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Omella: "En el Congreso, el Papa hablará de los valores que nos unen y por la construcción del bien común"

"León XIV se va a convertir en el gran embajador de la Sagrada Familia, de Barcelona, Catalunya y España por todo el mundo", señala en entrevista con Religión Digital el cardenal de Barcelona, donde le recibirá en poco más de una semana

Juan José Omella | Arzobispado de Barcelona

Le dirá “¡Bendito el que viene en nombre del Señor!”. En poco más de una semana, el cardenal Juan José Omella recibirá en Barcelona al papa León XIV. Reconoce en conversación con Religión Digital el arzobispo de la archidiócesis catalana que le hubiera gustado que su presencia para inaugurar la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia hubiera coincidido con la beatificación de Antoni Gaudí, pero en todo caso, y aunque él rehúye colocarse ninguna medalla, la visita de Robert F. Prevost supone un broche especial para cerrar, con 80 años, su etapa de servicio activo a la Iglesia. "Espero que el Papa nombre pronto a un sucesor. Estoy dispuesto a dejar el paso a quien venga y seguro que sabrá hacerlo mucho mejor de lo que yo he podido hacer. No tengo apego a ningún cargo".

Frente a quienes han señalado la inoportunidad de este viaje apostólico a España del Papa en estos momentos, por la posibilidad de que pueda ser instrumentalizado políticamente, el pastor aragonés le resta importancia y, sobre todo, dramatismo. "Allí donde no hay tensión ni hay problemas, eso será en el cielo y punto. Pero en la tierra, siempre las hay", zanja. Pero también lanza un deseo para quienes escuchen los mensajes que ofrezca el Papa en lugares tan significativos como el Congreso de los Diputados o Canarias: "No sería bueno escuchar sus discursos pensando en encontrar frases y palabras que puedan servirnos como armas arrojadizas contra el vecino, contra el contrario".

Pregunta.Queda poco más de una semana para que acoja como cardenal arzobispo al Papa en Barcelona. ¿Qué le dirá en su saludo de bienvenida? ¿Utilizará el catalán?

Respuesta. Emplearé las dos lenguas. Y a modo de saludo de bienvenida, siempre empleo esas palabras bíblicas, “¡Bendito el que viene en nombre del Señor!”. Es un viaje apostólico, del sucesor de Pedro, que viene a fortalecer nuestra fe como cristianos, a abrirnos al mundo de hoy, porque el cristiano tiene que estar viviendo en el mundo donde está, como explica muy bien la Carta de Diogneto, de cómo eran los cristianos del siglo II. Eran del mundo, pero sin ser del mundo. Empleaban el vestido, el habla, las costumbres de donde vivían, pero como extranjeros, sabiendo que tienen otra patria.

R. Y a nosotros, el Papa viene a fortalecernos en la fe, y a decir que nos abramos también a la sociedad en la que estamos, para juntos construir, como nos dice en la reciente encíclica Magnifica humanitas, un mundo en justicia, en libertad y en paz entre todos.

Omella, en un acto de la Cáritas diocesana | Arzobispado de Barcelona

R.¿Qué fue antes, Canarias o Barcelona? Es decir, Canarias era el destino soñado por el papa Francisco, pero ¿le había usted propuesto también la posibilidad de visitar Cataluña? ¿O se añadió luego ya con el nuevo Papa?

R. Las dos cosas iban unidas, no se puede entender una cosa sin la otra. Ni España peninsular, ni España insular, ni España sin participar en el centenario de la muerte de Antonio Gaudí y en la bendición de la Torre de Jesucristo.

