Dos religiosas estadounidenses crean una congregación dedicada a ayudar a las víctimas de abusos
Theresa Aletheia y Danielle Lussier han creado una asociación privada de fieles, las 'Hermanas del Pequeño Camino de la Belleza, la Verdad y la Bondad', que podría convertirse en la primera orden religiosa cuyo carisma sea, precisamente, la atención a las víctimas de abusos en el seno de la Iglesia católica
Se llaman Theresa Aletheia y Danielle Lussier. Son (más bien, eran) Hijas de San Pablo, congregación que abandonaron en 2022 después de comprobar cómo su director espiritual había sido acusado de haber abusado sexualmente de una de sus compañeras en 2017. Ellas mismas parecían predestinadas a lo mismo, o al menos sintieron abusos espirituales y morales por parte del clérigo. Hoy, están a punto de recibir el permiso del obispo de Lexington, John Stowe, para crear una nueva congregación, las 'Hermanas del Pequeño Camino de la Belleza, la Verdad y la Bondad', que podría convertirse en la primera orden religiosa cuyo carisma sea, precisamente, la atención a las víctimas de abusos en el seno de la Iglesia católica.
Tal y como señala Religion News Service (RNS), Aletheia y Lussier ya han constituido una asociación privada de fieles, el primer paso formal antes de lograr el reconocimiento, primero diocesano, y posteriormente global. Este verano, las dos religiosas tienen previsto reunirse con varias mujeres interesadas en unirse a la comunidad.
Según la RNS, el obispo de Lexington considera "muy importante" el proyecto de estas dos mujeres, que han sufrido ellas mismas abusos espirituales y pueden empatizar con las víctimas. Fue precisamente esa expreiencia las que les hizo sentir que el Espíritu les impelía a ayudar a otras personas que hubieran sufrido violencia a manos de responsables de la Iglesia. “Creo que un grupo de hermanas que han experimentado alguna forma de abuso, un abuso espiritual, que pueden identificarse con las víctimas y, al mismo tiempo, no ser amenazantes y tomar en serio lo que escuchan de ellas”, señaló Stowe.
“¿Cómo podemos ayudar a la gente de la iglesia a reconocer estos patrones sin que tengan que pasar por la experiencia de sufrir?”, preguntó Aletheia. “Porque esa es la enseñanza más clara. Pero, ¿podemos evitar esa enseñanza para la mayoría de la gente? Obviamente creemos que sí, pero estamos tratando de averiguar qué significa eso en la práctica”. Las hermanas dedican la mayor parte de su tiempo a reunirse con personas que han sufrido diferentes formas de abuso: emocional, económico, espiritual y sexual. Hasta el momento, han recibido decenas de solicitudes procedentes de todo EEUU a través de un formulario en su página web.