Juan Carlos Pérez Godoy: "Ninguna guerra tiene justificación, y mucho menos en nombre de Dios"

"Estoy seguro de que (Artime) por su capacidad, por su amor a la Iglesia y por su disponibilidad a servir continuará prestando un valioso servicio como cardenal, como estrecho colaborador del Papa"

León XIV y Godoy
León XIV y Godoy

Juan Carlos Pérez Godoy (Burguillos-Sevilla, 1959) es consejero general de la provincia Mediterránea salesiana y lleva añor en la cúpula de los hijos de Don Bosco, sirviendo a la congregación en una región del mundo especialmente herida por las guerras y los problemas migratorios. “Ninguna guerra tiene justificación, y mucho menos en nombre de Dios”, afirma al hablar del conflicto de Irán y de otras guerras que asolan el Mediterráneo y Oriente Próximo. Denuncia que detrás de los llamados “efectos colaterales” hay niños y niñas concretos, familias destrozadas y estrategias de poder, y lamenta una Europa “de perfil”, incapaz de alzar una voz clara en defensa de la dignidad humana.

Sobre migraciones, Pérez Godoy recuerda que el Mediterráneo sigue siendo “el gran cementerio de emigrantes”, como decía el Papa Francisco, y sitúa esta realidad en el centro de la prioridad pastoral salesiana. Defiende una acción que combine acogida e integración con proyectos de desarrollo en los países de origen, y cita al Papa León cuando insiste en que “la Iglesia, como madre, camina con los que caminan. Donde el mundo ve una amenaza, ella ve hijos; donde se levantan muros, ella construye puentes”.

Juan Carlos Pérez Godoy
Juan Carlos Pérez Godoy

En cuanto al papa Prevost, subraya “continuidad, pero no continuismo” respecto a Francisco, con una línea clara en paz, ecología, migraciones, comunión, fraternidad y sinodalidad. También destaca que en los discursos del nuevo Papa hay siempre referencias a Francisco y que su expresión sobre la “globalización de la impotencia” apunta a una Iglesia llamada a superar la resignación con una “cultura del compromiso”.

Como Consejero General para la región mediterránea, ¿qué retos específicos ve en las presencias salesianas de España, Italia, Portugal, Croacia, Norte de África y Medio Oriente?

Lo primero es que es una Región de extraordinaria diversidad: lenguas, culturas, religiones y realidades sociales. Sin embargo, precisamente en esta diversidad, descubrimos nuestra vocación de ser signo de unidad y de esperanza para los jóvenes. Pocas Regiones reflejan tal diversidad. Y es que el Mediterráneo no es solo internacional, sino también intercontinental, abarcando sociedades europeas secularizadas, contextos cristianos ortodoxos en algunas partes de los Balcanes y del Medio Oriente y diversas naciones de mayoría musulmana en el norte de África y también Oriente Medio.

En algunos países, los cristianos viven como minorías que deben hacer frente a limitaciones legales o sociales; en otros, la agresiva secularización plantea nuevos retos pastorales si bien vemos algunos brotes de vuelta a la espiritualidad, así como la necesidad de un dialogo interreligioso. Las realidades juveniles varían notablemente: Europa se enfrenta al declive demográfico y a una creciente preocupación por la salud mental entre los jóvenes, mientras que Oriente Medio y el norte de África registran una numerosa población juvenil caracterizada por el desempleo, las presiones migratorias y la inestabilidad política. Aunque los retos demográficos y el envejecimiento son evidentes en algunas partes de Europa, la Región sigue demostrando una buena vitalidad pastoral. Ha sido especialmente significativa la expansión de las obras dedicadas a los jóvenes en situación de riesgo, a los migrantes y a las personas socialmente vulnerables. Son signos de crecimiento misionero y de nuestra determinación de seguir presentes donde los jóvenes más nos necesitan.

