Carlos Bosch: "La visita de León XIV fue un regalo; todo el mundo se volcó y no queríamos que terminara"
El delegado de Pastoral con Jóvenes de Barcelona repasa los preparativos y los imprevistos de la vigilia de oración de León XIV en el Estadio Olímpico
"Algunos ya decían: '¡Ya era hora de que se marchara el papa, después de treinta y seis horas, por fin!'. Y yo pensaba: '¿Cómo que por fin? ¡Qué pena que se vaya!'". Carlos Bosch todavía revive con emoción aquellas horas. Treinta y seis horas de la visita de León XIV a Cataluña que, según el delegado de Pastoral con Jóvenes de Barcelona, fueron "muy bonitas" y encontraron una respuesta extraordinaria por parte de la Iglesia. "Todo el mundo se volcó", recuerda. La vigilia de oración en el Estadio Olímpico de Montjuïc, el 9 de junio, es probablemente una de las imágenes más vivas.
Bosch compartió este recuerdo el viernes por la tarde en la parroquia de San Juan Bautista de Gràcia, en una conversación con los autores de Entre Gaudí i el cel. Les 36 hores de Lleó XIV a Catalunya, los periodistas Jordi Pacheco y Xavier Pete, autor de esta crónica. También participó Bruno Bérchez, párroco de varias parroquias del norte del barrio de Gràcia. La conversación entre los cuatro permitió reconstruir, desde dentro, los preparativos de una celebración que reunió a cerca de 40.000 personas y que todavía guarda más de una historia entre bastidores.
La vigilia no salió exactamente como se había imaginado. El proyecto inicial fue cambiando a medida que se acercaba la fecha y algunas de las ideas previstas tuvieron que dejar paso a otras. "No fue una adoración", explicó Bosch, en referencia al planteamiento que se había contemplado en un primer momento. La preparación, sin embargo, no perdió intensidad. Al contrario: cada decisión, cada detalle y cada imprevisto acabaron formando parte de una celebración con personalidad propia.
Una de las sorpresas más significativas llegó en forma de cruz. No figuraba en los primeros planes y, de hecho, apareció casi como una necesidad de última hora. "Necesitamos una cruz", dijeron cuando faltaban pocas semanas para la visita. La solución llegó de la mano del artista Xavier Bartumeus, que elaboró la pieza que varios jóvenes llevaron al escenario y que hoy se conserva en la capilla del Santísimo de la parroquia.
La cruz que presidió la vigilia de Montjuïc llevó hasta el Estadio Olímpico un eco inconfundible de la Sagrada Familia. Incorporaba una reproducción del Cristo crucificado de Francesc Fajula, situado en el baldaquino del altar mayor del templo gaudiniano. Aquel Cristo, trasladado del interior de la basílica al escenario multitudinario de la vigilia, se convirtió en el centro de una de las imágenes más conmovedoras de la noche.
Bérchez interpretó aquel giro de los acontecimientos desde la perspectiva de la providencia. "La providencia es sabia", vino a decir: aquello que en un primer momento puede parecer un cambio a peor acaba abriendo, en ocasiones, un camino mejor. "La cruz, además, tenía una fuerza que iba más allá de cualquier previsión, ya que es un símbolo universal, capaz de hablar a todos y de hacer que cada uno se reconozca en ella", añadió.
La preparación había sido minuciosa. Bosch se había fijado especialmente en la vigilia del Jubileo de los Jóvenes celebrada en Roma en 2025, que sirvió de inspiración para dar forma al encuentro de Montjuïc. El delegado no ocultaba hasta qué punto se había implicado. Bérchez, que comparte con él la vida parroquial y el día a día pastoral, dejó entrever hasta qué punto la visita papal había ocupado los pensamientos de su vicario durante aquellos meses.
También hubo obstáculos menos visibles para los miles de peregrinos que llenaron el estadio. El aforo, las previsiones de asistencia y, sobre todo, las exigencias de seguridad obligaron a ajustar las expectativas. La voluntad era acoger a tanta gente como fuera posible, pero las medidas de protección condicionaron la capacidad final. Uno de los aspectos más complejos de una visita papal, a menudo alejado de la mirada del público, pero determinante en la organización.
Bérchez reservó, además, una revelación para la conversación: el lema de la visita, "Alza la mirada", había surgido de Carlos Bosch. Su compañero de parroquia lo elogió con ironía y admiración, asegurando que la propuesta superaba lo que habría podido aportar cualquier agencia de marketing. Un lema breve, sugerente y especialmente adecuado para un encuentro que quería invitar a los jóvenes a mirar más allá de lo que tienen delante.
La conversación permitió repasar también algunas de las historias personales que el libro recupera. Entre ellas, la de Desirée López, la joven que subió al escenario para dirigir una pregunta a León XIV. Entre Gaudí i el cel no se limita a recoger el momento público: los autores explican también la primera conversación con ella justo después de bajar del escenario. Es en ese espacio, cuando se apagan los focos y las emociones todavía están a flor de piel, donde aparece una parte esencial de la crónica.
Para Bérchez, el libro es precisamente eso, "una recopilación de historias y detalles que permiten volver a entrar en una visita que tuvo muchas más dimensiones que las que recogieron los titulares". Y confesó que, mientras lo leía, reconocía a personas y conocidos de la Iglesia, antes de bromear con que "solo falta la música de una película de detectives, porque los autores parecen haber seguido todos los hilos posibles para reconstruir lo que ocurrió".
Y mientras el recuerdo de Montjuïc sigue vivo, la actividad no se detiene. Carlos Bosch ya trabaja, con la participación de Bérchez, en la preparación del viaje de los jóvenes a la Jornada Mundial de la Juventud de Seúl, prevista para agosto de 2027. Una nueva cita que vuelve a poner en marcha la pastoral juvenil.
La vigilia de Montjuïc duró unas horas. Su preparación, en cambio, ocupó meses, y sus historias todavía siguen saliendo a la luz. El viernes, en Gràcia, la cruz volvió a estar presente, y los protagonistas pudieron explicar, lejos del escenario, cómo se gestó una de las imágenes más multitudinarias de la visita papal a Cataluña.