R. Sí, yo siempre hablé con el papa Francisco del tema de las migraciones. Él decía, ‘tengo que ir a Canarias!', y yo le decía, ‘¡claro que tiene que ir usted!’… Ya había ido a Lampedusa, también a Marsella y allí lanzó flores al mar donde habían muerto tantos, en el mar que él decía que era el cementerio de los inmigrantes. Y también le hablé de la Torre de Jesucristo, que él ya conocía

R.  Por tanto, todo eso va unido, el antes o el después, creo que no tiene importancia. Lo importante es que viene el Papa y viene a esos sitios tan emblemáticos y tan importantes, como es la belleza de Dios plasmada en un santuario único en el mundo, que es la Sagrada Familia, y a un lugar tan emblemático como es Canarias, con lo que significa para la acogida de inmigrantes en Europa, donde no podemos desentendernos del dolor de tantos países que sufren por la guerra o el hambre. Y no podía dejar de lado Madrid, la capital del país que le acoge con tanto cariño.

P.¿Se barajó la posibilidad de que coincidiese la estancia de León XIV con la beatificación de Gaudí en la Sagrada Familia?

R. A mí me hubiese gustado. En Roma, la Congregación de los Santos está realizando el estudio de un posible milagro. Ojalá lo concluyan pronto y la conclusión sea que hay realmente un milagro. Eso permitiría la proclamación de beato. No obstante, lo dejamos todo en las manos de Dios y de quienes estudian, con toda conciencia, ese posible milagro.

R. Yo creo que, aunque no se beatifique inmediatamente, la misma vida de Gaudí, no solo plasmada en la belleza, que es un mensaje evangélico, sino su misma vida de entrega a Dios, de alabanza a Dios, de amor a la creación y de amor a los pobres, que él resume ambas cosas, el amor a Dios y el amor a los pobres, haciendo escuelitas para los hijos de los trabajadores y buscando él por Barcelona limosna para seguir construyendo la Sagrada Familia y que no les faltase trabajo a los trabajadores. Me parece que esa vertiente de caridad y esa vertiente de amor a Dios, que van muy unidas, ojalá lo sepamos plasmar nosotros en esta visita, que se va a visibilizar como nunca.

Omella, en Añastro, sede de la CEE | EFE

P.Es una visita en la que inaugurará, como usted ha dicho, la Torre de Jesús, que convertirá la Sagrada Familia en la iglesia más alta del mundo en una de las regiones más secularizadas de Europa. ¿Considera que el mensaje que el Papa deje en Barcelona tendrá en cuenta estos factores y la coexistencia de ambos?

R. Pues eso hay que preguntárselo al Papa. Yo lo que sí percibo es que, primero, Europa está sufriendo un cambio que no acabamos de percibir en profundidad, que nos cuesta probablemente valorar y aceptar, el cambio muy profundo. ¡Cuantísimos jóvenes –y ya lo comentábamos en los días del precónclave–, tanto en Inglaterra, Francia, y también aquí en España, que nacen, han nacido y crecido en un ambiente secularizado, en medio de familias no creyentes y que ahora piden el bautismo, entran en el catecumenado y se bautizan! Sí, ha aumentado en el corazón de los jóvenes la búsqueda de la Verdad, piden entrar en el catecumenado y recibir el bautismo. Algunos se adhieren a otras religiones, después de esa búsqueda, pero muestran que sus corazones andan inquietos, en palabras de San Agustín, y no descansan hasta que encuentran a Dios. Debemos estar atentos a este cambio y no dejar de asombrarnos al ver que los jóvenes están respondiendo a la llamada de Dios.

P.Me va a decir que le pregunte al Papa, pero no va a ser posible, entonces le pregunto a usted. ¿Qué mensaje cree el cardenal Juan José de Omella que dejará en Montserrat, epicentro de religiosidad para Cataluña, pero también utilizado como seña de identidad política?

R. Montserrat acaba de celebrar su milenario. Mil años de presencia de la vida contemplativa en ese lugar tan emblemático. Valorar la oración de los contemplativos, de los monasterios, que han sido focos de cultura, de encuentro con Dios y de convivencia, es algo que hay que potenciar. Creo que ese es el mensaje. El monasterio está para recordarnos que estamos de paso, que tenemos un Dios con quien podemos dialogar, que el monasterio es también un lugar de encuentro, de cultura, unidos bajo una misma mirada, la mirada de la Virgen, la mirada de Dios, y que nos proyecta para trabajar por la paz, a ser sembradores de paz..