En esta encrucijada de continentes, culturas y tradiciones de fe, y en medio de situaciones de grandísima pobreza, de violencia y de conflictos bélicos, los salesianos de la Región Mediterránea siguen viviendo su vocación salesiana con valentía y realismo. Somos consciente de los desafíos, pero confiamos en la Providencia de Dios, y hemos elegido leer la historia a través del prisma de la esperanza. En realidad, no estamos llamados a preservar estructuras, sino a generar esperanza. Este es el primer y principal desafío. En un territorio marcado por el encuentro y la tensión, por la migración y el diálogo, por la secularización y una población juvenil llena de vida, los salesianos de la Región Mediterránea renuevan su compromiso de caminar con los jóvenes —especialmente los más pobres— tendiendo puentes de educación, evangelización y fraternidad a través de las orillas de un mar compartido. La diversidad de los contextos nos desafía a estar profundamente arraigados en Cristo y, al mismo tiempo, ser capaces de diálogo, respeto y creatividad.

Consejero de la Mediterránea
Consejero de la Mediterránea

¿Cómo describiría el momento que viven los salesianos hoy: una etapa de renovación tras el Capítulo General 29, de consolidación frente a las crisis, o de preocupación por los cambios culturales y sociales que atraviesa la Congregación?

Bueno, un poco de todo. Te diré que lo que está sucediendo hoy es más que un cambio cultural y social, aunque suene mucho a ya repetido, es verdad, estamos viviendo un cambio de época; una verdadera revolución. Pero esto no nos preocupa. No tenemos por qué tener miedo. Todos los cambios son una oportunidad y así lo vivimos como salesianos. Esta es la base de la renovación de la Congregación Salesiana que habíamos iniciado en los años 70 con el Capítulo General Especial, para responder a la llamada del Concilio Vaticano II. Desde entonces no hemos dejado de ir renovando la Congregación conforme los tiempos exigen, buscando siempre lo que nosotros llamamos una fidelidad dinámica, es decir, con Don Bosco y con los tiempos. Esto es muy salesiano.

Y por ello el CG29 marca una línea de continuidad en esta renovación, una línea de consolidación de las grandes opciones que marcan nuestra identidad -que son irrenunciables- y, al mismo tiempo, de apertura a la novedad frente a los nuevos desafíos. Por ejemplo, para este sexenio que hemos iniciado hace ahora un año, nos hemos dado cuatro líneas prioritarias de trabajo. La primera se refiere al fortalecimiento de la centralidad de Cristo en nuestra vida, siguiendo el ejemplo de don Bosco; la segunda, a nuestra Propuesta Pastoral, carismáticamente actualizada y realizada con competencia y profesionalidad; la tercera, muy actual, pone la mirada en la inteligencia artificial con los retos educativos y pastorales que lleva consigo; y por último, pero muy importante, nuestra Universidad Pontificia Salesiana de Roma.

La Región Mediterránea sufre una fuerte escasez de vocaciones, como el resto del mundo. ¿Qué diagnóstico hace de esta crisis y qué caminos salesianos concretos propone para revertirla, especialmente entre los jóvenes de esta zona del mundo?

En realidad, mirando la presencia salesiana en todo el mundo, no podemos decir que en esta Región “como en el resto del mundo”, sentimos la escasez de vocaciones. Seguimos teniendo un gran número de novicios, alrededor de 400 cada año, en toda la Congregación. Pero ha cambiado la geografía. Africa y Asia son hoy los continentes de crecimiento. En nuestra Región Mediterranea, a excepción de Croacia, las cifras hablan de fragilidad, pero desde el punto de vista de la fe, la fragilidad nos recuerda que el futuro se construye sobre la gracia de Dios, no solo sobre nuestra fuerza. En ese sentido, mirando el recorrido de estos 6 años de la Región, diría que mi visión es fundamentalmente positiva, aunque marcada por el realismo. Los salesianos de esta Region, que somos unos 2.200 en 12 inspectorías/provincias en este momento, para afrontar este desafío vocacional hemos tratado de construir un camino de conversión personal y comunitaria, renovando la frontera misionera y profundizando en el discernimiento sobre nuestra vida consagrada salesiana hoy, en esta región y para los jóvenes que el Señor nos confía. Porque antes que los números, ésta es la primera preocupación, vivir nuestra vida consagrada salesiana de forma que pueda suscitar interrogantes y ser interpelante para los jóvenes de hoy y, como consecuencia, podrá venir nuestra fecundidad vocacional.

