José Cobo: “Tenemos que superar la polarización y apostar por el bien común”

Entrevista al cardenal de Madrid

“Tenemos que superar la polarización y apostar por el bien común”, sostiene Cobo, que no elude ninguna pregunta. Ni sobre Cuelgamuros (“Se trata de no crispar, provocar diálogo entre las partes y buscar una buena solución”), ni sobre un posible encuentro del Papa con las víctimas (“Está pensado, está planteado”, asegura), la crispación o la ‘prioridad nacional’, donde es rotundo: “Apostamos por la dignidad, aquí no hay ciudadanos de primera o ciudadanos de segunda”

Cobo, durante la entrevista con RD
Cobo, durante la entrevista con RD

“Gracias a Francisco, el discurso de la migración está asentado. ¿Por qué va León a Canarias? Por la misma razón que Francisco fue a Lesbos o a Lampedusa”. El cardenal de Madrid, José Cobo, nos recibe en el palacio episcopal con tranquilidad. No se le ve nervioso, pese a que apenas ha tenido tres meses para preparar el primer viaje de un Papa en 15 años. Un viaje que, aclara, “es un viaje a España desde Madrid, desde Barcelona, desde Canarias”.

“Tenemos que superar la polarización y apostar por el bien común”, sostiene Cobo, que no elude ninguna pregunta. Ni sobre Cuelgamuros (“Se trata de no crispar, provocar diálogo entre las partes y buscar una buena solución”), ni sobre un posible encuentro del Papa con las víctimas (“Está pensado, está planteado”, asegura), la crispación o la ‘prioridad nacional’, donde es rotundo: “Apostamos por la dignidad, aquí no hay ciudadanos de primera o ciudadanos de segunda”. Espera a un Papa cercano, y confiesa que, en la cena en su casa, le ofrecerá "tortilla y jamón, que sé que le gustan".

Pregunta. El lunes estuvo con el Papa en Roma. ¿Cómo está Prevost en la cuenta atrás del viaje?

Respuesta. Está muy animado. Conoce muy bien la situación. De vez en cuando el Papa nos llama para hablar de la situación de la Iglesia, va en el ‘sueldo’ de ser cardenal. Esta vez, se ha interesado por cómo va la visita, cosas que se tienen que decidir, escuchar opiniones… Bien.

P. ¿Le ha visto preocupado, tranquilo…?

R. Este Papa tiene una seguridad muy grande. Desde que fue elegido, hace un año, ha ido ocupando un espacio. Va creciendo en el ‘oficio’ de Papa, y eso le da mucha tranquilidad. Transmite mucha seguridad en lo que dice y hace.

Cobo, durante la entrevista
Cobo, durante la entrevista

P. ¿Y usted? ¿Cansado?

R. Pues viviendo intensamente este reto de preparar un viaje del Papa en tres meses, que nadie nos lo había explicado (risas). Es un reto muy interesante. Desde luego puedo decir que el Espíritu Santo existe, porque las cosas van saliendo. 

P. Le hago la misma pregunta que le hice a Argüello. ¿Esta es una visita a España o un viaje a Madrid, Canarias y Barcelona?

R. No, los viajes a España no existen. Uno visita España desde lugares concretos. Es un viaje a España desde Madrid, desde Barcelona, desde Canarias. El Papa visita toda la Iglesia, porque no vivimos en compartimentos estancos, pero pone el pie en una tierra y una iglesia concretas.

P. ¿Qué Madrid se encontrará el Papa?

R. Un Madrid muy grande, muy diverso, con un entusiasmo que nos ha desbordado a todos. Quisiéramos enseñarle al Papa un Madrid muy real. Una ciudad que sea tal y como es, con una Iglesia que camina, con sus dificultades, entre la gente.

“El papa conoce perfectamente la situación de España (…): éste no es un viaje político, es un viaje apostólico, y aunque hable con la política, la propuesta que puede hacer un Papa es la del lema del viaje: ‘Alzar la mirada’. El Papa hablará de política, aunque no de partidos políticos”

P. Hay una parte muy ‘política’ de la visita, desde su encuentro con los Reyes, la reunión con Sánchez, el discurso ante el Congreso…¿El Papa sabe de la situación en España? ¿Qué piensa?

R. La conoce perfectamente. El Papa no está aislado, no está metido en una cápsula. Tiene sus relaciones, habla con unos y con otros, conoce perfectamente la situación española. Lo que ocurre es que éste no es un viaje político, es un viaje apostólico, y aunque hable con la política, la propuesta que puede hacer un Papa es la del lema del viaje: ‘Alzar la mirada’. El Papa hablará de política, aunque no de partidos políticos.