No podemos olvidar que la paz se construye con el diálogo, con la escucha de los unos y de los otros, valorándonos y no confrontándonos

R. Mire, vamos a celebrar ahora también en Cataluña el milenario de la Pau y Treva, que inició el fundador del monasterio de Montserrat, el abad Oliba [un movimiento social asambleario catalán impulsado en el siglo XI como respuesta de la Iglesia y del campesinado a las violencias perpetradas por los nobles feudales]. Es decir, que en la Iglesia debemos trabajar por la paz y la reconciliación. Y eso debería ser un faro en que iluminase y guiase nuestras vidas.

R. ¿No es eso lo que anuncia continuamente el Papa? No podemos olvidar que la paz se construye con el diálogo, con la escucha de los unos y de los otros, valorándonos y no confrontándonos.

P.Todavía no ha llegado el Papa, pero algunos grupos ya han mostrado su rechazo en Cataluña por esa visita, denunciando privilegios públicos en la organización de los actos. ¿Le preocupa este rechazo? ¿Esperan más actos de protesta esos días?

R. En un país democrático caben todas las opiniones y manifestaciones. Eso no nos tiene que asustar, punto primero. Cada uno tiene derecho a expresarse, pero siempre en el respeto y sin violencia. Ciertamente, la Iglesia es una institución que colabora para el bien común y que aporta también sus impuestos, como todo el mundo. Pues justo es que la Administración, que colabora con tantas instituciones aportando ayuda para unos y para otros, de una opinión o de otra, de una ideología o de otra, también pueda colaborar con la Iglesia en eventos como el de la venida del Papa a nuestra tierra.

R. Y no olvidemos que tanto la venida del Papa a bendecir la Torre de Jesucristo en la Sagrada Familia, como la misma Basílica atraen la atención de muchísima gente de todo el mundo. ¡Cuántas cadenas de televisión de todo el mundo están pendientes de ese evento! ¡Cuánta gente ha venido y sigue viniendo a Barcelona para visitar la Sagrada Familia!

R. Tenemos que estar contentos de que Antoni Gaudí nos haya regalado ese icono de la Sagrada Familia que es como imán que atrae por su belleza artística y por la expresión de una fe profunda en Dios. Fíjese, televisiones surcoreanas y japonesas llevan meses aquí, filmando y preparando el día en que se va a inaugurar la Torre de Jesucristo y el que celebraremos el centenario de la muerte de Gaudí, pero a la vez, el día que vendrá el Papa.

R. Cuando se bendijo –y esto es un dato– la Torre de la Virgen, ese vídeo en Japón lo vieron 12 millones de personas, pero en China, lo vieron 25 millones. Mire usted, yo creo que esto es una gran propaganda: el Papa se va a convertir en el gran embajador de la Sagrada Familia, de Barcelona, Catalunya y España.

Omella, en la Sagrada Familia | Sagrada Familia

P.Este viaje va a ser histórico por muchos motivos. Uno de ellos, también, porque va a ser la primera vez que un Papa vaya a hablar ante las Cortes, en el Congreso de los Diputados, reunidas ambas cámaras. Pero también será histórico para el propio León XIV, porque será la primera vez en la que, como Papa, se dirija a un país desde su Parlamento.¿Cómo valora usted este hecho?

R. Me parece muy bonito que pueda hablar en ese lugar tan emblemático, porque el Parlamento es el lugar de la representación del pueblo. No olvidemos que en todos los partidos políticos hay militantes cristianos. El Papa se va a encontrar con quienes se sienten muy cerca de él porque profesan la misma fe y con otros que no piensan igual, pero todos trabajan por la defensa de los derechos humanos, por la igualdad de los seres humanos, por un mundo en el que se respete la justicia, la libertad y la solidaridad con los más necesitados.

