Amador Marquès: “La voz del papa León XIV trasciende a cualquier ideología”

El diputado catalán analiza el impacto que podría tener el discurso del pontífice en el Congreso de los Diputados el próximo 8 de junio

Amador Marquès.
Amador Marquès. | Congreso de los Diputados
Israel González
19 may 2026 - 12:34

El diputado Amador Marquès Atés (Vielha, 1984) se dio a conocer en todo el Estado español gracias a un discurso pronunciado el 19 de marzo de 2026 en el Congreso de los Diputados, mientras se debatía en el Palacio de las Cortes de Madrid una proposición no de ley sobre la protección de los cristianos perseguidos, promovida por los partidos políticos de derechas.

En su intervención, Marquès se reconoció como cristiano y lamentó la falta de misericordia de los partidos PP y Vox en temas como la migración, la atención a las personas vulnerables o la justificación de la guerra de Estados Unidos e Israel contra diversos países de Oriente Próximo. “Dejen de usar la fe de los cristianos y hagan política con más amor, es decir, con más caridad”, clamó en un discurso que se viralizó rápidamente en las redes sociales.

Licenciado en periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona, Marquès cursó también estudios de Filosofía y Teología. Ha ejercido como alcalde de Bossòst, consejero del Consejo General de Arán y actualmente es diputado en el Congreso de los Diputados por el Partido de los Socialistas de Cataluña. Además, es miembro del grupo de cristianos de su partido.

El parlamentario catalán, en conversación con la Agencia Flama, no oculta su alegría como creyente por la visita de León XIV y reflexiona sobre el momento que el pontífice compartirá con los miembros de las Cortes Generales del Estado el próximo 8 de junio.

“Sería bueno recuperar las palabras y propuestas de humanismo integral que han marcado el magisterio de los papas de la edad contemporánea y que seguramente también están en el espíritu de León XIV para, justamente, contribuir a que podamos compartir un espacio común de encuentro con el otro, el hermano”, subraya Marquès.

Pregunta. Usted se define como una persona creyente. ¿Cuál fue su reacción al saber que el papa León XIV vendría a Cataluña en el marco de su viaje apostólico por España?

Respuesta. Lo he recibido con una gran alegría y esperanza. Y poder hacerlo como se merece en esa doble dimensión que él tiene como jefe de Estado —pero para mí, sobre todo— recibirlo como sucesor de Pedro y cabeza visible de la Iglesia, así que lo esperaremos con los brazos abiertos y a la altura de la dignidad que merece esta visita.

“Esperamos al papa con los brazos abiertos y a la altura de la dignidad que merece su visita”.
“Esperamos al papa con los brazos abiertos y a la altura de la dignidad que merece su visita”. | Congreso de los Diputados

P. ¿Cómo ha recibido personalmente la confirmación de la visita oficial del Papa al Palacio de las Cortes?

R. He comunicado a mis vecinos del Valle de Arán que León XIV pronunciará un discurso ante las Cortes Generales, reunidas en el Palacio del Congreso de los Diputados de Madrid. Como diputado, es una alegría ser testigo directo de un hecho histórico como la visita del Papa a las Cortes, ya que es la primera vez que esto ocurre en las visitas papales, al menos en España. Y por supuesto, los dos días que estará el Papa en Cataluña, en concreto en Barcelona y lugares próximos, donde estoy seguro de que podrá encontrarse con la gente y ofrecer su mensaje para quienes deseamos escucharlo.

P. ¿Qué expectativas tienen los parlamentarios catalanes —creyentes o no— ante esta visita papal a las Cortes Generales?

R. Conversando con otros diputados catalanes, tanto de mi grupo parlamentario como de otros, pero especialmente con aquellos con quienes tengo más trato, que son los de mi grupo, he percibido, en primer lugar, mucho respeto —tanto de quienes son creyentes como de quienes son ateos y agnósticos— y también la voluntad de una acogida afectuosa para escuchar las palabras del Papa, sabiendo lo que él representa para millones de católicos en el mundo, pero también como un referente moral para personas no creyentes o que profesan otros credos.

R. En definitiva, hay un sentimiento bastante transversal en los grupos parlamentarios de respeto y voluntad de acogida de esta visita del Papa a las Cortes Generales.

P. De momento, no consta que ningún grupo parlamentario haya rechazado asistir al discurso de León XIV en las Cortes Generales. ¿Le ha sorprendido eso?

R. Es algo interesante y, diría yo, una muestra de unidad parlamentaria en los tiempos actuales, en los que hace mucha falta. Tener la voz del Papa, sobre todo en este momento que vivimos, trasciende cualquier ideología. Hay una voluntad de escucharlo por diversos motivos. Vivimos en un mundo alterado y en el que imperan valores negativos como el individualismo extremo, la falta de solidaridad en un marco de crecientes desigualdades y de una concentración escandalosa de la riqueza. León XIV, en este sentido, pone un poco de cordura e invita a mirar al otro, no como un enemigo sino como un hermano.

R. Eso también es valioso para la política actual, llena muchas veces de crispación. Y allí donde hay crispación, quizá una voz potente como la del Papa pueda aportarnos fraternidad y caridad. Y además pensaba —como creyente y católico— que en un mundo falto de voces de carácter y proyección universal, donde esas mismas instituciones, como la ONU, son cuestionadas por las superpotencias, la voz del pontífice emerge con nitidez universal, que no tiene más compromisos que el Evangelio, porque está anclado en Cristo; y eso le da una libertad de la que ninguna institución política, económica o del carácter que sea puede presumir.