P. Pero vivimos en un país en el que todo lo político se examina con lupa, en una realidad marcada por la polarización, y en el que se desentrañarán todos los gestos, tanto en su encuentro con los Reyes como con Sánchez, y especialmente lo que diga en el Congreso de los Diputados. Es la primera vez que un Papa habla ante la sede de la soberanía española en democracia…

R. Todo eso se mirará, está claro, pero hay que entender que el Papa que hablará a los políticos no pertenece a un partido político, sino que representa a una tradición religiosa que está en sociedad. Vivimos en una sociedad, como la española, con una tradición católica, que está enraizada. En este contexto, el Papa dialogará, hablará con los políticos, y pedirá la dignificación de la política, y agradecerá el trabajo de los políticos…

P. Usted ha dicho que el Papa no viene a hacer política ni a quitarle votos a nadie, pero también ha alertado de la posibilidad de que se instrumentalice todo lo que diga, como ocurrió en el caso de Trump. ¿Qué riesgos reales ve?

R. Nosotros tenemos que mirar más allá, y con una motivación social. Es cierto que tenemos un defecto en nuestro mundo: estamos muy con los móviles, y en el pequeño espacio ideológico donde estamos cada uno, y analizamos todo desde esa óptica. En este punto, la postura de la Iglesia es la de abrir puertas y estar con otra gente que piensa distinto, y que desde la fe siempre hay un Dios que nos está acogiendo. Situando esto, ¿qué luego hay gente que quiera hacer de la Iglesia un pequeño espacio ideológico? Pues sí. ¿Que pueda haber gente que quiera aprovechar el viaje para su propia causa?, pues también. Pero quedarán retratados ante la bondad de una mirada más amplia.

“Tenemos que superar la polarización y apostar por el bien común (…). El viaje del Papa va a ser, para la Iglesia y para la sociedad, un viaje de puntos de encuentro, no de resaltar las diferencias (…), el Papa quiere que hablemos mejor de nosotros mismos, que reconozcamos a buena gente entre los que piensan de otra forma”

P. Sí que es verdad, existe una realidad innegable. Francisco decía en muchas ocasiones que no venía a España porque estábamos un poquito peleados, tanto en el interior como en el exterior de la Iglesia. La situación no ha mejorado. ¿Puede, haber en esas palabras del Papa una llamada a superar esta polarización?

R. Sí, lo creo, tenemos que superar la polarización y apostar por el bien común. Ir a la búsqueda de la dignidad humana, y redefinirla con los criterios de nuestro tiempo. Las grandes ‘perchas’ donde muchos planteamientos, muchas antropologías, pueden dialogar y buscar puntos de encuentro. El viaje del Papa va a ser, para la Iglesia y para la sociedad, un viaje de puntos de encuentro, no de resaltar las diferencias, y es un ejercicio bonito, que necesitamos, que nos hace falta. No es extraño que haya tanto entusiasmo en la gente, en todo el mundo: entre los jóvenes, en las Administraciones, en la vida política, económica o cultural. Porque hemos querido que este viaje no sea solo para dentro de la Iglesia, sino que manifieste una Iglesia que está dialogando, dejándose interpelar por el resto. Hay una sede, un anhelo, de poder hacer algo juntos. Y yo creo que el Papa quiere que hablemos mejor de nosotros mismos, que reconozcamos a buena gente entre los que piensan de otra forma. El otro día, en la misa de San Isidro en la pradera, vi el deseo que tiene la gente por estar juntos.

P. ¿Hay algún acto, algún momento especial que a José Cobo le haga especial ilusión?

R. La Eucaristía va a ser un momento importante, porque además es el Corpus. Y luego, como obispo, el acto en el Bernabéu, que es el encuentro con la Iglesia diocesana, es el más familiar. El del Madrid Arena, el del diálogo, es el que más tiempo tarda en preparar, y que va a posibilitar que cuando se vaya el Papa sigamos dialogando entre el mundo de la cultura o la economía. Pero el más cariñoso es cuando viene a casa, a la diócesis.

El cardenal Cobo con el papa León XIV
El cardenal Cobo con el papa León XIV | @Vatican Media

P. También va a ir a su casa. ¿Qué le va a preparar para cenar?

R.  Ay, pues no lo sé (risas). Hombre, una tortillita y algo de jamón, que sí que sé que le gusta. Eso seguro. Pero no es un hombre que coma muchísimo. Sencillito, desde luego.

P. Habrá patadas para ir a esa cena...

R. No, porque va a ser muy familiar, no es una recepción palaciega. Viene a casa, y en casa tampoco tenemos mucho. Vendrá con la gente del séquito y también con la gente nuestra que ha estado preparando para el viaje. No es un encuentro formal, uno más hogareño.

“Gracias a Francisco, el discurso de la migración está asentado. ¿Por qué va León a Canarias? Por la misma razón que Francisco fue a Lesbos o a Lampedusa”

P. Hablemos de la realidad migratoria. Usted ha trabajado durante años con migrantes. ¿Cómo se sitúa ante polémicas como la ‘prioridad nacional’ planteada por Vox?