R. En el fondo, él Papa, pienso yo, hablará de aquellos valores que nos unen y por la construcción del bien común. La Doctrina Social de la Iglesia es el faro que puede iluminar a los políticos y a todas las personas de buena voluntad. La Doctrina Social de la Iglesia, en el fondo, es valorada y aceptada por la gran mayoría de los partidos políticos.  Y trabajar por el bien común, debe ser el horizonte de todos los partidos políticos por encima del bien del partido.

R. Ojalá que aprendamos esa lección de saber trabajar todos juntos por crear una sociedad más justa, más libre, más en paz y ayudando siempre a los más necesitados y excluidos.

Ojalá, ojalá, este mensaje lo captemos en España, donde hay tanta confrontación, y también en Europa. Y, poco a poco, nos pongamos a trabajar en común

P.Será uno de los actos más significativos en un viaje donde, como comentábamos, habrá varios momentos también muy significativos. ¿De quién surgió la idea de hablar en el Congreso de los Diputados? ¿Del Vaticano? ¿Del Gobierno?

R. A mí eso sí que no me preocupa. Lo que me importa es que alguien tuvo la idea, se comparte y al final se asume. Yo creo que eso es de lo importante. ¿Vino del Vaticano? ¿Vino de Madrid? ¿Vino de algún obispo? ¿Vino de algún particular? Pues eso sí que no le sabría decir. Lo importante es que es un gesto muy bonito.

R. El papa Francisco lo hizo también en los Estados Unidos, que estuvo en el Senado. Y fue muy hermoso ver cómo acogieron su palabra. Y me gustaba mucho ver que, según decía una cosa, le aplaudían más una parte que la otra. Pero no hubo confrontación. Y no hubo silbidos, ni hubo palabras en contra, sino al contrario, una gran aceptación y respeto por lo que dijo el papa Francisco.

R. Cada uno percibió el mensaje desde su perspectiva, pero valoraron mucho aquel discurso de Francisco. Pienso que sucederá lo mismo en nuestro Parlamento. Así está sucediendo con la lectura, con la recepción de la encíclica Magnifica humanitas, en la que habla sobre la Inteligencia Artificial, sus bondades, sus retos y sus peligros. 

R. Y ojalá, ojalá, este mensaje lo captemos en España, donde hay tanta confrontación, y también en Europa. Y, poco a poco, nos pongamos a trabajar en común.

Francisco y el cardenal Omella

P.En esa España tan polarizada, algunos han señalado que el viaje de León XIV podría ser utilizado por el gobierno de Pedro Sánchez, en un momento en donde las denuncias de corrupción llenan la actualidad. ¿Cree usted que el Papa ha tenido en cuenta estos factores a la hora de aceptar hablar en el Congreso de los Diputados ante no solo unos grupos políticos, sino ante todo un país?

R. Evidentemente el Papa viene a hablar a todos, a todos. Y eso es lo bueno, que su mensaje es universal, capaz de ser acogido por todos, cuando se escucha con una actitud sencilla y acogedora. No sería bueno escuchar sus discursos pensando en encontrar frases y palabras que puedan servirnos como armas arrojadizas contra el vecino, contra el contrario.

R. La Palabra de Dios nos llama a todos a la conversión, no a la confrontación.

P.¿Temen que algunos grupos convoquen alguna protesta? Recordemos que el Papa irá a Canarias, en un gesto muy claro para la acogida de migrantes, cuestión que hoy es también un foco de fuerte polarización…

R. Mire, la vida, en cualquier país, familia o persona, está compuesta de tensiones. Siempre. Allí donde no hay tensión ni hay problemas, eso será en el cielo y punto. Pero en la tierra, siempre las hay. Entonces, ¿cuál es el mejor momento para ir a un sitio? Hay que asumir la realidad como es y ya está. Y no tener miedo.

R. Tenemos que saber acoger la tensión como un elemento que forma parte de nuestra vida. Tenemos que ser abiertos, acoger a todos y aprender a vivir con una cierta tensión, pero respetándonos.

