Un mar de jóvenes inunda la Castellana en la primera noche del Papa en España

"Ante el vacío de la indiferencia y del conformismo, ante la violencia de la guerra y de la mentira, sed vosotros mismos chispa de una humanidad nueva", clama León XIV ante más de medio millón de jóvenes, en una impresionante demostración de 'músculo' de la juventud católica de Madrid. "¡Nadie está solo creyendo en Jesús. MIrad cuántos estáis aquí!"

Madrid, volcada con el Papa
Madrid, volcada con el Papa

"Ante el vacío de la indiferencia y del conformismo, ante la violencia de la guerra y de la mentira, sed vosotros mismos chispa de una humanidad nueva". Una auténtica marea humana, de más de millón de jóvenes, dejó pequeña la plaza de Lima y sus aledaños. Toda la Castellana estaba repleta en una tarde-noche que mezcló fiesta, arte (con un magnífico fragmento de 'Godspell' -Emocionante su 'Preparad el camino al Señor'- de Antonio Banderas, Beret, Siloé, Hakuna y demás, con un impresionante himno entonado por muchas voces) y oración a la espera de León XIV. El Papa llegó, con bastante retraso, a la vigilia, uno de los actos más esperados de este viaje a España. Y es que resultaba imposible avanzar por la Castellana absolutamente abarrotada: si León XIV no bendijo a medio centenar de bebés, no bendijo a ninguno.

Se notaba a gusto al Papa, más suelto que de costumbre (incluso, llegó a improvisar en varias ocasiones), saludando a un lado y al otro, entre una marea de brazos, móviles y muñecos de leones. "Esta es la juventud del Papa", clamaban los chicos y chicas. Si esto es el 'giro católico', habrá que empezar a creer en él. Y cuidarlo para que no se despiste. Muchas banderas españolas, pero también de distintos países europeos y latinoamericanos, símbolo de lo cosmopolita de esta ciudad, de la diversidad de esta Iglesia.

La Castellana, repleta
La Castellana, repleta

Prevost, acompañado como siempre por el cardenal Cobo, respondió a seis preguntas procedentes de treinta jóvenes de toda España. Creyentes, no creyentes, migrantes, ricos, pobres... Abrió el diálogo el cardenal de Madrid, quien mostró al Papa "el rostro de una Iglesia" que "reúne a jóvenes llegados de muchos lugares de España", para todos juntos "mirar al cielo, mirar alto y alzar la mirada para reconocer en usted a quien nos confirma en la fe". Alzar la mirada, repitió Cobo, para "no quedar encerrados en lo inmediato ni en la desesperanza. Alzar la mirada para reconocer lo que el Espíritu sigue haciendo en su Iglesia. Alzar la mirada para escuchar la voz del Señor que sigue preguntando a cada joven: '¿Para quién es tu vida?'". 

Atardecer en la plaza de Lima
Atardecer en la plaza de Lima

"Llega a una Iglesia que vive grandes retos, pero también una profunda esperanza. Entre nosotros están presentes muchos rostros concretos: jóvenes que llegan entusiastas y con vitalidad . jóvenes que han preparado este encuentro con cariño y muchas horas de esfuerzo", introdujo el cardenal de Madrid, a quien estas pocas horas le han aupado como el auténtico líder que necesita la Iglesia española, y que resumió algunos de sus perfiles: "Jóvenes que buscan sentido y están en los procesos de iniciación y formación cristiana. También están los que quienes atraviesan momentos de sufrimiento, migrantes que traen consigo historias de lucha y esperanza, jóvenes tocados por la precariedad, o la soledad. Nos duele especialmente el sufrimiento de aquellos que han perdido la esperanza en la vida y ven el suicidio como salida"

"Santidad, de su mano queremos aprender a responder como Iglesia, caminando juntos y ofreciendo caminos de acompañamiento y de vida. Por eso necesitamos su palabra. Necesitamos que nos anime a caminar como cristianos para construir comunidades vivas que sostengan a los jóvenes, a despertar preguntas vocacionales y a abrir horizontes de misión", señaló. "La historia de cada uno de vosotros está aún por escribirse… y Dios no ha dejado de contar con nadie. Hoy la escribimos junto al Santo Padre".

