Entrevista al presidente de la Conferencia Episcopal
Luis Argüello: "El Papa nos pedirá que alcemos la mirada, más allá de las emociones o las ideologías"
Entrevista al presidente de la Conferencia Episcopal
Conversar con Luis Argüello es toda una experiencia. Buen conversador, mejor encajador, tiende no obstante a tratar de explicar las diversas aristas de cada situación, lo que es todo un desafío a un periodista ansioso de titulares. A veces, es mejor leer entre líneas que buscar el titular fácil. Esta es una de esas ocasiones. En su primera entrevista a un medio escrito tras la publicación del itinerario de la visita del Papa a España (porque, oficialmente, "es un viaje apostólico a España", confirma), el presidente de la Conferencia Episcopal apunta sus "sueños" respecto a la llegada de Prevost a nuestro país, no evita los temas polémicos (víctimas de abusos, Cuelgamuros o la tan manida polarización), y espera que, pese a las divisiones, internas y externas," va a predominar el deseo de acogida al Papa, y una llamada a la comunión".
Pregunta. El Papa viene, al fin viene. Pero ¿viene a España o a las diócesis de Madrid, Barcelona, San Feliu, que por cierto nadie la nombra, Canarias y Tenerife?
Respuesta. Cuando recibimos la notificación oficial en febrero, ponía el título de ‘Viaje apostólico a España, de fechas del 6 al 12’. Y en esa primera relación estaban las diócesis de Madrid, Barcelona, y las dos diócesis canarias. A expensas, también lo ponía, de concretar la agenda. Al concretar la agenda, como bien dices, hay que añadir San Feliu. Pero es un viaje a España.
P. Es un viaje con muchos organizadores y con muchas organizaciones que no siempre se organizan. ¿Cómo se hace?
R. Tenemos la experiencia de los viajes a España de Juan Pablo II y de Benedicto XVI. La primera de 1982, un gran viaje apostólico, con una visita larga, a muchas diócesis, pero las otras que tenemos más en la memoria, han sido de un día o pocos días, y solo a una ciudad, como en la JMJ de Madrid, o las visitas a Valencia y Santiago. Desde el principio se tuvo claro que cada diócesis tendría que organizar los actos que ocurrieran en su territorio, y la CEE ejercer la coordinación y asumir la representación institucional, llámese Casa Real, Cortes, relación con el Gobierno… Luego, claro, también la visita a la sede de la Conferencia Episcopal y los traslados tanto del séquito papal como de obispos y acompañantes, o la relación con los medios que vayan a seguir la visita del Papa en diversas diócesis. Ese ha sido el elemento común y luego las diócesis han tenido la organización de los actos propios.
P. ¿Está siendo fácil coordinarse, o hay tensiones?
R. Nos encontramos con diversas comunidades autónomas, además de diversas diócesis, entonces las relaciones con las administraciones públicas son diferentes. En el caso de Cataluña y de Canarias, las comunidades autónomas participan en la financiación, mientras que en Madrid, tanto la alcaldía como la comunidad autónoma y lo que afecta al gobierno del Estado, su aportación es en especie, facilitando la calle, los espacios donde se van a desarrollar algunos de los encuentros, especialmente en Madrid, y no digamos nada de aspectos logísticos, de seguridad y de todo esto, en lo que no cabe duda de que las administraciones públicas realizan una contribución muy grande. También se han firmado convenios para la señal de televisión, en el que participan tanto RTVE como las autonómicas. Además, la señal internacional, que ofrece la Santa Sede, pero no trae sus cámaras aquí.
P. ¿Qué momento de la visita le emociona más y por qué?
R. Yo tendría dos referencias. Una, casi obligada, es la visita a la sede de la Conferencia Episcopal, donde tendré la responsabilidad de acogerle el nombre de todos los obispos de España. Pero esta visita subraya mucho los aspectos de la dimensión social. Y en ese sentido, no sabría por qué decantarme: si por la visita a la cárcel, o por lo que significa su presencia en el puerto de Arguineguín.