La cúpula salesiana con el Papa
La cúpula salesiana con el Papa

Pero, a mi juicio, no es suficiente nuestro esfuerzo por vivir una vida consagrada en fidelidad, con gozo y de forma atrayente. Para entender esta crisis debemos prestar atención también al contexto en que vivimos marcado fuertemente por “una crisis de cultura vocacional”. La escasez de vocaciones en nuestro contexto cultural no la siente solo la vida consagrada, también el ministerio sacerdotal, la vocación al sacramento del matrimonio, el compromiso laical en el mundo y en la Iglesia. Y es que en una cultura marcada fuertemente por el individualismo y el secularismo; de sospecha de todo lo que suponga sacrificio, renuncia, esfuerzo; no digamos opciones de por vida, es muy difícil entender la vida como vocación. A ello se une otro tipo de dificultades como la baja natalidad, la crisis de la familia, la débil educación en la fe, los caos de abusos y ciertas corrientes de desprestigio de la Iglesia.

No hay una barita mágica para revertir esta situación. Pero considero que el camino no puede ser otro que el de una vivencia fiel y profética de nuestra vocación consagrada salesiana, que revele nuestra pasión por Cristo y por los jóvenes; el testimonio atrayente de una fraternidad gozosa;estar en medio de los jóvenes, caminando con ellos, sintiendo sus preocupaciones y esperanzas, ofreciéndoles el rostro de una Iglesia simpática; ofrecerles una propuesta seria de itinerarios de educación en la fe y un buen acompañamiento espiritual para ayudarles en el camino de la respuesta personal a Jesucristo; y el compromiso y empeño de toda la comunidad cristiana de referencia para hacer y acompañar la propuesta vocacional con buenos procesos y no solo eventos asilados. Lo demás depende de la Gracia de Dios.

Europa y el Mediterráneo están marcados por conflictos como la guerra en Ucrania y en el Oriente Próximo. ¿Qué les dice a los dirigentes que quieren convertir la guerra de Irán en una cruzada en nombre de Dios?

Ninguna guerra tiene justificación, y mucho menos en nombre de Dios. Hace unos días el Cardenal de Rabat, Cristóbal López, decía en Sevilla que “un cristiano que justifique la guerra debe revisar su conciencia”. Pero no solo los cristianos, cualquier persona de buena voluntad debería hacerlo. Una cosa que he comprendido en estos años de servicio en esta zona es que no es lo mismo hacer juicios a distancia, que cuando uno tiene la oportunidad de ver cara a cara la realidad. Por ejemplo, cuando alegremente desde la distancia se habla de “efectos colaterales”; allí ves que esos llamados efectos colaterales tienen nombre concreto, que tienen rostro, que son personas, muchos de ellos niños y niñas, heridos en su dignidad más profunda, que son familias destrozadas, sin hogar, sin futuro… La vergüenza mayor es que detrás, lo único que hay siempre son intereses económicos y estrategias de poder que se quieren imponer con la razón de la fuerza, y nunca con la fuerza de la razón. ¡Cuánto me gustaría que nuestro Europa se uniera en una voz de defensa de la dignidad humana, de la libertad, de los derechos individuales, de la fuerza de la razón y del dialogo! Esos valores que siempre ha representado. La veo muy de perfil y a rebufo o a la sombra de otros.