Un marea humana con el Papa
Un marea humana con el Papa

Las preguntas, agrupadas en tres bloques, fueron pronunciadas de dos en dos, y respondidas por el pontífice. Pero, antes, improvisó: "En primer lugar, un saludo a todos vosotros. Gracias por estar aquí, y gracias por compartir la fe con todo Madrid y con toda España", clamó.

"En primer lugar, un saludo a todos vosotros. Gracias por estar aquí, y gracias por compartir la fe con todo Madrid y con toda España"

Santo Padre, muchas gracias por estar con nosotros y por tener este momento de diálogo con los adolescentes y jóvenes de España. Yo me llamo N., y vengo de la parroquia Jesús y María de Madrid. Antes de este momento, hemos preguntado en nuestros grupos y comunidades qué inquietudes y preguntas querrían hacer para este momento. Las primeras preguntas son más personales, para conocerle mejor. Y la primera trata sobre los referentes que usted tuvo en su juventud. Sabemos que San Agustín es muy importante para usted, pero ¿qué otros santos y qué otros referentes le han ayudado en su crecimiento como cristiano?

León se refirió a tres santos, o "compañeros de camino". El primero, Juan Crisóstomo,, "boca de oro", quien "tras una experiencia como eremita, se entregó al servicio de la Iglesia como sacerdote y obispo. Llevando en el corazón la Palabra de Dios, la ofrecía a todos, dando testimonio con coherencia de la verdad del Evangelio frente a las herejías de su tiempo". "No tengáis miedo a aceptar la vocación a la vida sacerdotal, la vida consagrada u otra misión en la Iglesia", volvió a improvisar. Después, saludando a un joven que se acaba de casar, y felicitándole, pidió al resto "no tengáis tampoco miedo del matrimonio, ni de formar una familia".

El segundo, Santo Tomás de Villanueva, español y agustino, por más señas. Hombre de confianza de Carlos V, "emprendió una intensa obra de reforma de la Iglesia, sobre todo del clero, exhortando a sus hermanos a la perseverancia en la oración, en la castidad y en la obediencia. Su ardiente caridad me ha alentado en los momentos de prueba". Finalmente, otro español, pero también (como el Papa) peruano de adopción: santo Toribio de Mogrovejo, quien "se dedicó con gran celo a la evangelización de los indios, estudiando las lenguas locales". Y más aún: "Santo Toribio unió una intensa vida de oración al compromiso por la justicia, especialmente frente a los abusos y la corrupción de su época. Por eso, para mí es un modelo de entrega al pueblo, especialmente a los más pobres, en el nombre de Cristo". 

"Contemplando la vida de estos santos, como san Agustín, me dije a mí mismo: si ellos fueron capaces, ¿por qué yo no?. Es una pregunta que también os confío con gusto, invitándoos a escoger ejemplos de vida buena, que resulten atractivos tanto para vosotros como para los demás".

Miles de jóvenes con el Papa
Miles de jóvenes con el Papa

Querido Papa León, mi nombre es N. Soy inmigrante de Perú, vine hace X años, y vivo mi fe en la parroquia N. de Madrid. En España he encontrado un verdadero hogar. Querría preguntarle ahora sobre sus años como misionero en Perú. ¿Qué recuerdo o qué experiencia guarda como un tesoro de estos años?

"Como misionero y obispo, recuerdo sobre todo el testimonio de fe de la gente, marcada por muchas dificultades, pero llena de esperanza", contestó Prevost a la segunda pregunta. Así, subrayó que "el encuentro con las heridas y las alegrías del pueblo me hicieron crecer en el camino del seguimiento de Jesús". "Mientras lo anunciaba, también yo era transformado por el Evangelio, por la vida y la fe de estos pueblos, pobres en lo material pero ricos en la fe, experimentando que la palabra del Señor lleva paz donde hay conflicto y se convierte, para todos, en fuente de reconciliación, de paz y de justicia".

