernos me había declaro persona no grata.

R. Me dolió mucho no poder regresar. Lo que más siento es no poder acompañar a la gente en estos momentos de represión. Necesita ánimo  y fortaleza para afrontar la grave situación que atraviesa, y animar la fe de la comunidad cristiana asediada y perseguida.

P. Usted simpatizó en los años 80 con la Revolución Popular Sandinista. ¿Qué vio entonces de esperanzador en aquel proceso y cuándo empezó a percibir que se estaba desviando?

R. La comunidad de dominicos acompañamos al pueblo nicaragüense antes del triunfo de la Revolución. Vivimos intensamente los días de la guerra contra la dictadura somocista y nos involucramos en el acompañamiento al pueblo en su organización social, en la participación en los proyectos de alfabetización, educación de adultos y brigadas de salud. Percibíamos que todos esos esfuerzos estaban orientados al beneficio del pueblo. Como comunidad nos reuníamos periódicamente para analizar la realidad, y tomar decisiones orientadoras de nuestro trabajo pastoral.

Los años 80 fueron tiempos de grandes expectativas, pero a la vez de profundos conflictos y confrontaciones en la sociedad y en la Iglesia. Ese contexto no nos permitió acompañar el proceso con una conciencia más crítica y libre para analizar las contradicciones que iban surgiendo

R. Desde esa reflexión conjunta acompañamos críticamente al pueblo en su proceso de transformación social, y en las esperanzas que ofrecía el cambio. También formamos parte de un grupo de reflexión teológica comprometido con ese proceso histórico. Los años 80 fueron tiempos de grandes expectativas, pero a la vez de profundos conflictos y confrontaciones en la sociedad y en la Iglesia. Ese contexto no nos permitió acompañar el proceso con una conciencia más crítica y libre para analizar las contradicciones que iban surgiendo. A pesar de la realidad siempre mantuve una actitud crítica y distante del manejo que los dirigentes de la Revolución pretendían hacer de la religión. Pero no siempre tuvimos la posibilidad de expresarnos públicamente con una conciencia más crítica y con suficiente libertad, por las grandes polarizaciones ideológicas que iban surgiendo para justificar la oposición al proyecto popular.

R. Mis críticas fuertes se iniciaron en esta segunda etapa del llamado proyecto revolucionario, en el 2007 con el regreso al Gobierno de la actual pareja presidencial. En esta etapa se ha dado un cambio fundamental. Se repite el discurso de solidaridad con los pobres, pero el pensamiento y los proyectos implementados están muy lejos de los ideales que inspiraron a la Revolución. Al analizar detenidamente el discurso oficial, y sobre todo el proyecto económico y las acciones que a diario se ven en el comportamiento del Régimen, es un proyecto de tradición conservadora, más que conservador, es una dictadura de rasgos autoritario y de inspiración fascista. Esto puede observarse analizando el trato que hace con la Iglesia y la estrategia que ha desarrollado para liderar la cultura religiosa.

La pareja presidencial se ha distanciado del proyecto original que promovió el Frente Sandinista en los años 80. Se ha distanciado y se ha separado de los grandes dirigentes históricos que encabezaron la Revolución. Nada tiene que ver el proyecto actual con la lógica de un proyecto popular para las mayorías empobrecidas

P. ¿Qué ha pasado para que un movimiento que despertó esperanza en tantos cristianos termine convertido en un régimen que persigue a la Iglesia?

R. La pareja presidencial se ha distanciado del proyecto original que promovió el Frente Sandinista en los años 80. Se ha distanciado y se ha separado de los grandes dirigentes históricos que encabezaron la Revolución. Nada tiene que ver el proyecto actual con la lógica de un proyecto popular para las mayorías empobrecidas. Se ha dado un cambio radical en el tratamiento de la cultura religiosa. La pareja piensa que la mayoría de los nicaragüenses son religiosos, que el proceso de la revolución no ha cambiado esa realidad cultural. Desde esa perspectiva, para lograr sintonizar con la gran mayoría del pueblo hay que liderar la cultura religiosa. Esa cultura religiosa se manifiesta en las cosmovisiones de tradición indígena, transmitida en estos quinientos años por el sincretismo que se da en la religiosidad popular liderada por la Iglesias católica.

