El Papa se despide de Canarias (y de España) con un nuevo llamamiento a la unidad: "Ningún ser humano es una isla"
León XIV culmina con una homilía en el puerto de Santa Cruz un viaje que se recordará para siempre en Canarias, y que ha marcado un antes y un después a la hora de entender la figura de este pontífice. Y de este pontificado. Y les pide que "presten atención a los adolescentes y a los jóvenes, a los ricos y a los pobres, a los residentes y a los huéspedes"
Mirando hacia el océano, que se pierde hacia el infinito, pero también hacia el cielo, el Papa León XIV se despidió de Canarias, y de España, con una multitudinaria Eucaristía en el Puerto de Santa Cruz. Acompañado de tres cayucos que ejercían de improvisado altar en el mar, Prevost lanzó sus últimas palabras en esta histórica visita a nuestro país, que resonaron como un deseo de unidad "a tantos corazones humanos, cuyas alegrías y esperanzas, tristezas y angustias encuentran eco en el corazón de la Iglesia".
"Ningún ser humano es una isla", clamó el pontífice, subrayando que "hemos nacido para el encuentro y que no hay obstáculo, distancia, peligro o amenaza que pueda impedir a cada uno su viaje". Porque la vida es un viaje: "Sea permaneciendo durante una vida entera en el mismo lugar, sea eligiendo o estando obligados a partir, nadie permanece nunca quieto. Este es el secreto del corazón: la llamada íntima al éxodo y al encuentro". "Todos somos una sola familia", había dicho, minutos antes de salir del Obispado de La Laguna, donde se había detenido a tomar un descanso previo al último acto de su viaje a nuestro país.
Recordando al Papa Francisco (Prevost ha dejado claro, en más de una ocasión, que éste es un viaje que quiso, y no pudo hacer, Bergoglio), León XIV hizo suyas las palabras de Bergoglio denunciando el "profundo desequilibrio" que mueve a muchas personas a "hacer las cosas a toda velocidad para sentirse ocupadas, en una prisa constante que a su vez las lleva a atropellar todo lo que tienen a su alrededor". Algo que el Papa vinculó al impacto del turismo, que en Tenerife se vive con crudeza. "Qué importante es no reducir todo a comercio y beneficio", insistió Prevost, haciéndose eco también de la lectura del Evangelio, que versaba sobre la riquez de los pobres.
"Es un misterio que resuena de modo totalmente específico en estas islas, en el centro de rutas migratorias que lo hacen lugar de primera acogida de hermanos y hermanas cuyo viaje está generalmente expuesto a peligros y violencias inenarrables", volvió a recordar el Papa, quien puso el espejo en "quien especula con la desesperación".
"La gracia más grande es que nos dejemos evangelizar por aquellos a quienes socorremos, que reconozcamos la misteriosa sabiduría de Dios escrita en su misma carne", insistió, destacando la "fuente de sabiduría que constituye la experiencia de los pobres".
En sus últimas palabras, el Papa quiso dar "gracias" a los fieles canarios "por lo que son y por lo que hacen", convirtiendo a esta isla "en un lugar donde encontrar al corazón de Cristo en el rostro amigo y hospitalario de personas y comunidades fraternas". Y les lanzó un mandato: "Presten atención a los adolescentes y a los jóvenes, a los ricos y a los pobres, a los residentes y a los huéspedes: todos ellos necesitan ser conocidos con una mirada que ve más allá de las apariencias y reconoce la profundidad de sus corazones inquietos, que no pocas veces ya está orientado, quizás inconscientemente, hacia el Reino de Dios y su justicia".
"Que se respire entre ustedes que «Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él» . Este es el corazón del Evangelio, el corazón de Cristo. Quien se sumerge en él ya no vive para sí mismo. ¡Abran a todos este mar de amor! Es mi deseo y mi oración para ustedes y para todos aquellos que encuentren en su camino", finalizó, antes de dirigirse al aeropuerto de Los Rodeos para poner fin, esta vez sí, a un viaje que se recordará para siempre en Canarias, y que ha marcado un antes y un después a la hora de entender la figura de este pontífice. Y de este pontificado.
