El Papa abraza a los presos de Can Brians: "Los errores de la vida no determinan la identidad de una persona"
El Papa reivindica el poder de la reinserción en un emotivo encuentro con presos y presas, antes de subir a Montserrat: "En nuestra vida el pasado no condena el futuro, sino que nos ofrece la posibilidad de cambiar nuestras decisiones y elecciones"
Ha sido una de las sorpresas de la preparación de la visita. A última hora, cuando nadie lo esperaba, el Papa pidió expresamente poder visitar las realidades de las personas presas. Es la primera vez que Prevost visita una prisión, una práctica que sí hizo habitual Francisco. Y Can Brians fue la elegida, entre otras razones, porque se encuentra camino de la montaña de Montserrat, adonde León XIV se dirigió una vez concluido su encuentro con los presos, y las presas, de este lugar.
Acompañaban al Papa el president de la Generalitat, Salvador Illa, muy emocionado con el recibimiento de Catalunya ha dado al pontífice; su conseller Ramón Espadaler; el cardenal Omella; y el obispo de Sant Feliú, Xabi Gómez, que desde hace años trabaja con las realidades de la migración y la marginación, y que ha sido uno de los impulsores de esta visita. Una visita en la que el Papa, tras escuchar conmovedores testimonios de los presos (los tienes todos AQUI), lanzó un llamamiento al futuro, también, al que existe (porque existe) fuera de lo muros de la prisión.
"Los errores de la vida no determinan la identidad de una persona", clamó el Papa León, quien mostró su emoción por los testimonios de Montse y Josefina, así como por las palabras del padre Jesús, uno de tantos 'curas coraje' que trabajan sin descanso haciendo realidad la máxima del Evangelio: "Estuve en la cárcel, y vinisteis a verme".
Todo, desde uno de los principios fundacionales del pontificado de este Papa misionero: "Todo ser humano es 'digno' por el mero hecho 'de haber sido querido, creado y amado por Dios'", subrayó el pontífice, quien insistió en que "no existe ninguna situación que haga al Señor apartar de nosotros su mirada".
Esta es, para León XIV, "una verdad consoladora que nos acompaña en todo momento y que nos recuerda cómo su amor misericordioso está siempre por encima de cuánto bien o mal hayamos hecho", pero especialmente para aquellos que "lleváis el peso de estar lejos de vuestros seres queridos y sufrís, además, a causa de vuestra actual condición". Presos y presas extranjeros que no pueden recibir visitas de sus familiares.
"Cuando os venga la tentación de sentiros menos y penséis que no vale la pena seguir adelante, alzad vuestra mirada hacia Aquel que, a través de la presencia de tantas personas, nunca deja de mostraros su amor y cercanía", les rogó el Papa. "Aunque el agobio y la tristeza marquen algunos momentos de vuestro camino, recordad que los errores de la vida no determinan la identidad de una persona"; señaló, citando a San Austín. "Si confiamos en la gracia divina y nos dejamos guiar y transformar por ella, descubrimos cómo en nuestra vida el pasado no condena el futuro, sino que nos ofrece la posibilidad de cambiar nuestras decisiones y elecciones".
"Hagamos espacio al Señor en nuestro corazón y busquemos su rostro. Dejémonos acompañar por su amor. Aferrémonos a Él, que nos invita continuamente a la esperanza y nos muestra un horizonte maravilloso que ninguna barrera física puede impedirnos alcanzar", añadió el Papa, quien invitó a los reclusos y reclusas a "seguir soñando el sueño de Dios".
"A cada uno os digo: ¡Dios te ama como eres, pero te sueña mejor! El Señor nos permite a todos empezar siempre de nuevo, pues ser humano y ser cristiano no consiste en no equivocarse sino en crecer en la capacidad de convertirse, arrepentirse, enmendarse y, sobre todo, de reconciliarse y de perdonar", culminó.