R. En este contexto surge una cuestión central: ¿Cómo el poder político puede liderar esa cultura religiosa desplazando a la Iglesia? Los auto nombrados copresidentes,  han olvidado el compromiso de los cristianos con las realidades sociales y la participación en los procesos de cambia que animó la Iglesia del Concilio Vaticano II y de las Conferencias generales del episcopado latinoamericano en Medellín, Puebla y Aparecida. A ellos no les interesa la dimensión profética de la fe. En cambio quieren liderar la cultura religiosa que se manifiesta en las fiestas populares de Santo Domingo en Mangua, San Jerónimo en Masaya, y en la fiesta de la Purísima, que tiene una identidad nacional, El 80 por ciento de la población tiene raíces indígenas y manifiesta su fe en ese mestizaje entre las cosmovisiones originarias y las tradiciones popular de la religiosidad católica. Para ejercer ese liderazgo necesita cortar con la autoridad moral y religiosa de la Iglesia, espacialmente de obispos y sacerdotes, y transferir ese papel a sus estructuras sandinista.

R. A la vez, asocia a la Iglesia como portadora de los valores occidentales. Como son: Estado de Derecho, respeto a los derechos humanos, participación democrática. Estos son los valores centrales promovidos por la Iglesia, que tomaron mayor relevancia durante la crisis socio política iniciada en 18 de abril del 2018. Controlar y neutralizar la influencia de la Iglesia y su pensamiento es el motivo de la persecución a los católicos. Para Rosario el catolicismo no forma parte de la cultura de la gran mayoría del pueblo con raíces indígenas, si no que fue impuesto por la dominación española y legitimado por el Vaticano. Romper con esta tradición y abrirse a las culturas orientales,  más cercanas a las cosmovisiones de los pueblos originarios, es la estrategia que quiere implantar en el país.

P. Usted habla de “romper el círculo de silencio” sobre Nicaragua. ¿Por qué cree que la situación del país ha quedado tan silenciada en la comunidad internacional?

R. Sí, uno de los objetivos de nuestra gira ha sido romper ese círculo de silencio que se ha establecido en torno a la realidad de Nicaragua, y que ha estado ausente de las noticias internacionales. Nicaragua no llama la atención. No es un país que disponga de grandes riquezas. Un pueblo pequeño que no juega mayor interés en la geopolítica de la zona. Ha dejado de llamar la atención por la novedad que ofrecía de una revolución popular donde los cristianos jugaron un papel destacado. Este modelo de movimientos cristianos ha envejecido y pasado de moda. También hay una especie de frustración en los grupos que fueron muy coherentes en la solidaridad.

R. Los problemas que se viven en otros lugares del mundo son tan graves, que mirar a Nicaragua no provoca mayor interés por parte de los grandes medios de comunicación. Hemos querido romper ese silencio, y contribuir para que la comunidad internacional vuelva su mirada hacia el pueblo oprimido, masacrado y silenciado en estos momentos de la historia. Estos datos reflejan la gravedad de la situación: Más de un millón de nicaragüenses han sido desplazados de forma forzada al exiliados, entre ellos 394 religiosos y religiosas, incluyendo cuatro obispos; decenas de personas continúan secuestradas y desaparecidas por razones políticas y religiosas; 454 nicaragüenses han sido desnacionalizados y confiscados sus bienes; centenares desnacionalizados de facto, sin poder regresar al país; miles de organizaciones de sociedad civil sin fines de lucro clausuras su personería jurídica y confiscados sus bienes.

