El Papa, a las contemplativas: “Hacer silencio es un acto de la voluntad"
La Comisión Internacional de Monjas Contemplativas Dominicas fueron recibidas en audiencia por León XIV, quien les exhortó a fortalecer el valor del silencio en la vida claustral en “un mundo marcado por la velocidad”
(Johan Pacheco, Vatican News).- “Fe y llamada pueden orientar también este encuentro nuestro”, expresó el Papa León XIV al recibir la mañana de este 30 de septiembre la Comisión Internacional de Monjas Contemplativas Dominicas para afirmar “que la vocación contemplativa, en el espíritu dominico y en la Iglesia entera, no se ubica en los márgenes de la misión, sino que es su corazón latente”.
El Pontífice manifestó su agrado al recibirlas “al poco tiempo del reconocimiento de las virtudes heroicas de la sierva de Dios Sor María Petra Giordano, monja profesa de la Orden de Predicadores, que ha hecho de la fe y de la vocación los puntos fijos de su vida consagrada”.
También recordó el Papa los aportes de la espiritualidad dominicana que orientan la vocación religiosa contemplativa, como los escritos de Jordán de Sajonia que describió “a las monjas de las primeras comunidades femeninas, dedicándose principalmente a la oración contemplativa y al estudio, acompañaron con la penitencia la predicación de los hermanos, participando del mismo carisma”.
Y santo Tomás de Aquino que “retoma la intuición de santo Domingo, según la cual cada palabra de anuncio, para que sea verdadera, debe tener su origen en el silencio, la escucha, la oración y una profunda relación con Dios”.
El silencio y la oración
Así el Papa exhorta a las monjas a que sus encuentros “sean siempre, en primer lugar, momentos de encuentro común con el Señor: en la oración, en la escucha recíproca, en la corrección fraterna y en la reconciliación”. Con énfasis especial en “el silencio” como valor fundamental de la vida claustral.
“Hacer silencio es un acto de la voluntad, que implica toda la persona y que ayuda a vivir relaciones sólidas, porque están animadas por la Palabra de Dios. Es crear espacios de libertad y de verdad, en los cuales custodiar la atención, volviéndose sensibles a la voz de quien “no cuenta”, y madurando sabiduría y generosidad”, dijo.
Escuchar la voz del Espíritu
Reiteró el Santo Padre que el valor del silencio, “es particularmente importante en un mundo marcado por la velocidad, en el cual todo tiene que ser inmediatamente visible y cada vacío es llenado con rapidez”.
Finalmente, el Papa las invitó a escuchar “qué pide el Espíritu, hoy, a la vida contemplativa dominica, siendo conscientes de que, antes que gestiones que realizar, hay una llamada a la que responder, un fuego que arde y que no se puede dejar morir, como decía santa Catalina de Siena”.
“Su servicio a la Iglesia es precioso: continúenlo con confianza, en la comunión y con discernimiento, unidas pero sin uniformarse, fieles a la tradición y abiertas a la novedad, contemplativas porque son capaces de llevar al mundo delante de Dios”, concluyó León XIV.
