Padre Pepe: La presencia del Papa en Tenerife nos recuerda que la dignidad está por encima de todo

La llegada de León XIV a Tenerife, el 12 de junio, pone el foco en la realidad migratoria del archipiélago. El Pontífice se reunirá con entidades dedicadas a la integración de migrantes, entre ellas, la Fundación Canaria El Buen Samaritano, dirigida por el padre “Pepe” Hernández

Jovenes migrantes que reiben ayuda de la Fundación Canaria El Buen Samaritano
Jovenes migrantes que reiben ayuda de la Fundación Canaria El Buen Samaritano
12 jun 2026 - 09:19

(María Cecilia Mutual-Enviada a Tenerife/Vatican News).- El Papa viene a recordarnos que “es mucho más lo que nos une que lo que nos separa y que la dignidad humana está por encima de cualquier otra cosa”: así lo expresa convencido el padre José “Pepe” Félix Hernández, director de la Fundación Canaria El Buen Samaritano, entidad dedicada a la acogida de los migrantes que llegan a Canarias a través de la Ruta Atlántica, y que el 12 de junio, participará en el encuentro con León XIV en la Plaza del Cristo de la Laguna.

El sacerdote, que inició su labor de promoción humana hace unos 20 años mientras trabajaba como párroco en uno de los barrios de Tenerife con marcadas características de exclusión social, relata a los medios de comunicación vaticanos cómo surgió la iniciativa de ayudar también a los migrantes. En el año 2020, el fenómeno migratorio golpeó muy fuertemente las islas y la Fundación se planteó la posibilidad de cómo “acompañar y ayudar en medio de esta situación”. En una de las parroquias que le encomendaron –cuenta el sacerdote- se encontró con “jóvenes africanos que estaban viviendo o estaban durmiendo en la calle”, se acercó a ellos y allí empezó su aventura. Hoy, la Fundación Canaria El Buen Samaritano acoge de manera residencial a 175 jóvenes, mayores de 18 años y los acompañan en su proceso de regularización, formación laboral e inserción en la sociedad.

El Padre Pepe en la Fundación Canaria El Buen Samaritano
El Padre Pepe en la Fundación Canaria El Buen Samaritano

Padre Pepe, la visita del Papa León XIV a Canarias el 11 y 12 de junio tiene un marcado carácter social y pondrá al centro de la atención mundial la realidad migratoria en el Atlántico, una de las rutas más mortíferas. ¿Cuál es la situación de la migración en la isla de Tenerife y qué desafíos plantea la labor que usted lleva adelante con los migrantes?

La situación, aunque en este momento está un poco más contenida por la llegada de un número menor de pateras, sí que es verdad que nosotros comenzamos en el año 2020, en enero, con este fenómeno de acogida a chicos que venían en esta ruta porque llegaban muchísimas pateras a nuestras islas. Entonces, al ver el desafío tan grande de la cantidad de gente que llegaba, nuestra fundación se planteó la posibilidad de la acogida a estos jóvenes en un segmento de población donde la respuesta era muy pequeña. Nosotros nos dedicamos a trabajar con jóvenes mayores de 18 años que quedan en situación de extrema vulnerabilidad porque cuando cumplen 18 años, la legislación de España ya aboca a que puedan estar viviendo en la calle porque ya no entran dentro del sistema de protección del país. Con lo cual, nuestra labor se ha concentrado fundamentalmente en la acogida a estos jóvenes de forma residencial para que puedan tener un lugar donde vivir, para que puedan tener cubiertas sus necesidades básicas, para que se puedan formar mientras les acompañamos en el proceso de la regularización de sus papeles en el país.

Estamos convencidos que merece la pena trabajar por una sola familia humana

Padre Pepe, en este momento, ¿cuántos chicos pueden gozar de la ayuda que ustedes proporcionan a través de la labor de la Fundación Canaria El Buen Samaritano?

En este momento, de forma residencial tenemos a 175 chicos, y 14 casas de acogida y una lista de espera grande porque, desgraciadamente, cuando los chicos llegan a los 18 años, pues muchos se ven en situación de calle. Por varias causas, bien porque los centros de menores ya no pueden contenerlos, los echan a la calle, bien porque no quieren marchar a la gran España, como llaman ellos a la península, porque ya han hecho algún tipo de vínculo y quieren quedar en las islas, o bien porque han sido acusados, a veces injustamente, de ser patronos de barco y los sacan de la cárcel y los dejan en la calle y no saben ni a dónde ir. Entonces, los chicos vienen normalmente por este tipo de causas. Y la gran dificultad es que, para este tipo de chicos, pues, las ayudas con las que contamos suelen ser bastante limitadas. Algunas nos vienen a través de las instituciones, pero, como digo, bastante limitadas. Y después otra, como digo siempre, a través del milagro de la multiplicación de los panes y los peces. Gente que nos conoce, que se hace socio de la Fundación, algunas entidades privadas que colaboran con nosotros, incluso pues algunas empresas que a veces, con temas de alimentos o con temas de otro tipo de cosas, nos echan una mano. Y después, por supuestísimo, la mano agradecida de aquellos que, con su tiempo, como voluntarios, también nos ayudan a poder llevar esto adelante, si no sería imposible.

