La nieve convierte Poblet en una postal de Navidad y en un espacio de silencio compartido en las redes

El cenobio de la Conca de Barberà reaparece blanqueado mientras los monjes comparten el día a día en Instagram

Poblet, bajo un manto de nieve
Poblet, bajo un manto de nieve | Monasterio de Poblet

Los últimos días de 2025 y los primeros compases de 2026 han dejado una imagen poco frecuente pero profundamente evocadora en Cataluña: nieve a cotas muy bajas. En la Conca de Barberà, y especialmente en el entorno del Monasterio de Poblet, el paisaje se ha transformado en una postal invernal que parece extraída de otro tiempo. La nieve, fina pero persistente, ha blanqueado viñedos, muros y tejados, y ha convertido el cenobio cisterciense en un escenario de recogimiento casi perfecto.

Las imágenes que circulan estos días en las redes sociales del monasterio lo confirman. En una de ellas, un monje joven —abrigado con una chaqueta oscura sobre el hábito— posa ante la fachada de la iglesia abacial, con el gran rosetón románico presidiendo la escena y las cepas dormidas, cubiertas de nieve, dibujando hileras ordenadas hasta rozar los muros del recinto. Es una fotografía que resume bien el espíritu de Poblet: piedra, viña y silencio.

Un monje de Poblet, en mitad de la nieve
Un monje de Poblet, en mitad de la nieve | Monasterio de Poblet

Otra instantánea nos lleva al interior del claustro principal. Los arcos de medio punto enmarcan un jardín invernal donde la fuente central mana con discreción, rodeada de plantas blanqueadas. La nieve se ha posado con cuidado sobre los márgenes, los cipreses y las hojas, como si respetara el orden geométrico y espiritual del lugar. Aquí, el tiempo parece ralentizarse aún más, fiel a la tradición cisterciense de sobriedad y mesura.

La tercera imagen se abre al exterior: los viñedos del monasterio, perfectamente alineados, se extienden hacia las colinas del Paraje Natural de Poblet. El muro perimetral marca el límite entre el trabajo humano y el bosque, mientras la nieve uniformiza el paisaje y borra las diferencias, dejando solo formas esenciales.

Estas fotografías no son solo ejercicios estéticos. Forman parte de una actividad constante en Instagram, donde la comunidad de Poblet —con más de 5.000 seguidores— comparte el día a día del monasterio: el ritmo de la oración, las estaciones, el trabajo manual y las fiestas litúrgicas. Algunos monjes, como fray Bernat Folcrà, se han convertido en voces reconocibles de este relato digital. Acompañan las imágenes con textos de gran densidad poética y teológica, en los que la nieve es metáfora y revelación.

Las redes sociales del monasterio
Las redes sociales del monasterio | Instagram

"La nieve transforma la percepción y crea un mundo habitable para el recogimiento", escribía estos días. Y añadía: "La nieve es el agua que ha aprendido a callar". Palabras que resuenan con fuerza en una Navidad que, para la tradición cristiana, es precisamente el misterio de un Dios que se hace pequeño, frágil, silencioso. Algunos vídeos grabados con teléfono móvil, con voz en off pausada, insisten en esta idea: "Dios se disfraza en lo más débil y necesitado".

En un tiempo acelerado y ruidoso, Poblet ofrece —también a través de las pantallas— otra manera de mirar. La nieve no añade nada, como dicen los monjes: retira el exceso. Y en ese gesto, antiguo y nuevo a la vez, el monasterio vuelve a ser lo que siempre ha sido: un espacio donde el mundo, por unos instantes, puede ser recreado en silencio.

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