Omella destaca el “profundo resurgimiento” de la fe entre los jóvenes europeos ante la visita de León XIV
La Sagrada Familia acoge la rueda de prensa de una visita papal marcada por la fraternidad y la solidaridad
La visita del papa León XIV a Cataluña los próximos 9 y 10 de junio será, según el arzobispo de Barcelona, el cardenal Juan José Omella, “mucho más que una agenda institucional o una celebración multitudinaria”. Así lo ha expresado este jueves durante la rueda de prensa celebrada en el interior de la basílica de la Sagrada Familia, donde más de medio centenar de periodistas se han reunido para conocer los detalles del programa de la visita apostólica del pontífice, que tendrá lugar los próximos días 9 y 10 de junio.
El acto, celebrado ante el pórtico de la Gloria que Benedicto XVI inauguró al acceder al templo en 2010, ha contado también con las intervenciones de David Abadías, obispo auxiliar de Barcelona; Enric Puig, coordinador diocesano de la visita apostólica; Esteve Camps, presidente delegado de la Junta Constructora de la Sagrada Familia; y Xavier Purcallà, responsable de comunicación del comité organizador.
“Viene a estimular la fe de los creyentes”
En una de las reflexiones más extensas y personales de la comparecencia, el arzobispo de Barcelona ha asegurado que la visita del pontífice “es esperada por todos” porque León XIV “viene a estimular la fe de los cristianos, igual que ya hizo en otros destinos aparentemente periféricos para el catolicismo mundial, como Argelia o Mongolia en tiempos del papa Francisco”.
“El papa viene a escuchar al mundo que busca, y que no encuentra camino de esperanza ni soluciones”, ha afirmado Omella, presentando el futuro viaje apostólico como una “propuesta de diálogo y fraternidad”. “Estimula desde el Evangelio, portador de solidaridad. Habla al corazón de todos. Estemos atentos”, ha insistido.
El arzobispo también ha defendido una Iglesia abierta al mundo y alejada de la confrontación: “Queremos ser ciudadanos del mundo y recibimos influencias, no para confrontar. Construimos un mundo mejor”, ha sentenciado el purpurado, reivindicando las raíces cristianas de Cataluña y el legado social y espiritual de los grandes fundadores religiosos del siglo XIX. “Tenemos grandes santos, fundadores en abundancia, y eso da una historia de la que estamos orgullosos, de caridad y de personas”, ha asegurado.
Sin embargo, también ha admitido que el país ha vivido una etapa marcada por la secularización: “Parece que la frialdad religiosa nos había contagiado”, ha dicho, antes de reconocer que esta tendencia podría estar cambiando entre las nuevas generaciones.
Omella ha asegurado que después de la pandemia se detecta en Europa “un profundo resurgimiento” de la fe, especialmente entre los jóvenes. Para ejemplificarlo, ha recordado una reflexión compartida durante el precónclave por un cardenal inglés: “Antes de la pandemia los jóvenes creyentes eran un 4%; después de la pandemia, un 40%”, ha detallado el purpurado aragonés, que también ha destacado que en Francia, solo el año pasado, “8.000 adultos catecúmenos solicitaron el bautismo”.
Una visita con dimensión espiritual e internacional
La rueda de prensa ha servido también para concretar algunos detalles del viaje papal. Así, el obispo Abadías ha explicado que el lema central de la visita a España nació precisamente en la Sagrada Familia a finales de febrero, inspirado en la cruz que corona la torre de Jesucristo. Según el prelado, el lema “invita a la belleza, la fe y la esperanza”.
Por su parte, el jesuita Enric Puig, coordinador del viaje papal, ha confirmado que el pontífice probablemente “pronunciará algunas palabras en catalán” y ha dejado abierta la posibilidad de encuentros privados no incluidos todavía en el programa oficial.
La visita del papa León XIV a Cataluña tendrá una duración de 36 horas. Comenzará el 9 de junio al mediodía, con la llegada del papa al aeropuerto de El Prat. Desde allí se trasladará hasta la catedral de Barcelona, donde se reunirá en una ceremonia con el cardenal Omella, sus dos obispos auxiliares, los canónigos, miembros de la curia diocesana y seminaristas.
Por la tarde, después de un descanso, el papa se trasladará al Estadio Olímpico de Montjuïc para presidir una vigilia de oración ante unas 37.000 personas. “Nos decidimos por el estadio porque se trata de un espacio que ofrece la posibilidad de un verdadero contacto del Santo Padre con el pueblo fiel y la ciudadanía en general”, ha detallado Enric Puig.
El día 10 de junio, León XIV se desplazará hasta la diócesis de Sant Feliu de Llobregat, donde visitará el Centro Penitenciario de Brians 1, en Sant Esteve Sesrovires, para reunirse con internos. El encuentro ha sido gestado durante las últimas semanas gracias a la buena sintonía entre el comité organizador y las autoridades civiles, como ha reconocido Puig.
Al mediodía, el obispo de Roma subirá a la Abadía de Montserrat. Durante la visita, que llegará pocos meses después de la culminación del milenario del monasterio, el papa presidirá el rezo del rosario, pronunciará un discurso y almorzará con el obispo de Sant Feliu de Llobregat, Xabier Gómez, y la comunidad monástica benedictina.
A las 16:30, el papa regresará al arzobispado de Barcelona para visitar la parroquia de San Agustín, en el corazón del barrio del Raval. En ese contexto, mantendrá un encuentro con la comunidad agustiniana que se ocupa de la parroquia y con personas y entidades que atienden situaciones de pobreza en la archidiócesis. “Será un acto sencillo que subrayará la vocación de la Iglesia de estar al lado de los más pobres”, ha dicho Puig.
La estancia de León XIV en Barcelona culminará con una misa en la basílica de la Sagrada Familia a las 19:30 en memoria de Antoni Gaudí, con motivo del centenario de su muerte. Durante la visita, el pontífice también se acercará a la tumba del arquitecto y bendecirá la torre de Jesucristo, punto más alto del perfil arquitectónico de una ciudad que ya cuenta los días para recibir la tercera visita papal de su historia.