 

Godslpell en la plaza de Lima
Godslpell en la plaza de Lima

Santo Padre, muchas gracias por compartir con nosotros estas vivencias tan personales. Hablo en nombre de todos los jóvenes de aquí cuando le digo de corazón que le esperábamos con muchísima ilusión. Ahora queremos hacer preguntas algo más profundas. El lema de esta visita es “alzad la mirada”. Sabemos que el Señor nos invita siempre a levantar la vista, a remar mar adentro; pero muchas veces la duda o incluso el miedo nos impiden preguntarnos qué quiere Dios de nosotros. ¿Qué considera que nos ayudaría a reconocer la voz de Dios entre otras muchas voces?

En su respuesta a la tercera de las preguntas, el Papa pidió discernir "si es realmente la voz de Dios", la que escuchamos. Así, invitó al "silencio, desarrollar la capacidad de estar en silencio". "Muchas veces vamos con audífonos, con dispersion, pero no sabemos esatr en silencio", volvió a improvisar. Porque "cuando buscamos el silencio, decidimos qué no escuchar y de qué ruidos no dejarnos distraer", recordó. "Al liberarnos del estruendo de mil voces, reconocemos que algunas engañan nuestros deseos, otras nos compran sin alimentarnos, otras hablan por interés. En el silencio comprendemos que las ideologías pasan, mientras la verdad permanece", añadió Prevost, quien resaltó "la importancia de buscar la verdad, porque muchas veces las redes nos engañan. Buscad siempre la verdad. Y Dios es verdad, y lo que te lleva lejos de Dios, no es verdad, no lo olviden", saltándose de nuevo el discurso previsto.

El Papa bendice a un bebé
El Papa bendice a un bebé

Una segunda herramienta, la de tener "la certeza de que Dios conoce bien vuestra voz". "Él os escucha y os responderá. No tengáis miedo de expresar lo que sentís en el corazón", subrayó, incidiendo en que "nuestro discurso interior se convierte en oración, alabanza y súplica cuando es confiado al único que puede escucharlo". Así, la oración "es una voz libre justamente porque no habla para rendir cuentas, para demostrar que estamos preparados o para hacernos sentir importantes", animando a cada uno a "convertirnos en oración". "El Señor nos responde con su verbo, que se hizo carne".

Finalmente, "para reconocer la voz de Dios es necesario escuchar su Palabra viva, que es Cristo, cuya voz sigue resonando en la Iglesia que es su Cuerpo". En definitiva, "guardar silencio, liberar el corazón y “estar” nosotros mismos ante el Señor, dialogando con Él, de modo que se haga elocuente en su amor, hecho alimento para la humanidad". 

Papa León, usted sabe que hay muchos jóvenes con sed de Dios, otros que les gustaría creer, otros que no quieren oír hablar de Dios… y a veces no sabemos cómo ayudarles. ¿Cómo podemos nosotros, también buscadores, acompañarlos en su proceso de descubrimiento de la belleza de la fe?

"Recordad que ninguno de nosotros nació siendo maestro y que, ante el Señor, somos siempre discípulos", respondió el Papa a la cuarta de las preguntas de los jóvenes, a quienes pidió dar "testimonio de él con coherencia de vida", sobre todo "en la hora del cansancio".

"Nadie está solo creyendo en Jesús. MIrad cuántos estáis aquí, en comunidad, en los grupos de jóvenes, en la familia, podemos compartir todos la belleza de la fe", volvió a hablar 'a braccio'.

"Él camina a nuestro paso e ilumina nuestro camino", recalcó el Papa, quien recordó a la marea de jóvenes que "si rezáis con amor, los jóvenes apreciarán la importancia de la oración. Si ardéis en la fe, transmitiréis su fuego vivo. Si permanecéis fieles a vuestra vocación, reflejaréis su gracia atrayente". "Buscad todos en vuestros corazones este fuego del amor de Dios".

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Una marea de gente en Castellana
Una marea de gente en Castellana

"Educad, por tanto, en el discernimiento, sabiendo que toda virtud se transmite en un vínculo de escucha que se convierte en diálogo", insistió, recordando que los rostros de quienes se entregan a Dios para servir al prójimo "no brillan en una idea, sino en la santidad de una vida puesta a prueba". Así, "la presencia cercana de Jesús se percibe incluso en nuestras caídas, también cuando nos convertimos en mano tendida y abrazo fraterno para sostenernos mutuamente en el camino". "Haced obras de caridad, buscad como 'tocar' la vida del otro".