Jóvenes migrantes asistidos por la Fundación Canaria El Buen Samaritano
Jóvenes migrantes asistidos por la Fundación Canaria El Buen Samaritano

¿Cómo nació la Fundación Canaria El Buen Samaritano que usted preside y cómo sale al encuentro de los migrantes? ¿Cómo desarrollan su labor?

La Fundación nace hace aproximadamente 20 años, porque los orígenes de la Fundación es que yo soy párroco de uno de los barrios más populares de Tenerife, un barrio con unas características de exclusión social muy fuertes. Nuestro trabajo empezó a través de la parroquia, acompañando y ayudando a la gente, jóvenes, niños, familias, en situación de exclusión. La labor empieza ahí, primero acompañando a la gente que estaba en torno a nuestra comunidad y a nuestro territorio, un barrio grande, en torno a 20.000 personas. Y a partir de entonces, fuimos generando proyectos de promoción humana para los propios jóvenes del barrio que estaban incluidos a veces en una dinámica de falta de empleo, temas de violencia, de drogadicción. En medio de esa realidad, la parroquia empezó a ir gestando proyectos de desarrollo humano para todas esas personas, mujeres que también se encontraban en esa situación de vulnerabilidad. Poco a poco se fue constituyendo lo que fue el inicio de la Fundación en el año 2017, por petición del obispo, que al crecer tanto el volumen de trabajo que tenía la parroquia, nos invitó a crear una figura jurídica para darle paraguas a todo lo que estábamos haciendo. Y así se constituye la Fundación Canaria El Buen Samaritano.

En el año 2020, como ya he comentado, el fenómeno migratorio golpea muy fuertemente nuestras islas y nosotros nos planteamos la posibilidad de cómo acompañar y ayudar en medio de esta situación. La casualidad o la causalidad da que en una de esas parroquias que yo tengo, porque después en el año 2018 me encomendaron otra parroquia de otro barrio, me encuentro a jóvenes africanos que estaban viviendo o estaban durmiendo en la calle. Y ahí es donde yo me acerco y comienzo un poco esta experiencia de encuentro con ellos, buscando la posibilidad desde la Fundación cómo poder acompañarles para que puedan tener una vida digna, puedan ir sacando su documentación adelante y puedan, mientras tanto, tener una formación que les posibilite en su momento la inserción laboral, que es el fin último.

Hogar-Escuela "Baobab", en el pueblo pesquero de Kayar, en Senegal
Hogar-Escuela "Baobab", en el pueblo pesquero de Kayar, en Senegal

¿Cuál es la importancia del aporte de la Iglesia con respecto a la situación de los migrantes? ¿Qué está llamada a recordar la Iglesia?

Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, estaba desnudo y me vestiste. Creo que el texto del Evangelio de Mateo 25 nos sitúa perfectamente en cuál es la entraña de la misión de nosotros como cristianos, que es intentar estar ahí, en medio de las realidades dolientes de la humanidad, aportando lo mejor de nuestro ser y de nuestro saber hacer. Con lo cual creo que la Iglesia tiene ahí un papel muy bonito y muy importante porque creo que podemos hacer una acogida muy al estilo de Jesús, muy humanizadora, para ayudar a las personas que se encuentran en esta situación de extrema vulnerabilidad.

¿Tiene algún recuerdo en especial de este contacto con los migrantes, alguna anécdota que le haya quedado particularmente encarnada en su corazón?

Tengo muchas, porque cada experiencia y cada encuentro, siempre lo digo, cada encuentro con cada chico deja huellas. Sobre todo las experiencias que tienen que ver muchas veces con lo que ha supuesto para ellos la experiencia de lo que es el viaje, de cómo han sobrevivido a esa travesía, que algunos han llegado a vivir hasta 15 días, de ver cómo compañeros suyos desesperados se lanzaban al mar porque no resistían la experiencia del viaje, ver cómo otros fallecían también en medio del viaje, ver cómo algunos de sus amigos lo intentaron y no lo consiguieron y ver después también la historia de esperanza y de resiliencia que tienen para, en medio de todo lo que han vivido, tener una sonrisa y unas ganas de salir adelante por ellos y por los suyos. 

Nosotros tenemos la suerte de que estamos implementando ya un proyecto en Senegal. Hemos creado un proyecto en un pueblo a 40 kilómetros de Dakar, que se llama Kayar, generando oportunidades de formación y empleabilidad para jóvenes de uno de los lugares pesqueros de donde más han salido chicos de Senegal. Y todo esto nace también del contacto directo con ellos, de ver la necesidad que ellos tienen también de luchar por ellos y por los suyos. Con lo cual tengo grabados muchos nombres y muchas historias concretas de superación, de sufrimiento, de emoción, de tristeza, porque conocer a cada uno de ellos es dejarte afectar por una realidad que no te deja indiferente.