P. ¿Usted va a acompañar al Papa en todo el trayecto? ¿Estará con él en el papamóvil?
R. Eso ya no lo sé. Pero que voy a acompañar al Papa en todo el recorrido, sí que lo sé. Está en las reglas de protocolo que tanto en la llegada como en la despedida, además del obispo de la diócesis, se encuentre el presidente de la Conferencia Episcopal. En el recorrido acompañaré al Papa, teniendo en cuenta que, después, en cada diócesis la prevalencia la tiene el obispo. Creo que la visita dará una visión muy panorámica de la Iglesia española. En Madrid se comienza con un centro de atención a la gente sin hogar, y ahí va a haber un protagonismo de Cáritas, y con ellos tantas otras organizaciones de Iglesia. Después, el encuentro de la provincia eclesiástica de Madrid en el Santiago Bernabéu, que hará visible todas las vocaciones de la vida de la Iglesia, parroquias, asociaciones, movimientos… El diseño final de la visita sí que ofrece momentos celebrativos y de eclesialidad en toda la comunidad.
Las intervenciones del Papa van a ser vistas con lupa, y cada cual va a querer arrimar el ascua a su sardina, pero estoy seguro de que León XIV, sin dejar de decir lo que está en la entraña del Evangelio y de la doctrina social de la Iglesia, también hablará de la posibilidad de que unas personas y otras puedan cogerse de la mano, y también sentirse interpelada
P. También habrá una parte política, con un acto especial, el discurso de León XIV en el Congreso de los Diputados. En un país como el nuestro, azotado por la polarización, ¿cómo puede afectar el discurso del Papa, o gestos como su visita a centros de migrantes?
R. El Papa viene de un viaje, el de África, en el que se ha visto sometido a este juego, con presencia en situaciones y regímenes políticos muy diferentes. Yo tengo la impresión de que en España, habiendo sensibilidades muy distintas, va a predominar el deseo de acogida al Papa, y una llamada a la comunión. El Papa va a hacerse presente en lugares donde se da un conflicto político, como las Cortes Generales, o en sitios con fuerte dimensión social. Si visita la cárcel, pues están los que para determinadas condenas desearían la cadena perpetua, y otros que nadie fuese condenado… De la inmigración qué voy a decir que no vivamos el día a día del conflicto… Las intervenciones del Papa van a ser vistas con lupa, y cada cual va a querer arrimar el ascua a su sardina, pero estoy seguro de que León XIV, sin dejar de decir lo que está en la entraña del Evangelio y de la doctrina social de la Iglesia, también hablará de la posibilidad de que unas personas y otras puedan cogerse de la mano, y también sentirse interpeladas. Está el tema de la vivienda, o el asunto de las migraciones, u otras situaciones de injusticia global, o de dificultades que van más allá de una nación. Porque muchas personas llegan a las Islas Canarias pensando pasar a la península y desde la península ir a otros lugares de Europa. En ese sentido estas intervenciones del Papa, además de la repercusión interna, las van a tener también en la esfera internacional.
P. ¿Teme que alguien intente hacer suyo el viaje, aprovecharse de él de una manera política?
R. Francamente, creo que no. Que pueda haber el deseo de utilizar las intervenciones del Papa en un sentido o en otro, es habitual. Pero nuestras Cortes Generales han tenido otros actos institucionales, y normalmente la gran mayoría de diputados o senadores han acogido a quien ha venido con cordialidad. Que pueda haber alguien de algún grupo político que decida no participar, o que haciéndolo lleve una camiseta con un mensaje, no lo sé, pero eso también forma parte del paisaje de la visita.
P. En estos días, representantes de Abogados Cristianos han presentado un documento en Nunciatura pidiendo que León XIV no vaya al estadio de Montjuic, que se llama Lluis Companys, y que sí acuda al Valle de los Caídos…
R. Eso ya son hechos ‘de consumo interno’. La agenda ya está publicada, así que estas peticiones tienen poco sentido. La respuesta es sencilla. En todo caso, una de las misiones del Papa cuando viaja a algún país es hacer una llamada al diálogo, la reconciliación y a superar situaciones difíciles. Y mira que a veces va a países donde no se da precisamente la democracia. Y alguien podrá decir, ¿por qué el Papa visita a un Estado donde hay un dictador, y encima se acerca a comulgar? Esto se puede comentar, pero yo creo que la presencia de los Papas a lo largo de la historia ha sido la de alzar la mirada, y mirar más allá del dictador de turno, a las personas que en esos pueblos pasan dificultades, para ofrecerles esperanza en la tribulación. En nuestros propios conflictos o posiciones internas, pues también el Papa nos dirá, ‘Alzad la mirada’, tratad de ir más allá de la mirada que está marcada por las emociones o las ideologías.
