León XIV no viene a alimentar trincheras
Me impresiona ver cómo algunos utilizan el nombre de “cristianos” mientras promueven división, enfrentamiento y odio. Utilizar el nombre de Dios para atacar, desacreditar o sembrar discordia no responde al Evangelio. El Evangelio nunca se impone desde la agresividad, ni desde la descalificación permanente, ni desde el resentimiento
He visto con tristeza cómo algunos sectores están intentando politizar la visita del Papa León a España. Y sinceramente creo que no han entendido ni quién es el Papa, ni cuál es su misión, ni qué significa realmente el Evangelio.
El Papa no viene a hacer campaña política, ni a alinearse con ideologías, partidos o estrategias de poder. Viene como pastor. Viene a abrir caminos de encuentro, a confirmar en la fe, a recordar la dignidad humana y a poner en el centro a los últimos, a los pobres, a las víctimas de las guerras, a los descartados y a quienes sufren. Esa ha sido siempre la misión de la Iglesia cuando es fiel al Evangelio.
Me impresiona ver cómo algunos utilizan el nombre de “cristianos” mientras promueven división, enfrentamiento y odio. Utilizar el nombre de Dios para atacar, desacreditar o sembrar discordia no responde al Evangelio. El Evangelio nunca se impone desde la agresividad, ni desde la descalificación permanente, ni desde el resentimiento. El Evangelio llama a la fraternidad, al respeto, a la verdad y a la misericordia.
El propio Papa León lo dejó claro cuando algunos quisieron empujarlo a polemizar políticamente sobre Donald Trump. Él respondió que no había venido a enfrentarse con políticos, porque su misión no era la de un dirigente político, sino la de un pastor. Y esa diferencia es fundamental. Mientras muchos viven atrapados en la lógica del enfrentamiento permanente, el Papa insiste en que la Iglesia debe construir puentes y no muros.
Por eso duele ver cómo algunos quieren convertir su visita en un arma ideológica. Intentar utilizar al Papa para las propias batallas culturales o partidistas es una forma de profanar el sentido profundo de su presencia. Es usar el nombre de Dios en vano.
Tal vez haría falta levantar un poco la mirada y salir de ciertas dinámicas cerradas, de ciertos discursos alimentados por el miedo y la hostilidad. El mundo ya tiene demasiado odio, demasiada polarización y demasiada violencia como para que también los creyentes contribuyamos a eso.
Ojalá que la visita del Papa León nos deje algo distinto. Ojalá nos ayude a reencontrarnos con lo esencial: la fe, el respeto, la dignidad humana y el compromiso con los demás. Ojalá nos deje una Iglesia más abierta, más humana y más evangélica. Y ojalá entendamos, de una vez, que el Evangelio no se utiliza para dividir, sino para recordar que todos somos hermanos.
