La parroquia dedicada a la Moreneta que vio nacer el misionero Robert Prevost en Trujillo

La reciente inauguración de un busto de León XIV delante del templo evidencia el afecto que se sigue profesando al Papa

La parroquia de Nuestra Señora de Montserrat de Trujillo mantiene vivo el recuerdo del papa León XIV.
La parroquia de Nuestra Señora de Montserrat de Trujillo mantiene vivo el recuerdo del papa León XIV. | Archivo

En la urbanización Monserrate de Trujillo, al norte de Perú, la parroquia de Nuestra Señora de Montserrat vive estos días con una emoción especial. El motivo es doble: por un lado, el papa León XIV visitará el próximo 10 de junio la Abadía de Montserrat y, desde este lugar, esperan vivir el acontecimiento con intensidad; por otro, esta parroquia peruana conserva una vinculación directa con el pontífice, que durante la década de 1990 ejerció allí como administrador parroquial e impulsó su construcción.

La relación emocional entre la comunidad y el Papa se ha hecho visible en las últimas semanas. El pasado 8 de mayo, coincidiendo con el primer aniversario del pontificado de León XIV, se inauguró delante de la parroquia un busto de bronce en homenaje a Robert Prevost. El acto reunió a fieles, religiosos y representantes institucionales de Trujillo en uno de los espacios que hoy simbolizan más claramente su legado pastoral en el norte de Perú.

Un busto de León XIV frente al templo recuerda el vínculo del pontífice con la comunidad agustina de Monserrate, en Trujillo.
Un busto de León XIV frente al templo recuerda el vínculo del pontífice con la comunidad agustina de Monserrate, en Trujillo. | Archivo

La historia del barrio ayuda también a entender el nacimiento de la comunidad parroquial. Monserrate apareció cuando Trujillo empezó a expandirse urbanística y demográficamente durante la década de 1980. La urbanización se creó dentro del Programa de Desarrollo Urbano impulsado por el presidente peruano Fernando Belaúnde Terry, que el 10 de julio de 1985 inauguró las primeras 716 viviendas de la primera fase del proyecto residencial.

Desde la secretaría del templo responde al teléfono, para la Agencia Flama, Eusebio Colmenares, agustino seglar y abogado. El peruano detalla que vive en esta urbanización precisamente porque se trataba de una zona pensada inicialmente para profesionales. “Aquí veníamos los abogados”, comenta. Con formación mercedaria, comenzó colaborando con la parroquia haciendo lecturas de la Palabra hasta que se incorporó plenamente a la comunidad agustina seglar.

“Los religiosos agustinos viven en un convento fuera de nuestra urbanización, en Santa María”, explica, mientras comenta que, en el momento de la llamada, se encuentra “sustituyendo a la secretaria” de esta parroquia peruana. Aunque no vivió personalmente los primeros años de la fundación del templo, conoce bien la historia que los vecinos y los religiosos han mantenido viva durante décadas. Una historia que hoy, con Robert Prevost convertido en León XIV, ha adquirido una nueva dimensión.

La urbanización Monserrate empezaba a crecer cuando los primeros vecinos reclamaron una parroquia propia. “La gente católica quería tener parroquia”, recuerda Colmenares. En un primer momento, el arzobispado confió la zona a los salesianos, que celebraban allí misas aunque el espacio todavía estaba poco urbanizado. Finalmente, sin embargo, dejaron el proyecto y los agustinos asumieron la pastoral de la zona.

La comunidad parroquial de Monserrate, en el norte de Perú, revive con emoción el paso misionero de Robert Prevost, hoy papa León XIV.
La comunidad parroquial de Monserrate, en el norte de Perú, revive con emoción el paso misionero de Robert Prevost, hoy papa León XIV. | Archivo

Fue entonces cuando Robert Prevost comenzó a visitar regularmente la urbanización para celebrar misa. “Así surgió la idea de construir el templo, con él detrás”, explica. “Animó a los vecinos y se hicieron actividades para costearlo”, prosigue. La parroquia fue tomando forma gracias a la implicación de los propios vecinos, que organizaban actividades comunitarias para recaudar fondos y consolidar una comunidad todavía incipiente.

Una comunidad marcada por el carisma agustino

La parroquia de Nuestra Señora de Montserrat es considerada hoy uno de los principales legados pastorales de Prevost en Trujillo. Pero su labor en Perú fue más allá de la construcción de templos. Durante los años que vivió en la ciudad, también dirigió la formación de los aspirantes agustinos procedentes de los vicariatos de Chulucanas, Iquitos y Apurímac, y ejerció como profesor de Derecho Canónico, Patrística y Moral en el Seminario Mayor San Carlos y San Marcelo.

“Yo llegué aquí cuando el templo ya estaba levantado”, dice Colmenares. Con los años, la parroquia se ha convertido en una de las comunidades más activas de la zona. Actualmente funcionan allí grupos de precomunión, perseverancia, catequesis de adultos, grupos apostólicos, ministros extraordinarios y comunidades juveniles. “Somos mucha gente; pierdo la cuenta”, comenta.

La parroquia peruana dedicada a la Moreneta conserva la huella pastoral de León XIV y sigue de cerca su próxima visita a Montserrat.
La parroquia peruana dedicada a la Moreneta conserva la huella pastoral de León XIV y sigue de cerca su próxima visita a Montserrat. | Archivo

Según explica, la identidad agustina sigue presente en la vida parroquial. “Es una parroquia muy agustina, con mucho trabajo, mucha gente joven y también muy cercana a las personas mayores”, define. Además, varios religiosos agustinos vinculados a la comunidad actual conocieron personalmente a Robert Prevost durante su etapa misionera en Perú.

Colmenares también pudo tratarlo en varias ocasiones. Asistió a su primera misa como obispo en Chiclayo y lo vio a menudo en el convento agustino de Trujillo. Recuerda especialmente una reunión en la comunidad de Santa María, donde pudieron conversar personalmente. “Es un santo vivo”, asegura. “Irradiaba paz solo con mirarlo —continúa—. Era una persona que transmitía sabiduría”.

El recuerdo de Prevost sigue vivo

En la parroquia todavía conservan una imagen entronizada de la Moreneta que ya estaba allí durante los años de Prevost en Trujillo. “Quién puede saber el motivo de su devoción por la Moreneta es él mismo”, dice Colmenares. La vinculación simbólica entre la parroquia peruana y Montserrat ha adquirido ahora un significado especial tras la elección del nuevo Papa.

“Lo hemos recibido con lágrimas y con una emoción indescriptible. Somos felices con nuestro Papa”, añade, mientras la comunidad también se prepara para una posible visita de León XIV a Perú el próximo noviembre, en el marco de un futuro viaje apostólico. Mientras tanto, en Trujillo siguen con atención la visita que hará a Montserrat.

Colmenares está convencido de que el pontífice recordará aquellos años vinculados a la parroquia peruana dedicada a la misma advocación mariana. “Tiene muy buena memoria”, dice. “Cuando esté en Cataluña recordará seguro su paso por aquí”, concluye.

Fieles y religiosos de Trujillo recuerdan el legado de Robert Prevost en una parroquia nacida gracias al impulso de los vecinos y los agustinos.
Fieles y religiosos de Trujillo recuerdan el legado de Robert Prevost en una parroquia nacida gracias al impulso de los vecinos y los agustinos. | Archivo

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