Conocemos todos el proyecto ganador (de la resignificación), con sus posibilidades de respetar las grandes líneas que han sido siempre puestas encima de la mesa, por el cardenal Cobo y por el Gobierno, en el que también se ha hecho presente la Secrtaría de Estado. Siempre con una triple insistencia: Abadía, Basílica, acceso independiente, y hace falta ver esto como se articula
P. Entiendo que hubiera sido deseable que tanto el tema de los abusos como el de Cuelgamuros no fueran cuestiones abiertas antes de la visita de León XIV…
R. Sí, el de Cuelgamuros es uno de los asuntos que en estos últimos años han estado ahí. Aunque la CEE no tiene competencia directa, todos los ecos nos llegan. Nosotros hemos sufrido manifestaciones en algunas de las últimas plenaria. En el actual estado de la cuestión, y el propio arzobispo de Madrid también lo ha dicho así, después de diversos intentos, ahora el campo de juego está en el posible acuerdo al que puedan llegar el Ministerio y la Abadía. Conocemos todos el proyecto ganador (de la resignificación), con sus posibilidades de respetar las grandes líneas que han sido siempre puestas encima de la mesa, por el cardenal Cobo y por el Gobierno, en el que también se ha hecho presente la Secrtaría de Estado. Siempre con una triple insistencia: Abadía, Basílica, acceso independiente, y hace falta ver esto como se articula. Aceptando, o proponiendo mejor, que la cruz es un signo de reconocimiento de las víctimas, y un signo permanente de reconciliación. Yo creo que esto es perfectamente compatible con una propuesta de reconciliación y de acogida de unos y otros contendientes, cuyos restos están en el conjunto. Y después, sin dejar de observar que en medio de la polémica hay años de abandono por parte de Patrimonio del Estado. El deterioro es grande: familias que quieren rescatar los restos de sus familiares encuentran que es prácticamente inviable. Debería ser más fácil, en todo caso, que se culminara ese acuerdo que tanto costó.
P. Pensemos en el día después del viaje. ¿Qué le gustaría que quedara de la visita de Prevost a España?
R. A mí me gustaría que viviéramos este viaje, que afecta a diversos lugares de España, cada una con su singularidad propia, y que afecta a diversas diócesis, como un proyecto común de muchos, si no de todos. Un proyecto común de las administraciones y de Iglesia, de Madrid y de las periferias de Cataluña y de las Islas Canarias. Ese sería mi primer deseo, el decir hemos logrado sacar adelante un proyecto común. Y los otros dos deseos tienen que ver con lo que la Iglesia quiere vivir. Acentuar un camino de comunión, poner en práctica la sinodalidad, e impulsar un acento misionero. Es verdad que en la sociedad española hay una búsqueda espiritual mayor en los últimos tiempos, y a mí me gustaría que la Iglesia estuviese a la altura de las personas que buscan, ponerse a la escucha de los latidos reales que la gente lleva en el corazón, y poder ofrecer a Jesucristo y su Evangelio.
Desde el punto de vista de la vida eclesial, tiene una importancia y una singularidad mayor acoger a víctimas que hayan sufrido en el interior de la propia Iglesia. Ojalá se produzca alguna acogida especialmente significativa, aunque honradamente, no lo sé
P. Nadie lo sabe, pero ¿sería bueno que el Papa recibiera a las víctimas de abusos?
R. Son encuentros que sin duda el Papa va a realizar, encuentros privados, diversos. La probabilidad de que se produzca es alta. También espero que, si se producen, se hagan públicos. Desde el punto de vista de la vida eclesial, tiene una importancia y una singularidad mayor acoger a víctimas que hayan sufrido en el interior de la propia Iglesia. Ojalá se produzca alguna acogida especialmente significativa, aunque honradamente, no lo sé.
P. Tampoco lo sabrá, pero ¿espera que tengamos anuncio de beatificación de António Gaudí? El propio Omella ha dicho que el análisis del posible milagro está ‘en fase terminal’…
R. Ciertamente no lo sé, pero no cabe duda de que sería una ocasión grande. Es verdad que el Papa suele hacer estos anuncios en un consistorio de cardenales, pero tiene autoridad para hacerlo, si en el dicasterio para las Causas de los Santos le dicen que el asunto está maduro.
P. Gracias por, como siempre, atender a la llamada de Religión Digital y esperemos que el viaje vaya bien y que todos seamos capaces de alzar la mirada.
R. Esto es alzar la mirada. Muchas gracias.
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