Me imagino que son numerosas las personas que colaboran con usted en la Fundación. ¿Cómo está compuesta la Fundación?

Bien, pues, en la Fundación tenemos un equipo de casi 35 personas profesionales que trabajan directamente en la Fundación. Pero directamente con el área de migración somos un equipo pequeño, no llegamos a ser ocho personas, que son las personas que coordinamos todo el programa que consiste básicamente en un itinerario que comienza desde que el joven llega, se le hace la entrevista para ver cuál es la situación en la que se encuentra, se le va buscando la manera de enfocarlo hacia la vivienda en la que pueda estar, cubriendo sus necesidades básicas, ayudándole fundamentalmente a su incorporación a la cultura, enseñándole el idioma, aprendiendo herramientas básicas también que le ayuden un poco a irse desenvolviendo en el entorno. Y después, en talleres de formación que tenemos propios, dirigidos a temas como la cocina, la agricultura, la carpintería, la costura, temas vinculados a la construcción que posibiliten que en el proceso que tarda en ayudarles a tener sus papeles, los chicos puedan tener esa formación que después les pueda lanzar al mercado laboral. Con lo cual es un itinerario bonito, pero a veces duro y difícil, porque las ayudas que se reciben son muy pocas para este colectivo humano. Con lo cual vivimos todos los días la multiplicación de los panes y los peces, el amor y la misericordia de un montón de gente que nos quiere y nos ayuda a salir adelante con ellos.

Los chicos asistidos por la Fundación Canaria El Buen Samaritano realizan actividades de teatro
Los chicos asistidos por la Fundación Canaria El Buen Samaritano realizan actividades de teatro

¿Cómo manifiestan estos chicos que han sido acogidos por la Fundación su reconocimiento a la acogida que ustedes les han proporcionado?

Pongo como anécdota el grupo de teatro. Con los chicos hemos constituido un grupo de teatro que giramos por las islas y alguna vez también hemos ido a la península, donde ellos han compuesto con el profesor de teatro el propio relato de la historia que cuentan. Lo que la obra cuenta es su propia experiencia de vida.

Es muy emocionante ver la gratitud con la que ellos hablan de su historia personal y de la acogida que han recibido. Los chicos traen de base de su cultura unos valores que yo creo que ojalá podamos aprender en nuestra sociedad que a veces es envejecida, olvida estos principios de convivencia, de respeto a sus mayores, de no buscar conflictos, porque lo único que desean es una oportunidad para ellos y para los suyos. La verdad es que no hay prácticamente ningún tipo de dificultad en cuanto al comportamiento y la convivencia, porque en ese aspecto la verdad que, la gente que nos viene fundamentalmente de la África subsahariana, que es con la que nosotros trabajamos, tienen una educación humana en ese aspecto increíble. Con lo cual la convivencia es súper buena, incluso sabiendo que hay diferencia en el idioma, en la cultura, en la religión, y eso no supone ninguna dificultad, sino todo lo contrario, supone un enriquecimiento mutuo.

El papa León se reunirá en la isla con migrantes y también con las realidades de integración que los asisten. ¿Cómo se están preparando para este encuentro con el Santo Padre? ¿Qué ambiente se percibe en la sociedad en general?

Yo creo que un poco de nerviosismo, porque nunca hemos tenido un evento de esta magnitud, es la primera vez que un Papa visita nuestras islas. Creo que también una emoción contenida, porque los que de verdad luchamos y creemos que merece la pena trabajar por una sola familia humana, el que el Papa venga a Canarias y ponga en el mapa el drama humanitario que se está viviendo aquí, creo que dignifica mucho, sobre todo frente a ese discurso de odio y de enfrentamiento, que desgraciadamente a veces también nos envuelve y que no nos ayuda ni nos suma ni nos aporta nada.

Algunos jóvenes a los que la Fundación Canaria El Buen Samaritano acompaña en su proceso de regularización, formación laboral e inserción en la sociedad
Algunos jóvenes a los que la Fundación Canaria El Buen Samaritano acompaña en su proceso de regularización, formación laboral e inserción en la sociedad

Entonces, según usted, ¿cuál será este mensaje que el Papa dejará a la Iglesia y a la sociedad de Canarias y al mundo en general?

Pues creo que es un mensaje muy en su estilo, como lo hemos visto a lo largo de este año de pontificado, de muchísima pacificación, de buscar las maneras de aprender a convivir, de que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa, que la dignidad humana está por encima de cualquier otra cosa y que si somos capaces de organizarnos, podemos hacer que este desafío y otros muchos los podamos enfrentar positivamente.

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