 

Los discípulos de Jesús son siempre contemporáneos, pero nunca prisioneros del tiempo que pasa. ¡Somos libres en Cristo! Él nos ha liberado con su amor

Mi nombre es María, y vivo mi fe en las Juventudes Obreras Cristianas. Soy universitaria, y los jóvenes nos sentimos fascinados y al mismo tiempo interrogados por los avances tan rápidos que vivimos en nuestra sociedad, como por ejemplo la inteligencia artificial. También vivimos preocupados por nuestro futuro, y tantos retos como se nos plantean, como el acceso al mundo laboral, el acceso a una vivienda digna, la polarización social... ¿Cómo podemos vivir los jóvenes cristianos comprometidos con esta sociedad?

A la quinta de las preguntas, el Papa recordó cómo "a lo largo de los siglos de historia de la Iglesia, los cristianos hemos vivido en todo tipo de sociedades, atravesando los cambios de las culturas que hemos compartido y contribuido a formar". "Los cristianos son en el mundo lo que el alma es en el cuerpo", añadió, recordando a Diogneto, y subrayando que "los discípulos de Jesús son siempre contemporáneos, pero nunca prisioneros del tiempo que pasa".

"¡Somos libres en Cristo! Él nos ha liberado con su amor", incidió. Y es que, "gracias a este amor, somos siempre libres frente a toda coacción y engaño". "Somos libres de las modas, porque somos discípulos de la verdad; estamos abiertos al futuro, porque sabemos que no nos espera la muerte", añadió.

Cobo y los jóvenes, con el Papa
Cobo y los jóvenes, con el Papa

Por ello, apuntó, "vosotros, jóvenes, estáis llamados a dar una nueva dirección a la sociedad, convirtiéndoos en protagonistas del cambio a partir de vuestros vínculos cotidianos, aquello que vivís en la familia, en la universidad y en el trabajo". "Os invito, por tanto, a todos, a ser juntos sal de la tierra y luz del mundo. Para vivir así, es necesario ante todo interpretar la sociedad presente, viviendo con sabiduría, para poder después transformarla como testigos del Evangelio".

"Ante el vacío de la indiferencia y del conformismo, ante la violencia de la guerra y de la mentira, sed vosotros mismos chispa de una humanidad nueva", incidió. 

"La misión que os confío es precisamente ésta: que seáis humanos. Sí, ¡sed humanos!: hombres y mujeres de carne y hueso. No apariencias, sino rostros fiables"

Santo Padre, gracias por acoger nuestras inquietudes y por encendernos el corazón con sus respuestas. Los jóvenes tenemos un gran deseo de entrega; queremos caminar y construir a la Iglesia, nuestra madre; queremos ser verdaderamente el “ahora de Dios”. La última pregunta que le hacemos trata sobre las líneas pastorales que quiere darnos: ¿cuál es la misión concreta que usted nos pide a los jóvenes de la Iglesia?

Finalmente, el Papa lanzó a los jóvenes una misión: "La misión que os confío es precisamente ésta: que seáis humanos. Sí, ¡sed humanos!: hombres y mujeres de carne y hueso. No apariencias, sino rostros fiables".

"Personas que buscan la justicia porque tienen hambre de ella, como del pan de cada día. Personas que desean una vida honesta y recta, porque gustosamente hacen a los demás lo que querrían que los demás hicieran con ellas", añadió, pidiendo a los j´voenes "sed humanos como lo es Cristo, el hombre perfecto, el Resucitado que comparte con nosotros la historia en todo tiempo", para "ser misioneros del Evangelio ante las pobrezas materiales y espirituales de nuestro tiempo, sabiendo bien que nuestra fe es un estilo de vida que se cumple en la caridad", que "es la virtud que cambia la historia más que ninguna otra".

"Vosotros podéis cambiar la historia. Hacedlo con el amor", finalizó, antes de firmar la cruz de los jóvenes y prepararse para la oración final, con el anochecer robusteciendo el corazón del cielo de Madrid. Los jóvenes, alzaron la mirada y, al bajarla, vieron a otros jóvenes.

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