"Estamos en el momento más difícil": Las exmonjas de Belorado piden ayuda para evitar la cárcel
#Noalacárcelparalasmonjas es la campaña puesta en marcha para intentar evitar entrar en prisión tras conocer que se piden doce años de cárcel para cada una de las siete religiosas cismáticas
Las exmonjas de Belorado han iniciado la campaña #Noalacárcelparalasmonjas para intentar evitar entrar en prisión tras conocer que tanto la Fiscalía como la acusación particular piden doce años de cárcel para cada una de las siete religiosas cismáticas.
En un comunicado, señalan que viven su momento más difícil tras años dedicadas a la oración, vida religiosa y servicio porque se enfrentan a una situación "que muchos consideran inimaginable: la posibilidad de acabar en prisión por un conflicto que ha traspasado las puertas de un convento y ha llegado al corazón de miles de personas".
Recogida de firmas
La campaña de recogida de firmas en Change.org nace con el objetivo de movilizar a la opinión pública y poner de manifiesto el respaldo ciudadano que las monjas de Belorado están recibiendo. Esta iniciativa comienza este jueves su recorrido y permanecerá activa durante los próximos seis meses, dando la oportunidad a la ciudadanía de expresar su apoyo y participar en este proceso.
Aseguran que no se trata de pedir privilegios ni para situarse por encima de la ley, sino para reclamar "algo que debería ser irrenunciable en cualquier sociedad: justicia, proporcionalidad y respeto por la dignidad de cada persona".
Escuchar antes de juzgar
Advierten de que detrás de cada expediente hay una historia, vidas humanas y la necesidad de escuchar antes de juzgar y recuerdan que el pasado año, cuando su comunidad se enfrentó al riesgo de un desahucio, miles de ciudadanos alzaron la voz en la campaña "Salvemos a las monjas de Belorado”", que consiguió el apoyo escrito de 2.464 personas para una solución basada en el diálogo y el respeto.
Las exmonjas apelan a una justicia "verdaderamente humana" e insisten en que una sociedad fuerte no es aquella que castiga con más dureza, sino la que sabe escuchar incluso en los momentos más difíciles. Aseguran que han decidido dar este paso para que su voz no sea silenciada y para que cada ciudadano pueda expresar libremente su posición.
"Para quienes piden una alternativa a la cárcel, enviar a prisión a unas mujeres cuya vida ha estado marcada por la renuncia personal y la entrega supone una imagen que interpela profundamente a la sociedad", indica el comunicado.
Las monjas, concluyen, no pueden cambiar las rejas de la clausura por las rejas de un centro penitenciario porque hacerlo sería "una medida injusta y desproporcionada ante la vida de entrega y servicio que han llevado durante años".