R. Como siempre. La voz y el mensaje son siempre los mismos: la dignidad humana. No hay ni ciudadanos de primera ni de segunda. El ADN del cristiano nos hace reconocer la dignidad de todos. También hay que reconocer que no estamos afrontando todo el fenómeno migratorio, que tiene muchos aspectos. Pero gracias a Francisco, el discurso de la migración está asentado. ¿Por qué va León a Canarias? Por la misma razón que Francisco fue a Lesbos o a Lampedusa.

P. El Papa llega el día 6 de junio. Cuatro días antes, el expresidente Zapatero declarará ante el juez como imputado. ¿Cómo se encajan estas realidades en el viaje de un jefe de Estado, como es el Papa?

R. Vamos a alzar la mirada. La contingencia política de cada país es grave, pero también es tiempo de ver que a la gente lo que le preocupa es qué pasa con sus hijos, les preocupa saber si sus chavales van a tener piso o no, si con el sueldo que tienen van a poder pagarse el alquiler… Necesitamos buscar un sentido a la vida, una llamada a la esperanza. El Papa no va a entrar en la contingencia concreta, sino que vendrá a decir: ‘Con todo esto, ¿adónde vamos?’. Pisando tierra, ¿adónde vamos? Eso nos lleva a no entretenernos en el momento, aunque sea tres días. El Papa no nos va a decir ‘Mirad al cielo’, no, no, pero en estos tres días sí podemos decidir hacia dónde vamos. Y ofrecer respuestas ante esa desorientación, ese desarraigo, esa desesperanza. La contingencia política estará, y hay que barajarla. Yo creo que el Papa la integrará, porque es lo que nos pasa, y  es nuestra preocupación.

P. ¿Se verá el Papa con las víctimas de abusos?

R. Pues está pensado, está planteado. Dentro de las peticiones de entrevistas privadas, que ha habido miles, de muchas víctimas, de muchas causas... A lo largo de su pontificado, el Papa ha tenido, y tendrá, encuentros con las víctimas. Es un tema que le preocupa, y del que está cerca. Nosotros hemos hecho la propuesta, y estaremos preparados.

“Ahora mismo, es necesario el diálogo entre el Gobierno, la Santa Sede -que algo tiene que decir- y la comunidad benedictina. Yo sí pido, igual que hizo el presidente de la Conferencia Episcopal, un diálogo entre las partes, que trabajen más en clave de diálogo que de confrontación”

P. Ese viaje también está marcado por algunas cuestiones de actualidad. Usted está sufriendo, desde hace muchísimo tiempo, ataques y persecuciones en torno a un relato, desde el tema de la resignificación de Cuelgamuros. ¿Sería conveniente que esto se quedara solucionado antes de la visita del Papa? ¿Y hasta qué punto le perturban este tipo de situaciones?

R. A ver… este es un problema en el que yo no tengo jurisdicción. Yo he hecho el trabajo que se me ha pedido, en el momento en que se me ha pedido. No es nuestra la idea de empezar con este tema, ni yo he intervenido más de lo que se me ha pedido. Ahora mismo, es necesario el diálogo entre el Gobierno, la Santa Sede –que algo tiene que decir– y la comunidad benedictina. Yo sí pido, igual que hizo el presidente de la Conferencia Episcopal, un diálogo entre las partes, que trabajen más en clave de diálogo que de confrontación. No tengo yo la llave de esto.

P. Entiendo que esté cansado de que le llamen traidor, o profanador…

R. En la historia de la Iglesia, y en la reciente también, he visto cómo los obispos de Madrid siempre tenían que pasar por tragos parecidos. Son precisas prudencia y templanza para que en estos temas se pueda llegar a un acuerdo, y no crispar. Ahora mismo, se trata de no crispar, provocar diálogo entre las partes y buscar una buena solución. Pero ya digo, no está en mi mano, ni en el origen ni en el final. 

P. León XIV no ha venido todavía. Pero, cuando se marche, ¿qué? ¿Qué Iglesia construir después de la visita del Papa? 

R. La que estamos construyendo. La visita del Papa no es un evento y no hemos querido hacerlo así. El Papa va a ver la Iglesia que hay, sin más maquillaje, entre otras cosas porque no nos ha dado tiempo a maquillar siquiera. La visita se ha preparado bien, con una preparación interior de las comunidades cristianas, desde todas las acciones, la social, la catequética… Ahora llega el momento de la recepción de las palabras del Papa, pero después estas experiencias quedan, y hay que trabajarlas. El año que viene, cuando empecemos el curso, recogeremos los guantes que nos haya lanzado el Papa y seguiremos trabajando. Yo creo que hay grandes vías emprendidas. Y seguiremos confirmados en la fe, que eso es lo que viene a hacer el Papa. Sería precioso que el año que viene, por estas fechas, la gente que haya venido diga ‘Yo estuve ahí, y lo recuerdo’. Y que les haya alentado a transformar su vida. Ese será es el mejor fruto de este viaje.

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