Godoy
Godoy

En todos los ámbitos de la vida pueden surgir conflictos. Y surgen. En todos los ámbitos, insisto. Pero tengo la impresión de que tenemos ahora un perfil de dirigentes políticos que se han alejado de los postulados que después de las grandes guerras mundiales habíamos aprendido y nos estaban llevando a un horizonte de paz, y están asumiendo otros que, revestidos de progreso, seguridad y bienestar, se alejan del dialogo, del entendimiento, del respeto. Este pasado Viernes Santo, en el Vía Crucis presidido por el Papa León en el Coliseo, las meditaciones advertían de que toda autoridad "deberá responder ante Dios por el propio modo de ejercitar el poder recibido. El poder de comenzar una guerra o de terminarla; el poder de educar a la violencia o a la paz; el poder de alimentar el deseo de venganza o el de reconciliación; el poder de usar la economía para oprimir los pueblos o para liberarlos de la miseria".

Usted mantiene desde siempre una relación cercana con el cardenal Ángel Fernández Artime. ¿Cómo valora su liderazgo, reforzado por el Papa?

Justamente porque lo conozco bien desde hace mucho tiempo y hemos tenido la oportunidad de compartir muchas experiencias como salesianos, la más reciente formando parte del consejo general cuando era nuestro Rector Mayor, no creo que le guste mucho eso de “liderazgo reforzado por el Papa”. Estoy seguro. Para mí, lo importante es su disponibilidad para servir a la Iglesia como buen hijo de Don Bosco. Es verdad que el Papa León le ha confiado más responsabilidades y lo ha nombrado miembro de varias comisiones vaticanas que tienen su importancia y se refieren a aspectos delicados de la vida de la Iglesia. Lo hemos visto en imágenes significativas al lado del Papa en el último consistorio, pero creo que todo ello no se debe leer desde esa óptica de liderazgo, sino desde la del servicio a la Iglesia. Estoy seguro de que por su capacidad, por su amor a la Iglesia y por su disponibilidad a servir continuará prestando un valioso servicio como cardenal, como estrecho colaborador del Papa.

¿El Mediterráneo sigue siendo el “gran cementerio de emigrantes”, como decía Francisco?

Por desgracia sigue siendo así. Y por ello la migración se ha convertido en una prioridad pastoral determinante para nosotros salesianos y lo es también para la Iglesia. La cuenca del Mediterráneo sigue siendo uno de los principales corredores migratorios del mundo y las obras salesianas suelen estar en primera línea en la acogida, la educación y la integración. Estamos intentando redoblar nuestros esfuerzos no solo aquí, acogiéndolos y acompañándolos en su inserción, sino también con proyectos de desarrollo en los lugares de origen, para ayudar a mejorar las condiciones de vida de forma que sean más dignas y permitan el normal desarrollo de las personas sin necesidad de tener que emigrar. Ojalá llegue el tiempo en el que emigrar sea un derecho ejercido con libertad y no una obligación para buscar condiciones de vida más dignas para la persona.

Captura de pantalla 2026-04-06 a las 18.50.24
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Pero en nuestra región tenemos otro corredor migratorio muy importante, el flujo que viene de los países balcánicos. Un elevadísimo número de menores que entran por la zona del nordeste de Italia, procedentes de los Balcanes y que acogemos en centros como por ejemplo Gorizia y otras casas de acogida.

En este sentido siguiendo la estela de Francisco, Papa Leon afirma en “Dilexi te” que “la Iglesia, como madre, camina con los que caminan. Donde el mundo ve una amenaza, ella ve hijos; donde se levantan muros, ella construye puentes”. Algunos, entre ellos también cristianos y cristianas, deberían tomar nota de ello.

¿Cómo ve la continuidad o evolución del estilo de León respecto a Francisco en temas de migración y periferias?