Daniel Ortega y Rosario Murillo
Daniel Ortega y Rosario Murillo

P. ¿Cómo describiría hoy la vida cotidiana del pueblo nicaragüense bajo el régimen actual?

R. Económicamente vive una crisis sin precedentes. Una familia formada por 5 o 6 miembros necesita al menos dos salarios mínimos para llevarse el pan a la boca. Los trabajadores del Estado apenas gran cubrir el 49 por ciento de la canasta básica. Cabe señalar que el 40 por ciento del producto interno bruto es financiado por las remesas de los exiliados. A la vez, la gente está muy controlada, no puede manifestar su malestar por el riesgo de caer en la cárcel. Hay un control absoluto por los espías del régimen. El asedio, la represión provoca miedo. El miedo se ha convertido en un mecanismo de control social. Es un pueblo atemorizado. Esta situación es más grave contra la comunidad católica. El control llega al extremo de ficharte si llegas a las celebraciones en la iglesia, incluso controlan tu afiliación religiosa. Las parroquias siguen controladas por la policía y los secretarios políticos. Semanalmente visitan a los sacerdotes, les piden las cuentas de las colectas dominicales, les aconsejan lo que tienen que predicar y el tiempo que debe durar la predicación. Tienen prohibido hacer reuniones o encuentros con grupos comunitarios fuera del recinto del centro parroquial, a no ser que informen del tema que van a compartir, y normalmente son acompañados por la policía o por el secretario político de la zona. La situación de control es agobiante.

R. Están prohibidas las celebraciones públicas de la fe en las calles: procesiones y otras manifestaciones religiosas, tan atractivas en la cultura latinoamericana. A no ser que sean organizadas por las autoridades del Régimen, acompañadas por la policía y controladas en sus manifestaciones espontaneas por consignas que no simpaticen con los criterios y orientaciones de la autoridad. El ejemplo más emblemático de este control se da en la celebración de la fiesta nacional de La Purísima. Se prohíbe a las parroquias salir en procesión con la Virgen, mientras el Gobierno organiza más de 40 altares en la avenida central de la capital y en las alcaldías de todo el país. La familia de la pareja presidencial sale en los canales de la televisión pública recitando la novena a la Virgen.

R. El ambiente que viven las comunidades cristianas está descrito en el libro del Apocalipsis. Esta es la estrategia a la que están llamados los católicos: Mantener firme la fe en la clandestinidad, una fe que se manifiesta en un amor profundamente solidario, esperando la justicia de Dios. ¿Cuándo? No sabemos, pero al final Dios hará brillar su amor y su justicia. Nos toca estar fortaleciendo la esperanza, fortalecer la fraternidad y mantener la fidelidad al Evangelio en estos momentos de prueba.

P. ¿Por qué la Iglesia católica se ha convertido en uno de los principales objetivos del Gobierno?

R. La Iglesia ejerce un gran liderazgo en el pueblo. Más allá de la convocación a los católicos, los obispos tienen una presencia mayor, incluso en la comunidad evangélica. Este liderazgo histórico es indiscutible. Conscientes de ese liderazgo, los actuales dictadores quisieron, desde los primeros años de su gobierno, mantener una relación de estrecha colaboración con la jerarquía eclesiástica, ofreciendo apoyo institucional y económico, y manejando a la persona de monseñor Obando. Fue nombrado prócer nacional de Nicaragua en la misma constitución del país. Esa misma política de acercamiento quisieron llevar con todos los obispos y sacerdotes. A la vez, coordinar las celebraciones populares de las fiestas patronales y asistir el delegado del partido y del gobierno a los actos más destacados de esas manifestaciones religiosas.,

