Emoción en Trujillo al ver a León XIV en la abadía de Montserrat: “Es un honor y un orgullo para nosotros”

A miles de kilómetros, la imagen del Papa ante la Moreneta reabre un vínculo que sigue muy vivo

Las palabras del Papa, escuchadas desde Montserrat.
Las palabras del Papa, escuchadas desde Montserrat. | Agencia Flama

La visita del papa León XIV a la abadía de Montserrat, el pasado 10 de junio, tuvo una resonancia especial a miles de kilómetros de distancia, en la urbanización Monserrate de Trujillo, al norte de Perú. Aunque la llegada del pontífice al santuario catalán se produjo de madrugada debido a la diferencia horaria, los fieles de la parroquia de Nuestra Señora de Montserrat siguieron posteriormente las imágenes y la información a través de los medios de comunicación con una emoción difícil de describir.

La comunidad mantiene un vínculo único con el Papa. Años antes de ser elegido sucesor de Pedro, el misionero agustino Robert Prevost ejerció como administrador parroquial de este templo e impulsó su construcción, dejando una huella que todavía hoy sigue muy viva entre los feligreses. La reciente inauguración de un busto de bronce frente a la parroquia, coincidiendo con el primer aniversario de su pontificado, es una muestra del afecto que la comunidad continúa profesándole.

Robert Prevost y su feligresía en esta zona de Perú.
Robert Prevost y su feligresía en esta zona de Perú. | Archivo

“Sí, lo vimos en las noticias, muy contentos siempre que aparece nuestro Papa”, explican a la Agencia Flama desde la parroquia. La satisfacción fue aún mayor al contemplar las imágenes de León XIV ante la Moreneta, una advocación mariana que da nombre tanto al santuario catalán como a la comunidad peruana donde desarrolló buena parte de su ministerio pastoral.

La imagen de la Virgen de Montserrat que preside la parroquia de Trujillo, fotografiada esta semana y símbolo del vínculo espiritual con Cataluña.
La imagen de la Virgen de Montserrat que preside la parroquia de Trujillo, fotografiada esta semana y símbolo del vínculo espiritual con Cataluña. | Archivo

Para los fieles de Trujillo, ver al pontífice en el camarín de la Virgen de Montserrat despertó recuerdos, sentimientos de cercanía y una profunda emoción. “Tener el honor de haberlo conocido antes de que fuera elegido y asumiera como Sumo Pontífice es una alegría enorme”, aseguran. “Es un honor y un orgullo para nosotros, los católicos de Trujillo”, añaden. Unas palabras que reflejan la estrecha relación que aún mantienen con quien, antes de convertirse en Papa, compartió con ellos años de servicio pastoral, oración y vida comunitaria.

La imagen del Papa ante la Moreneta fue emocionante para todos ellos. Muchos miembros de la comunidad sintieron que, de algún modo, una parte de su propia historia también estaba presente aquel día en Cataluña. La misma imagen entronizada de la Moreneta que se conserva en la parroquia peruana ya presidía la vida de la comunidad durante los años en que Robert Prevost celebraba misa allí y acompañaba los primeros pasos de un barrio que apenas comenzaba a crecer.

El papa León XIV ante el camarín de la Moreneta durante su visita a la abadía de Montserrat.
El papa León XIV ante el camarín de la Moreneta durante su visita a la abadía de Montserrat. | Vatican Media

La visita a Montserrat también reforzó la convicción, compartida entre muchos feligreses, de que el Papa no ha olvidado los años vividos en Perú. En Trujillo están convencidos de que, al acercarse a la Moreneta, León XIV recordaba también la parroquia que lleva el mismo nombre al otro lado del Atlántico, una comunidad que sigue sintiéndolo como uno de los suyos.

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