Simona Brambilla invita a los religiosos españoles a "ser profecía de paz en este mundo demasiado marcado por la violencia, por estas cadenas del mal"

La prefecta de la CIVCSA consagra el 'todos, todos, todos' de Francisco a la vida consagrada española, mientras que el cardenal Bocos

Asamblea de CONFER
Asamblea de CONFER

"El Sínodo, por tanto, el «Todos, todos, todos», el kairós sinodal y la conversión a diferentes niveles que este camino sinodal nos propone como Iglesia y, a nosotros, como vida consagrada". La prefecta del dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada, Simona Brambilla, reivindicó el espíritu sinodal lanzado por Francisco durante su saludo a los presentes en la Asamblea General de la CONFER, que esta mañana se inauguró en Madrid. "Gracias por estar aquí, feliz tiempo pascual, somos un pueblo de resucitados, peregrinos juntos, en la esperanza, en el camino de la paz".

En su saludo, grabado en vídeo, la religiosa recordó algunas propuestas lanzadas por el Papa durante la Vigilia de Oración por la Paz celebrada el pasado 11 de abril. "El Santo Padre nos ha pedido el compromiso de la oración y, sin duda, la oración es la base, es el motor de lo que es un proceso, un movimiento de conversión a todos los niveles, conversión personal, pero también conversión de las relaciones, de los procesos, de los vínculos, de las estructuras, de las dinámicas a diversos niveles", subrayó la prefecta, quien desarrolló aglunas de las ideas de Prevost. 

Discurso de Simona Brambilla
Discurso de Simona Brambilla

La primera de ellas, sobre la oración, que "no es un refugio para eludir nuestras responsabilidades, no es un anestésico para evitar el dolor que tanta injusticia desata, sino que es la respuesta más gratuita, universal y disruptiva a la muerte: ¡somos un pueblo que ya resucita!". Es la historia "de un pueblo que ya resucita".  Y es que, para Brambilla, "la oración une nuestras fragilidades, abiertas a recibir, con la fuerza de Dios, abierta a entregarse por completo". 

"Los pensamientos —continuaba el Santo Padre—, los pensamientos, las palabras y las obras rompen entonces la cadena demoníaca del mal y se ponen al servicio del Reino de Dios, un reino en el que no hay espadas, ni drones, ni venganza, ni banalización del mal, ni lucro injusto, sino solo dignidad, comprensión, perdón", recalcó Brambilla, quien subrayó que los llamamientos del Papa "son extremadamente actuales hoy para todos y para nosotros, consagrados y consagradas, llamados a ser profecía de paz en este mundo demasiado marcado por la violencia, por estas cadenas del mal". 

"Somos un pueblo de resucitados"

Refiriéndose al reciente Jubileo de la Vida Consagrada, Brambilla recordó a los religiosos españoles la necesidad de seguir siendo "peregrinos en el camino de la paz, peregrinos de esperanza en el camino de la paz". Y hombres y mujeres "que caminan juntos, que se mueven en la esperanza". "Somos un pueblo de resucitados, en el camino de la paz", insistió, sin olvidar "nuestro lugar como personas frágiles, débiles, como criaturas y nunca como creadores omnipotentes, que nos devuelve a nuestro lugar y abre verdaderamente posibilidades inauditas donde el poder de Dios se une y resucita todo lo que es frágil, lo que es débil, pero que está abierto a la luz". 

Discurso de Bocos
Discurso de Bocos

Por su parte, el cardenal Aquilino Bocos, que no pudo participar al encontrarse en revisiones médicas, insistió en que "la CONFER es un signo, un referente y, sobre todo, una fuerza viva en la misión de la Iglesia en España y fuera de ella". Junto a ello, quiso compartir una oración del cardenal Suenens, al poco tiempo de terminar el Concilio Vaticano II.

“No es hora del miedo y de la soledad. 

No es el tiempo de la dispersión. 

No es el momento de caminar en solitario. 

No es el instante de la pregunta sin salida. 

No son días de desesperar. 

Es la hora del espíritu. 

Es la hora de la comunión.

Es el tiempo de la verdad. 

Es la llegada de la libertad. 

Es la hora de quienes tienen oídos para oír. 

Es la hora de un corazón de carne y no de piedra. 

Es el tiempo de adorar en espíritu y verdad. 

Es el tiempo de creer y esperar. 

Es el tiempo de hacer lo nuevo. 

Es ahora cuando todo es posible. 

Es ahora cuando el reino está en marcha. 

Es ahora cuando podemos darnos la mano. 

Es ahora cuando nuestra fuerza es el Señor”. 

En el mundo actual, Bocos pidió a los religiosos que "no nos atormentemos con los cálculos de los números ni de las edades, sino ahondemos y gocémonos en el misterio en el que se hunden las raíces de nuestra vida consagrada, que es don del Espíritu a su Iglesia. Miremos hacia adelante; caminando juntos y edificando el Reino".

Conjugar el "NOSOTROS" sinodal

A la vez, reivindicó escuchar, y recrear el significado y la trascendencia de la palabra sinodalidad. "Todos estamos vinculados y todos somos necesarios", sabiendo que "cada uno contribuye desde su don", porque "aportar desde la diferencia implica reconocer que somos distintos, pero no opuestos ni excluyentes. Lo que se aporta desde la diferencia enriquece. Pero también evita caer en la difusa uniformidad". 

"Probablemente lo más urgente hoy, al poner el acento en la sinodalidad, sea no olvidar la doctrina conciliar y la base única en la que se sustentan los Sínodos de los laicos, sacerdotes, consagrados y obispos: Misterio, Comunión y Misión. De ahí que, si queremos hacer efectiva, y no solo declarativa, la sinodalidad en la Iglesia, sea de todo punto necesario conjugar una serie de verbos en primera persona del plural: NOSOTROS", apuntó, reivindicando, también, las palabras que pueden ayudar a caminar juntos: "Relacionarse, encontrarse, agradecer, escucharse, dialogar, orar juntos, conversión pastoral, incluir, integrar, perdonar, ayudarnos, solidarizarnos, comprometernos, cada uno según su don, en la edificación de la Iglesia y en la renovación de la humanidad".

Las noticias de Religión Digital, todas las mañanas en tu email.
APÚNTATE AL BOLETÍN GRATUITO

También te puede interesar

Lo último

stats