Tuve la oportunidad de estar en Via de la Conciliazione el día de su elección. Me acompañaba un sobrino y su novia. Nada más empezar su discurso, al escuchar sus primeras palabras y las alusiones a Francisco, me volví y dije a mi sobrino. “Manuel, continuidad, pero no continuismo”. Así lo considero, el Papa León no es Francisco segundo, es el Papa León, distinto de Francisco. Y además esto lo considero muy bueno, pero las líneas pastorales y doctrinales hasta el momento marcan una clara continuidad con las de Francisco, precisamente en temas como la Paz, la Ecología, las migraciones, la comunión y la fraternidad, la sinodalidad.

La elección de los lugares a los que está viajando no creo que sea casualidad. El viaje, por ejemplo, al Líbano y a Turquía marca una estrategia por así decir política en referencia a la postura de la Santa Sede sobre todo en Medio Oriente. El Papa Francisco se centró extensamente en el conflicto palestino-israelí y la protección de cristianos en Irak y Siria, León XIV ha iniciado su mandato con una fuerte concentración en las tensiones en Irán y la inestabilidad nuclear. Y lo hace con gestos muy explícitos. Con mensajes cortos y claros. Sin ambigüedad. Equilibrando respeto hacia el otro, pero con limites muy precisos. Dice lo que tiene que decir y donde lo tiene que decir, no solo habla de principios, es también muy práctico. Es interesantísima aquella expresión que utilizó en las palabras dirigidas a los participantes en la Conferencia Internacional "Refugiados y migrantes en nuestra casa común": la "globalización de la impotencia" como una peligrosa evolución de la "globalización de la indiferencia" de Francisco. El Papa León describe así la resignación y la parálisis colectiva ante crisis mundiales —especialmente migratorias— sintiendo que el sufrimiento es inevitable y nada puede hacerse, lo que se combate con una «cultura de la reconciliación» y acción concreta, "cultura del compromiso" para superar el pesimismo paralizante y pasar del paternalismo al protagonismo popular en la solución de conflictos.

Artime y Godoy
Artime y Godoy

Por otra parte, llama la atención que en los discursos y escritos del Papa Leon hay siempre citas que hacen referencia al Papa Francisco. “Dilexi te” tiene, por razones evidentes innumerables citas del papa Francisco. En ella afirma que: “Habiendo recibido como herencia este proyecto, me alegra hacerlo mío —añadiendo algunas reflexiones— y proponerlo al comienzo de mi pontificado, compartiendo el deseo de mi amado predecesor de que todos los cristianos puedan percibir la fuerte conexión que existe entre el amor de Cristo y su llamada a acercarnos a los pobres”. Por tanto, continuidad y evolución de estilo, como tu decías en tu pregunta.

¿Qué opina del llamado ‘giro católico’ de los jóvenes en España y en otros países?

Efectivamente no solo en España, en otros países de Europa y de forma particular en la laica Francia, estamos asistiendo a un fenómeno que indica que algo está sucediendo en relación con la vivencia de la fe, no solo entre jóvenes sino también entre adultos. Solo en Francia entre 2024 y 2025 el número de bautizos de adultos aumentó un 45%. Algunos observadores afirman que en el Reino Unido el catolicismo crece entre las nuevas generaciones de forma visible frente a la hegemonía anglicana. En España lo estamos viendo en el mundo de la cultura, del arte, de la música, del cine… y particularmente en, no sé cómo llamarlos, ciertos movimientos de jóvenes que viven sin problema un cambio hacia la espiritualidad y manifiestan de forma natural la experiencia de fe de forma más personal, más libres y en un contexto más plural en el que lo que antes podría ser interpretado como una provocación hoy no lo es. Y creo que esto va más allá de Hakuna, Rosalía o Los Domingos.