P. ¿Cree usted que León XIV aprovechará su estancia en España para dirigirse desde ella también a la situación de Europa?

R. Diría que sí, porque de alguna manera es una mirada universal. Europa ya no es solamente cada país. Tenemos una historia europea común, queremos construir un futuro común, y a eso nos ayudó mucho el cristianismo, porque Europa se construye, y sobre todo Europa después de la Segunda Guerra Mundial, desde las raíces cristianas, desde los valores cristianos. Y ya ve usted que la bandera de Europa lleva doce estrellas, y todos sabemos por qué pusieron esas estrellas, recuerdan las doce estrellas que coronan a la Virgen y que se encuentra en el libro del  Apocalipsis.

R. Es decir, los valores cristianos nos han construido como sociedad libre y democrática, y esas raíces no podemos perderlas.

Discurso de Omella en la Plenaria, cuando presidía la CEE

P.El Papa va a estar también en Añastro, en la sede de la Conferencia Episcopal, celebrando los 60 años de la misma. ¿Cómo encontrará el Papa a los obispos españoles? ¿Esperanzados? ¿Cansados? ¿Desorientados?

R. Todos nosotros somos hijos de nuestro tiempo y de nuestra realidad. Cada uno, sea obispo o cristiano de a pie, tiene su propia idiosincrasia, su propio carácter. Unos son más alegres y optimistas, otros son más tímidos y más serios, cada uno es hijo de su padre y de su madre.

R. Pero puedo afirmar que los obispos estamos esperanzados e ilusionados. Dios sigue actuando en nuestro mundo, no lo deja de su mano. A nosotros, cristianos, sacerdotes, obispos, nos toca sembrar la Buena Nueva del Evangelio, los frutos los recogerán otros. Y nos toca a todos sembrar con alegría y generosidad. Siempre con alegría, Evangelii gaudium, como nos recordó el papa Francisco.

R. Y eso lo tenemos claro los obispos de la Conferencia Episcopal. Ha quedado plasmado muy claramente en el Plan pastoral que aprobamos hace unos meses. Y ese anuncio centrado en la Persona de Jesucristo se plasma, en el anuncio directo del mensaje de Cristo a través del servicio caritativo, a través de la comunión fraterna y a través de la esperanza.

P.Esta visita papal, en definitiva, pone un broche también a su servicio como pastor. ¿Cómo va a vivir a nivel personal y desde esa perspectiva estos días el cardenal Juan José Omeya?

R. Bueno, yo vivo el día al día lo que me toca. En 2021 cumplí 75 años y presenté la preceptiva carta de dimisión al Papa. Pero vivo el día al día, hago el plan pastoral, voy a confirmar, voy a las parroquias, despacho las cosas urgentes y diarias de mi trabajo como si eso tuviese que ser durante 100 años.

R. Pero, por otra parte, soy consciente de que tengo 80 años y creo que ha llegado el momento de poder disfrutar un poco de la jubilación y dejar paso a otros más jóvenes, porque ya se notan los años y no tengo la agilidad y la vitalidad que tenía a los 60 años.

R. Espero que el Papa nombre pronto a un sucesor. Estoy dispuesto a dejar el paso a quien venga y seguro que sabrá hacerlo mucho mejor de lo que yo he podido hacer. No tengo apego a ningún cargo.

P.En todo caso es un gran broche poder cerrar su etapa de servicio a la comunidad cristiana con esta visita...

R. No es una medalla que me tengo que poner, sino que es un gozo. Si yo tuviera que poner una medalla, esa medalla se la pondría a la Iglesia que peregrina en Barcelona, a la Iglesia que peregrina en Cataluña y que peregrina en España. Yo creo que la medalla es para la comunidad cristiana a la que visita el Papa.

R. El obispo es el servidor de la comunidad que se le ha confiado. Yo me alegro de que el Papa visite nuestra comunidad y fortalezca la fe de todos nosotros, que somos discípulos, seguidores de Cristo.

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