Un Papa 'desarmado y desarmante' procesiona con la Custodia en una calle de Alcalá abarrotada

Procesión del Corpus en Madrid
Procesión del Corpus en Madrid

Hizo el trayecto a pie. Solo. Bajo palio. En un silencio solo roto por algún grito o aplauso callado, y los ecos del magnífico coro apostado frente al imponente altar. Casi un millón y medio de personas (la Policía tuvo que cortar los accesos a las cercanías de la mayor Eucaristía al aire libre que recuerda el centro de la capital de España) acompañaron a Prevost en una solemne procesión, tras concluir la misa, recorriendo ambos pasillos de la calle Alcalá, entre Cibeles y el edificio Metrópoli, danto la vuelta a la altura de la iglesia de San José. Con el asfalto engalanado con los mantos de flores tan típicos del Corpus Christi, y pétalos de flores que los fieles iban depositando por el camino.

León llevaba consigo una custodia del Santísimo Sacramento de 1943, que se conserva en el Museo de la catedral de La Almudena. La imagen, a algunos, les hacía remontar otros tiempos, afortunadamente pasados, y que este pontífice no representa. La Iglesia ya no camina bajo palio, sino que busca hacerlo "arrodillándose ante el prójimo", comprendiendo sus dolores y haciendo lo posible por transformar la realidad, como ya adelantó en sus discursos de la primera jornada.

El Papa, con la Custodia
El Papa, con la Custodia

Flanqueando al Papa, los cardenales Cobo y Omella, un centenar de arzobispos y obispos, un grupo de sacerdotes, religiosos y laicos y una selección de niños y niñas que este año han hecho la primera Comunión. La procesión arrancó tras un complejo proceso de la comunión, en la que se repartieron 480.000 hostias, según la organización. La principal se colocó, tras la comunión en la custodia, colocándose en el centro del altar. Tras la oración a los fieles, Prevost comenzó el cortejo, vigilado muy de cerca por la 'jaula' generada por el equipo de la Policía Municipal (con uniforme de gala) y efectivos de la Policía Nacional.

A su regreso, y tras incensar de nuevo el altar, el Papa mostró al pueblo fiel la Custodia. Después, arrodillado en oración durante unos minutos, en silencio. Después, en la despedida, todo el público prorrumpió en un aplauso, ante de que todos entonaran el Salve Regina. Para ese momento, buena parte de los que se habían agolpado en los márgenes, ya se encontraban en una también abarrotada Feria del Libro.

Te regalamos el Informe RD con las claves para entender el viaje de León XIV a España.
HAZTE SOCIO/A AHORA

También te puede interesar

Lo último

stats