R. Esta estrategia se truncó el 18 de abril del 2018. Las manifestaciones de protesta reclamando justicia, libertad y cambios democráticos fueron agredidas por los paramilitares causando cientos de muertos y heridos. La Iglesia abrió sus templos para acoger a los manifestantes, denuncio las muertes injustas; se solidarizó con los presos y sus familiares. Esta situación llevó a los sacerdotes a tomar conciencie de esta grave situación y en las predicaciones pedían respeto a la vida y la dignidad humana, defensa de los derechos humanos, respeto a las leyes, al Estado de Derecho, a la libertad de organización, y así como la necesidad de una participación democrática que garantizara la justicia y la paz social. Al mismo tiempo despertó el interés por las enseñanzas de la Doctrina Social de la Iglesia. Este mensaje de raíces profundas en la cultura occidental rompe los esquemas del pensamiento que Rosario tiene de una visión esotérica de la religión, trasmitida en la práctica de la cultura popular de la Iglesia católica. Rosario quiere terminar con ese pensamiento heredado desde las conquistas europeas legitimadas por la Iglesia católica, y  liderad la cultura religiosa del pueblo de tradición indígena, para lanzarse a las culturas orientales como la china, la rusa o la iraní, y así distanciarse de la tradición occidental europea, que ha sido la dominante en la cultura de los conquistadores. Esta es la razón principal para asediar, perseguir, controlar el liderazgo de la Iglesia.

El pueblo está viviendo bajo un régimen de terror, controlado, perseguido y prisionero. Especialmente los miembros de la comunidad católica están asediados en sus hogares y fichados si participan en las celebraciones litúrgicas comunitarias en los templos. Los sacerdotes tienen que reportarse cuando salen de la jurisdicción propia del centro parroquial, y dar razones de todo lo que van a hacer o decir en los encuentros y reuniones en que participen. Les indican los minutos que deben dedicar a la predicación en las celebraciones. El miedo les ha llevado a algunos sacerdotes a no pronunciar las homilías, para no caer en el riesgo de la prisión

P. La carta entregada en el Vaticano habla de sacerdotes vigilados, comunidades asediadas, procesiones prohibidas y predicaciones condicionadas por el miedo. ¿Cómo se vive la fe en esas condiciones?

R. El pueblo está viviendo bajo un régimen de terror, controlado, perseguido y prisionero. Especialmente los miembros de la comunidad católica están asediados en sus hogares y fichados si participan en las celebraciones litúrgicas comunitarias en los templos. Los sacerdotes tienen que reportarse cuando salen de la jurisdicción propia del centro parroquial, y dar razones de todo lo que van a hacer o decir en los encuentros y reuniones en que participen. Les indican los minutos que deben dedicar a la predicación en las celebraciones. El miedo les ha llevado a algunos sacerdotes a no pronunciar las homilías, para no caer en el riesgo de la prisión. No están permitidas las manifestaciones religiosas fuera del ámbito de los templos o sus alrededores. Al pueblo nicaragüense, como buen latinoamericano, le encantan y le gustan las grandes celebraciones en las calles para manifestar su fe.

R. Los templos están vacíos en las celebraciones ordinarias; nuestra experiencia religiosa se manifiesta más cercana a las comunidades que el libro del Apocalipsis nos relata en los primeros capítulos, describiendo la vida de los primeros cristianos bajo el Imperio romano. Como ellos, seguimos firmes en la esperanza: El destino de la historia está en manos de Dios; Él hará justicia. Nuestra misión es vivir unidos en la fe dando testimonio del amor a los hermanos.

P. ¿Por qué este asedio y persecución? ¿Qué ha pasado en nuestra historia cercana, motivadora de grandes esperanzas para los pobres, que ilusionó a tantos cristianos en América Latina y el mundo?

R.  La falta de un proyecto pastoral firme, consolidado como Iglesia, no se logró. Los líderes de la Revolución manejaron la participación de los cristianos en el proceso para lograr sus objetivos políticos, pero no respetaron la dinámica propia de los movimientos cristianos ni la autonomía de la Iglesia y sus manifestaciones de fe. Pensaron que hablar de los cristianos progresistas era legitimar su proyecto, sin tomar en cuenta la dinámica propia de la fe. En este proceso también debemos reconocer que nuestra Iglesia no estuvo a la altura de las circunstancias que el pueblo nicaragüense estaba viviendo en esa época.