Reconozco que no lo he analizado muy profundamente, pero me han interesado dos artículos en el diario El País sobre este fenómeno. Uno de Diego S. Garrocho, “El giro católico”, en El País (27/10/2025), en el que analiza este supuesto renacimiento del interés por el catolicismo en el ámbito cultural y social, especialmente entre jóvenes. Garrocho sugiere que este fenómeno, más allá de la estética, actúa como refugio frente a la crisis de sentido y el auge de los comunitarismos. Explica el autor que “este renacimiento de la espiritualidad parece acusar un usar un componente específicamente católico”. Y sostiene que “es posible que esta reaparición estética y vivencial de lo sagrado aliente a algunos creyentes y desconcierte tanto a los guardianes de la ortodoxia como a quienes siempre sintieron fobia contra la fe. Pero que nadie brinde ni desespere todavía. El movimiento es complejo y es pronto para valorar su alcance. Lo que sí resulta es que es innegable”.

Giro católico
Giro católico

El otro es de Jorge Marirrodriga, “Tres razones por las que el catolicismo regresa”, en El País (30/10/2025), en él plantea que el catolicismo experimenta un resurgimiento cultural, evidenciado por un renovado interés en la espiritualidad y la tradición, a menudo adoptado como contracultura o búsqueda de sentido. Según el autor, el regreso del catolicismo se fundamenta en tres razones principales: la primera, un cambio demográfico donde nuevas generaciones buscan respuestas y los 'boomers' retornan a la fe. La segunda, en la tecnología e Internet que permite que la fe se difunda y se practique cada vez más a través de plataformas digitales. Y la tercera, la nueva trascendencia pública, donde la fe católica vuelve a ocupar un espacio relevante en el debate público y la sociedad actual, superando la percepción de ser solo un asunto privado.

Belleza, búsqueda de sentido, experiencia de comunidad, sentirse amados, silencio, reinterpretación de la tradición, búsqueda de la verdad, son entre otros, elementos en los que se expresa este fenómeno. Toca dejarse guiar por el Espíritu, discernir en profundidad y abrirse a la novedad. Ceo que sería un error tomárselo simplemente como un retorno a la tradición o a los sentimientos.

¿Qué espera del viaje del Papa primero a Argelia y, después, a España?

Argelia, fue el primer país africano que acogió una presencia salesiana en 1891. Pero debido principalmente a la extrema violencia y la inestabilidad política provocada por la Guerra de Independencia de Argelia (1954-1962), aquel clima de "tierra arrasada" hacia el final del conflicto impidió la continuidad de las obras salesianas, que se centraban en la educación y formación profesional. Desde agosto de 2023 estamos esperando poder entrar de nuevo, asumiendo un centro de formación profesional, pero los hermanos que deben entrar en el país tienen dificultades para obtener el visado. Esta Visita del Papa busca fortalecer los lazos entre el Vaticano y Argelia, promoviendo la paz y el entendimiento mutuo. Esperemos que pueda servir para eliminar trabas y facilitar la entrada de misioneros en esta frontera misionera que es para nuestra Región una bendición y una llamada a una mayor solidaridad.

Godoy
Godoy

En cuanto a la visita a España, creo que los españoles teníamos ya ganas de una visita papal que desde 2011 no se producía. Espero que pueda ayudar a abrir horizontes de esperanza, de paz, de entendimiento y reconciliación y sobre todo que sus mensajes nos ayuden a vivir nuestra fe con fidelidad a Jesucristo, en comunión eclesial y en fidelidad a los sueños y esperanzas de los hombres y mujeres de este tiempo, especialmente los jóvenes y los más pobres. Particularmente espero mucho de la visita a Canarias centrada en la realidad migratoria. Ojalá nos ayude a cambiar nuestros corazones frente a esta realidad.

Como te decía antes, estos viajes tienen toda una lógica que es “la de la pequeñez”. En Estambul decía a la comunidad católica reunida en la catedral del Espíritu Santo: “Esta lógica de la pequeñez es la verdadera fuerza de la Iglesia. En efecto, esta fuerza no reside ni en sus recursos ni en sus estructuras, ni los frutos de su misión derivan del consenso numérico, de la potencia económica o de la relevancia social”.

Esperemos que se pueda cumplir la parábola del Evangelio del grano de mostaza.

Godoy
Godoy

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