Marquès, con el obispo de Urgell, Josep-Lluís Serrano durante una celebración.
Marquès, con el obispo de Urgell, Josep-Lluís Serrano durante una celebración. | Cortesía A. Marquès

P. El arzobispo Lluís Argüello, presidente del Episcopado español, manifestó la esperanza de que la visita papal a las Cortes contribuya a la “regeneración de la vida democrática”. ¿Cuáles son los temas que esperan los diputados que León XIV pueda transmitir a los partidos políticos representados en el Parlamento?

R. Yo creo que hay que respetar la autonomía de la política, pero es verdad que el Papa y la Iglesia pueden aportar a la comunidad política algo como la “comunión”, es decir, la fraternidad. Que podamos ver al adversario como tal y no como un enemigo, y teniendo en cuenta que la praxis de la política está al servicio del hermano, especialmente de aquel que más sufre. La “comunión”, el bien común, es más necesaria que nunca en la política actual.

P. Uno de los focos de la visita de León XIV estará puesto en el drama migratorio por la denominada “ruta atlántica”. Recientemente, el gobierno español inició un proceso de regularización extraordinaria de personas inmigrantes. ¿Considera usted que lo que pueda expresar el papa León en torno a este tema contribuirá a rebajar la animadversión y lograr una visión más reflexiva sobre el drama migratorio?

R. Yo creo que es uno de los temas más preocupantes, porque la migración es utilizada por las opciones políticas más extremas, especialmente aquellas de extrema derecha o derecha autoritaria. Esta situación no es solo española, sino que ocurre a escala mundial. Hay un uso y abuso deshumanizador del hermano para contraponerlo con otro hermano que está en situación de vulnerabilidad. En este sentido, el Papa puede contribuir a crear unas condiciones más amables, de solidaridad fraterna, de acogida y, sobre todo, de reconocimiento de la dignidad intrínseca de toda persona.

R. También debo decir que soy escéptico respecto a la recepción que puedan tener ciertas opciones políticas sobre este tema porque, lamentablemente, al final imperan intereses de tipo electoral que ponen en juego la convivencia democrática del país. Ojalá la visita del Papa contribuya en este sentido. La regularización de personas migrantes ha sido una gran esperanza para quienes ya conviven entre nosotros.

R. La derecha autoritaria o extrema derecha manifiesta estar contra la inmigración, pero también se opone a que se lleguen a acuerdos con terceros países sobre migración circular. Estoy de acuerdo con el Papa cuando dice que existe el derecho a migrar y a no hacerlo, pero para que la gente se quede en sus países necesitamos fortalecer la cooperación al desarrollo, y a eso también se opone la extrema derecha.

P. Desde el punto de vista personal, ¿le preocupa que la visita de León XIV pueda ser instrumentalizada por algunos grupos o partidos políticos que se identifican como católicos en Cataluña o en el conjunto del Estado?

R. Más que preocupación, lo tengo como un hecho ya asumido. Muchas veces se ha ido extendiendo la idea de que ser católico equivale a votar una determinada opción política. Yo lo niego, porque la Iglesia es plural. Esto no va de “utilizar” la visita del Papa sino de interiorizar e incorporar sus palabras y el espíritu evangélico que puedan transmitir en la vida cotidiana y en nuestra praxis política. Si para eso ha servido la visita de León XIV, bienvenida sea.

P. La Iglesia posee un rico magisterio social que no siempre es leído de manera adecuada íntegramente por las organizaciones políticas. En su caso, como creyente y diputado, ¿cómo puede servir la fe de inspiración en el trabajo que se realiza desde las instituciones públicas?

R. La fe es un impulso, una praxis inspiradora, y más cuando está arraigada en valores como el amor y la caridad. En ese sentido, la fe te mueve a abrirte al hermano. Si para algo me ha servido tener fe es para salir de mí mismo e ir al encuentro del otro. De eso deriva mi compromiso más político, que sin la fe seguramente no habría tenido.

P. Durante este primer año de pontificado, el papa León XIV ha insistido en dos temas: paz y unidad tanto dentro como fuera de la Iglesia. ¿Cuál es la aportación que pueden hacer los cristianos a favor de la cohesión social dentro de una sociedad plural y secularizada como la del conjunto del Estado?

R. Los cristianos podemos ser ciudadanos útiles a este propósito de cohesión, que yo he llamado en esta conversación “comunión”. “Comunión” me parece una palabra fuerte, y los cristianos sabemos lo que eso significa. En este sentido, el camino a recorrer puede ser fructífero. Los creyentes estamos llamados a ser sal de la tierra y luz en las tinieblas. En un mundo necesitado de esperanza, debemos ser inspiradores. Ciertamente, cada uno con sus faltas y pecados, pero brindando esa aportación tan distintiva como lo es la alegría de la fe en Cristo.

P. Si tuviera la oportunidad de conversar brevemente con el papa León, ¿qué le gustaría decirle?

R. Eso es difícil y, claro, me encantaría. Pero seremos 350 diputados y 200 senadores, todos reunidos en el Palacio de las Cortes, y será muy difícil tener un encuentro personal. Aun así, con un gesto, con esa media sonrisa que transmite, ya me sentiría más que satisfecho de poder estar cerca del sucesor de Pedro y de la dimensión tan profunda que eso tiene para la vida de un católico.

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