R. Los dirigentes sandinistas reconocieron la fuerza social de la fe y el liderazgo que ejerce la Iglesia católica en Nicaragua y el mundo en general; buscaron una cercanía con los pastores, sacerdotes y obispos. Monseñor Miguel Obando ha sido nombrado prócer de Nicaragua, entre otros puestos y negociaciones, para controlar su liderazgo. En la segunda etapa del Gobierno sandinista comenzó un acercamiento a sacerdotes, obispos y laicos destacados en la vida de la Iglesia con la finalidad cooptar su liderazgo con bienes y prebendas. Otro objetivo propuesto por el Gobierno es liderar la religiosidad popular, tan arraigada en el pueblo.

R. Estos dos objetivos promovidos por el Gobierno se fueron al traste en la insurrección de la conciencia manifestada el 18 de abril del 2018 hasta nuestros días. La violencia emprendida por el Gobierno contra el pueblo en las marchas que pedía: libertad, democracia, respeto al Estado de Derecho, y sobre todo defensa de los derechos humanos, rompió la estrategia de convivencia con la Iglesia. Este distanciamiento había sido ya señalado por la Conferencia episcopal en el documento entregado al Gobierno el 24 de mayo de 2014.

Protestas 2018 Nicaragua
Protestas 2018 Nicaragua | Isela Baltodano

R. Los templos de la Iglesia católica se abrieron para acoger a los manifestantes, se convirtieron en verdaderos refugios para los perseguidos y lugares de denuncia de las graves violaciones de los Derechos Humanos. Las homilías de los sacerdotes comenzaron a tomar en serio las enseñanzas de la Iglesia sobre la Doctrina Social y la Gaudium et Spes. Los obispos, sacerdotes y religiosos pasaron a jugar un papel destacada en la mediación, manifestando su solidaridad con los familiares de los asesinados, detenidos y perseguidos. El Gobierno se radicalizó en sus planteamientos ideológicos. El presidente atacó a la Iglesia. –Vaticano ¬ de legitimar los Imperios dominadores a lo largo de la historia en América Latina, destacando el papel de la Santa Sede en este proceso. Acusó a la Iglesia de falta de democracia, e hizo fuertes críticas a los nombramientos de los párrocos y obispos, incluso a la elección del Papa. Especialmente se confrontó con los obispos, sacerdotes y laicos que promovían las enseñanzas de la Doctrina Social de la Iglesia. Este es el problema central del conflicto que se vive en nuestra Nicaragua. El Régimen se propone liderar la cultura religiosa, acogiendo las cosmovisiones de los pueblos originarios, desde una lectura esotérica y una visión sincrética de la religión popular, trasmitida por las prácticas populares del catolicismo.

R. El planteamiento del Gobierno va más allá. Inspirado en el adagio Cuius Regio Eius Religio, quiere llevar adelante el liderazgo de la cultura religiosa y distanciarse de los planteamientos comunes a la cultura de nuestro pueblo, donde la Iglesia católica ha jugado y juega un liderazgo indiscutible. Quiere crear una Iglesia Nacional o lograr un acuerdo con la Santa Sede, para controlar los liderazgos y el pensamiento de los católicos.

La Santa Sede es experta en diplomacia y en el trato con los Gobiernos de diferentes orientaciones. Necesita establecer relaciones diplomáticas con Nicaragua. Pero que esta lógica no apague el papel profético de Su Santidad como pastor universal, en particular del nuestro pueblo, que se siente abandonado por el miedo y temor de los que están llamados a acompañar al pueblo fiel, incluso arriesgando su vida

P. Han llevado una carta al Papa León XIV. ¿Qué le piden concretamente al Santo Padre en este momento

R. El pueblo está sufriendo, clandestinamente se mantiene firme en su fe, pero siente la ausencia de la voz del Pastor, que anime, oriente y fortalece su fe en las pruebas más duras de la represión, la cárcel y el exilio. Los católicos de Nicaragua, decía monseñor Obando, tienen tres amores: La Eucaristía, la Purísima, el Papa. Una palabra de Su Santidad alentaría nuestra esperanza para mantener firme la fe del pueblo católico.

