Santiago Bueno: "En la Catedral, el Papa paseará por el claustro y después comerá con el cardenal Omella en el Palacio Episcopal"
El deán del templo coordina la distribución de cerca de 500 asistentes en una oración restringida que el pontífice presidirá el 9 de junio
A siete días de la llegada del papa León XIV a la Catedral de Barcelona, el despacho de Santiago Bueno se ha convertido en un pequeño centro de operaciones. Situado en la última planta del edificio de oficinas de la catedral, junto a la iglesia de San Sever, el deán del templo revisa estos días la distribución de las cerca de 500 personas que participarán en la oración que el pontífice presidirá el próximo 9 de junio. "Es mucho trabajo, aunque no lo parezca", admite, mientras alterna la entrevista con las últimas decisiones organizativas.
A medida que se suben las escaleras hasta el despacho, la temperatura aumenta. En lo más alto, rodeado de papeles, listas y esquemas, Bueno trabaja en una de las tareas menos visibles de la visita papal: decidir quién ocupará cada uno de los bancos de la catedral. "Hay que pensar el orden de entrada, resolver incidencias, cómo se sentará la gente...", asegura. Una labor que, según reconoce, obliga a "mantener el control para que no se descontrole".
La semana es especialmente intensa. Este viernes celebrará su 68.º cumpleaños, mientras la catedral se prepara para la festividad del Corpus Christi y ultima los detalles de la primera visita de León XIV a Cataluña. El Papa llegará a España el 6 de junio y tres días después hará escala en Barcelona, entrando por la catedral antes de participar en el resto de actos previstos en la ciudad.
Según destaca el deán, la visita al templo no debe interpretarse como el centro del viaje. "La idea no es tanto que la catedral sea el eje central de la visita", señala. De hecho, insiste en que será una celebración de carácter restringido, ya que "será un acto privado en el sentido de que no estará abierto libremente al público".
El motivo de la visita es, sobre todo, eclesial e institucional. "Viene a la catedral porque es el primer lugar de la archidiócesis de Barcelona; entra por la Iglesia madre y después ya puede visitar otras cosas", explica. En definitiva, añade, "viene a la catedral porque es la sede del obispado".
El aforo disponible condiciona toda la organización. "El espacio es limitado en cuanto a capacidad; caben 500 personas". Con los colectivos que el arzobispado considera imprescindibles, las plazas prácticamente ya están asignadas. "Con la lista de quienes deben estar ya la llenamos". Además, recuerda que "no tiene visibilidad desde todos los lugares".
Una oración con acento barcelonés
"Rezará con los colaboradores más cercanos del arzobispo Juan José Omella: consejos de gobierno, trabajadores de la curia, consejo pastoral con bastantes laicos, colaboradores de la catedral...", enumera. El resultado sorprende incluso a los organizadores: "Parece mentira, pero ya llegamos a 500", apunta.
También habrá una representación de los voluntarios que participarán en los actos de la jornada. "Habrá representación de los voluntarios, unos 150 de aproximadamente 9.000", indica. Por la tarde, muchos de ellos se desplazarán al Estadio Olímpico, donde tendrá lugar la vigilia de oración con el Papa, en la que participarán unos 39.000 fieles.
Bueno subraya que la celebración en la catedral tendrá un carácter claramente diocesano. "Tendremos seminaristas, el coro y el organista, las religiosas, la curia diocesana y los colaboradores", continúa. No habrá una convocatoria masiva de fieles procedentes de otros territorios. "Es un acto muy propio de la Iglesia de Barcelona; no vendrá gente de toda España", prosigue.
Tampoco será una misa. "No es una misa; es la oración de la hora sexta, que corresponde en ese momento, el oficio divino". Una precisión que considera importante porque "esto es liturgia oficial". El Papa presidirá la celebración desde el altar mayor, sentado en la cátedra episcopal, durante aproximadamente 20 minutos. "La gente cantará, los libretos ya están preparados, con música de Domènec Cols", apunta.
En cuanto a las lenguas, el deán deja claro que la celebración reflejará la realidad de la Iglesia local. "El acto de la catedral será en catalán; lo único que se hará en castellano será la oración del Papa". El himno será en latín, en canto gregoriano. Respecto a la homilía, considera que corresponde exclusivamente al pontífice decidir en qué lengua la pronunciará. "Seguramente será en castellano. Si dice algo en catalán ya será cosa suya", sostiene Bueno.
Del Pla de la Seu a la cripta de Santa Eulàlia
León XIV llegará directamente desde el aeropuerto hasta la plaza del Pla de la Seu. "Llegará al Pla de la Seu directamente desde el aeropuerto, en un coche cubierto", explica con una sonrisa. Y al pie de la escalinata principal le esperará el cardenal Omella. "Lo recibirá el arzobispo, como alguien recibe a otra persona en su propia casa", describe el deán. A continuación, en las puertas de la catedral, lo saludarán los canónigos.
La visita será breve y sin recorridos complementarios. "No visitará las dependencias; no le haremos perder el tiempo", señala. Y una vez terminada la oración, "al final bajaremos a la cripta de Santa Eulàlia". Después, el pontífice comerá con el cardenal en el Palacio Episcopal antes de continuar con su agenda.
La preparación ha implicado una intensa coordinación con diversos cuerpos de seguridad. "Hemos recibido visitas de la seguridad del Vaticano, de los Mossos d'Esquadra, de la Policía Nacional y de la pequeña seguridad que tenemos aquí", explica.
La coincidencia con la festividad del Corpus añadirá una imagen singularmente barcelonesa a la visita. La celebración del 7 de junio permitirá mantener en el claustro buena parte de la decoración tradicional. "Tener el Corpus apenas dos días antes hará que mantengamos en el claustro la decoración, con 'l'ou com balla', algo muy propio de Barcelona". Aunque el Papa no realizará una visita formal al claustro, Bueno confía en que pueda pasar por allí unos instantes. "Pasará un momento por allí; le hará gracia verlo", admite.
Mientras tanto, en el Pla de la Seu, una gran lona instalada sobre un andamio frente al Museo Diocesano ya da la bienvenida al pontífice. "La ha colocado la Generalitat", señala. Foto: Flama.
Ninguno de los canónigos de la catedral conoce personalmente a León XIV. "Él vino aquí como religioso, pero por aquí pasa muchísima gente", comenta. Por ello, más allá de la curiosidad que despierta el nuevo Papa, Bueno prefiere centrarse en el significado pastoral de la visita. Considera que el mensaje principal que debería quedar es el de la unidad de la Iglesia y el fortalecimiento de la fe de los fieles. "La confirmación en la fe" y "mantener la comunión", resume. El resto dependerá del estilo propio del pontífice. "Cada Papa demuestra sus propios talentos. No hay dos iguales", concluye.
Y mientras Barcelona espera la llegada de León XIV, en la planta más alta del edificio de oficinas de la Catedral todavía quedan bancos por asignar, incidencias por resolver y listas por revisar. Un trabajo silencioso que difícilmente se verá el día 9, pero sin el cual la visita del Papa no sería posible.