Hazte socio/a
Última hora:
TODO el viaje del Papa a España, #primeroRD

Montserrat recibe a fieles, escuelas y comunidades religiosas durante la visita de León XIV

La visita apostólica convirtió Montserrat en un espacio de encuentro de comunidades diversas

Los colegios cristianos, presentes en Montserrat. | Agencia Flama

La visita apostólica de León XIV a la Abadía de Montserrat se convirtió este miércoles 10 de junio en una jornada de gran afluencia y diversidad de perfiles, en la que el santuario volvió a ejercer como punto de encuentro espiritual de referencia para peregrinos, comunidades religiosas, escuelas y fieles llegados de distintos puntos del país y del extranjero.

Desde primera hora de la mañana, la plaza de Santa María se fue llenando de manera progresiva, con grupos que llegaban en silencio, otros cantando, y muchos ya instalados horas antes para asegurarse un lugar cercano al recorrido previsto del pontífice. El ambiente combinó expectación y una sensación generalizada de excepcionalidad.

A las puertas de la Abadía de Montserrat, el movimiento de personas fue constante durante toda la mañana. Más allá de los grupos locales, también destacaron presencias internacionales y comunidades religiosas en formación. Es el caso de tres jóvenes mercedarios —Benjamín, Luis y Juan David, procedentes respectivamente de Guatemala, El Salvador y Colombia— que llevan siete meses viviendo en Lleida, donde están iniciando su año de noviciado dentro de la orden de la Merced.

Tres religiosos mercedarios no quisieron perderse la celebración. | Agencia Flama

Con una emoción contenida, explicaban su experiencia en un contexto que para ellos tenía una fuerte carga espiritual y comunitaria: “Escucharemos las palabras del Papa y reconfortaremos el espíritu. Estamos muy contentos como mercedarios de que haya ido a la cárcel antes de venir aquí; es una gran alegría. Nos acercamos con fe y gozo, con sentimiento de unión con el Santo Padre”, relataban. También destacaban su vínculo reciente con el territorio: “Nos gusta mucho Cataluña, tiene lugares preciosos como Montserrat”, añadían.

En paralelo, el santuario recibió también la visita de numerosos grupos educativos. Entre ellos, un grupo de escolares de la escuela Scala Dei de Barcelona entró en la plaza cantando y mostrando una pancarta identificativa. Su paso aportó un tono diferente a la jornada, más juvenil y espontáneo, en medio de una dinámica general marcada por el silencio y la espera.

En este contexto de pluralidad de perfiles, también destacaron las presencias de peregrinos de raíz catalana que ya conocen bien el santuario. Es el caso de Pol Montserrat, miembro de la junta de la Cofradía de la Virgen de Montserrat de Valls, que explicó el vínculo familiar y emocional con el lugar: la tradición de subir desde pequeño, las celebraciones familiares y la sensación de vivir una jornada que consideraba irrepetible. A su lado, representantes de cofradías como la de Montbrió del Camp compartieron espacio con otros grupos llegados de diversas comarcas, en una convivencia ordenada y diversa.

Fieles acercándose a sus obispos. | Agencia Flama

La jornada incluyó también una notable presencia institucional y eclesial, con especial atención a la llegada de los obispos catalanes y españoles por el pasillo central de la plaza. Entre ellos, el obispo de Tortosa, Sergi Gordo, y el de Urgell, Josep-Lluís Serrano, con raíces del Ebro, fueron especialmente reconocidos y saludados por los fieles. En varios momentos interrumpieron el recorrido protocolario para detenerse a conversar y abrazar a grupos de peregrinos, en escenas que fueron recibidas con aplausos y muestras de afecto.

La plaza fue llenándose durante la mañana. | Agencia Flama

Estas interacciones reforzaron el carácter cercano de la jornada, que transcurrió entre la solemnidad de los actos previstos y una vivencia más espontánea por parte de los asistentes. La llegada del Papa, precedida por horas de espera, concentró finalmente todas las miradas en un espacio que se mantuvo lleno hasta el momento central de la visita.

En conjunto, Montserrat volvió a evidenciar su capacidad de atracción como espacio espiritual y simbólico, donde se encontraron generaciones, procedencias y sensibilidades diversas. Desde comunidades religiosas en formación hasta escuelas, cofradías históricas y fieles particulares, la jornada dibujó un mosaico complejo pero unido por un mismo hilo conductor: la vivencia compartida de un acontecimiento que muchos percibieron como excepcional dentro del calendario religioso y social del país.

También te puede interesar

Lo último