R. Igualmente, el pueblo aprecia y quiere a los obispos y sacerdotes encargados de rebaño particular. Le pedimos, al Papa, no se olvide del testimonio profético de Monseñor Álvarez, fue un ejemplo de resistencia, de solidaridad con los privados de libertad y de amor a los perseguidos y encarcelados. Que esta voz no se apague ni se distancie de su diócesis. La Santa Sede puede buscar salidas adecuadas para dirigir la diócesis con formas creativas, sin que Monseñor pierda sus derechos de pastor de ese rebaño a él encomendado.

R. La Santa Sede es experta en diplomacia y en el trato con los Gobiernos de diferentes orientaciones. Necesita establecer relaciones diplomáticas con Nicaragua. Pero que esta lógica no apague el papel profético de Su Santidad como pastor universal, en particular del nuestro pueblo, que se siente abandonado por el miedo y temor de los que están llamados a acompañar al pueblo fiel, incluso arriesgando su vida. Que la prudencia y el amor a la Comunidad cristiana, que está sufriendo en Nicaragua, le lleve a ser más cauteloso en las decisiones que pueda tomar desde la distancia.

R. Ojalá, que la Santa Sede abra espacios de diálogo y negociación con el Pueblo Santo de Dios, y busque como acompañar a los fieles desde la lógica que el Concilio Vaticano II nos ofrece, promoviendo un ministerio sinodal cercano, que su antecesor, el papa Francisco, animaba en los encuentros de los Movimientos Populares.

R. No deje que se apague la voz profética, que desde el exilio monseñor José Silvio Báez alimenta, fortalece la fe y anima nuestra esperanza con sus homilías dominicales. Pedimos que los sacerdotes, que han sido expulsados o por distintas razones han tenido que huir del país, puedan actuar públicamente, compartir sus reflexiones con plena libertad, así animar al pueblo de Dios, tanto en el exilio como en el interior de Nicaragua. Sus mensajes nos alimentan la fe y nos ayudan a buscar una salida esperanzadora a los múltiples problemas que estamos viviendo.

P. Como dominico, ¿dónde encuentra hoy signos de esperanza para Nicaragua y qué mensaje quiere enviar a los católicos que siguen viviendo allí bajo presión o en silencio?

R. A lo largo de estos 50 años de servicio pastoral me he dedicado a la formación bíblica. Explicar los distintos proyectos pastorales que se encuentran en la Biblia o los distintos paradigmas que han iluminado los diferentes momentos por los que ha atravesado el Pueblo de Dios. El paradigma inspirador para acompañar al pueblo de Nicaragua es la tradición apocalíptica. Lo meditaba en este viaje que hemos hecho a Roma, mientras paseábamos por los lugares históricos vinculados a las primeras comunidades cristianas.

R. La confianza y la esperanza puesta en el Dios de la Vida, a pesar de todas las persecuciones. El triunfo del Cordero inmolado, su muerte y su resurrección victoriosa son el motivo de nuestra esperanza. Vivir la esperanza cristiana, reconociendo que Dios es el dueño de la historia y en sus manos está el destino del mundo, confiar en él y vivir unidos en el amor. No es una fe resignada, es una fe confiada en la práctica del amor solidario. Confiar que en Cristo Jesús la historia ha sido liberada. Este es el mensaje que nos ofrece la espiritualidad apocalíptica de “un cielo nuevo y una tierra nueva” que proviene de Dios, pero que se anticipa en el compromiso cotidiano comprometido en la práctica de la justicia y la fraternidad. La esperanza cristiana no evade la realidad histórica, sino que la asume con responsabilidad.

Te regalamos el Informe RD con análisis y todos los discursos de León XIV a España.
HAZTE SOCIO/A AHORA

También te puede interesar

Lo último

stats