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Un pequeño 'decenario' creado en los monasterios de clausura, se convierte en símbolo inesperado del viaje Papa en España

Un hilo invisible conecta los monasterios de clausura con los miles de peregrinos que acompañarán al Papa. Es el hilo de los 'decenarios', pequeños rosarios de bolsillo trenzados en el silencio de los claustros, convertidos en uno de los símbolos más inesperados de la víspera papal

Las monjas de clausura confeccionan rosarios para la visita del Papa León XIV a España

(Silvina Pérez/Vatican News).- Un hilo invisible, hecho de cuerda áspera, cuentas de madera y manos curtidas por el trabajo, atraviesa España estas semanas. Nace en los monasterios de clausura dispersos por Castilla, Navarra, Cataluña y Andalucía, y llega hasta los cientos de miles de peregrinos que se esperan para el viaje apostólico del papa León XIV.

Es el hilo de los «decenarios», pequeños rosarios de bolsillo trenzados en el silencio de los claustros, convertidos en uno de los símbolos más inesperados de la víspera papal.

Detrás de esas cuentas anudadas una a una no hay, sin embargo, una operación comercial ligada a la visita ni una simple iniciativa devocional. Lo que emerge es la presencia discreta de un mundo que la España contemporánea casi había dejado de ver.

Algunos de los rosarios elaborados por las religiosas
Somos una de las mayores realidades monásticas del mundo

«En nuestro país hay más de setecientos monasterios. Somos una de las mayores realidades monásticas del mundo», explica Alejandra Salinas, de la Fundación Contemplar, la red que desde hace años ayuda a las comunidades contemplativas a sostenerse mediante el trabajo artesanal. «Y, sin embargo, muchos españoles ya no saben cómo relacionarse con ellas. Incluso se ha perdido el gesto sencillo de cruzar la puerta de un monasterio».

Los monasterios no están aislados. Pero viven fuera de la lógica dominante de la exposición permanente. Permanecen al margen del ruido público. Casi invisibles. Y quizá precisamente por eso la preparación del viaje del Papa los ha devuelto de pronto al centro de la escena.

La idea de los decenarios nació de una manera sencilla, crear un pequeño objeto accesible que acompañara la visita de León XIV. La Fundación Contemplar comenzó entonces a llamar a distintos monasterios para preguntar si sería posible elaborar algunos miles.

La respuesta sorprendió a todos. «No parecía una petición organizativa», cuentan desde la fundación. «Las comunidades lo vivieron como una llamada».

Las monjas se pusieron inmediatamente manos a la obra. Empezaron a llegar mensajes constantes, «Ya hemos hecho mil». «Podemos llegar a dos mil». «Si hacen falta otros cinco mil, no importa, no dormiremos».

El regreso de los monasterios al corazón de España

Dentro de los monasterios se organizaron pequeñas cadenas de trabajo. Una hermana prepara el nudo franciscano. Otra ensarta las cuentas. Otra remata los cordones y prepara las bolsitas. Todo sucede siguiendo el ritmo ordinario de la vida contemplativa, oración, silencio y trabajo compartido.

Para muchas comunidades esta labor no es algo secundario. Los monasterios españoles viven casi exclusivamente de aquello que producen. Deben afrontar gastos, cotizaciones sociales, calefacción y mantenimiento.

Las religiosas en el trabajo
Las primeras doce mil unidades se agotaron rápidamente

«No reciben ayudas sistemáticas», explica Salinas. «Por eso el trabajo artesanal es fundamental, les permite vivir sin renunciar a su vocación».

Con los años, la Fundación Contemplar ha tejido una red de comercialización de productos monásticos a través de ferias en la Plaza Mayor de Madrid, cestas navideñas para empresas, mercadillos y plataformas en línea. Pero esta vez ha ocurrido algo distinto.

Los decenarios preparados para el Papa se han convertido en el producto oficial de la visita apostólica. En cada bolsita aparece una sencilla inscripción: «Realizado en un monasterio que reza por la visita del Papa».

Y la respuesta ha sido extraordinaria.

Las primeras doce mil unidades se agotaron rápidamente. Ahora los monasterios trabajan contrarreloj para completar varios miles más. A su alrededor se ha movilizado una red de voluntarios, sobre todo jóvenes, que colaboran en la preparación y el empaquetado de los rosarios.Quizá sea este el aspecto más sorprendente de toda la historia.

Las camándulas que acompañarán la visita de León XIV a España

Los jóvenes en busca del silencio

En la época de la hiperconexión digital, jóvenes acostumbrados al lenguaje de las redes sociales pasan horas colocando etiquetas, separando cordones y preparando paquetes destinados a los peregrinos.

Buscan algo que el monasterio sigue custodiando, el silencio, el trabajo manual, la concentración y la comunidad.

«Existe una enorme sed de recogimiento», observa Salinas. «Lo vemos continuamente. Los jóvenes llegan entusiasmados. Dan las gracias. Perciben que aquí hay algo auténtico».

Mientras tanto, para las comunidades contemplativas esos decenarios se han convertido también en una forma de participar espiritualmente en el viaje del Papa. Muchas religiosas no saldrán de sus monasterios. Y, sin embargo, sienten que acompañan a León XIV con el trabajo de sus manos y con la oración.

«Para nosotras es un honor estar presentes de esta manera», han escrito algunas comunidades a la fundación. «Cada rosario que preparamos es una oración por quien lo recibirá».

Mientras Madrid, Barcelona y Canarias se preparan para los grandes actos públicos de la visita papal, existe también otro itinerario, más discreto, más escondido.

Atraviesa claustros, talleres, refectorios y salas de costura.

Y precisamente ahora, cuando casi nadie lo esperaba, vuelve a dejarse ver.

Los 'decenarios' listos y confeccionados

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