El ‘six-seven’ y León XIV: el fenómeno viral que se ha convertido en un puente entre el Papa y los jóvenes

El movimiento viral ha trascendido las redes sociales hasta convertirse en una de las imágenes más comentadas y simbólicas de los primeros meses de su pontificado.

León XIV en Barcelona.
León XIV en Barcelona. | Archivo

Un gesto aparentemente banal, nacido entre vídeos virales de TikTok y conversaciones adolescentes, se ha convertido en uno de los símbolos más inesperados del viaje apostólico de León XIV a España. El conocido six-seven —un movimiento de manos que imita una balanza oscilante— ha acabado trascendiendo las redes sociales. Su reiterada presencia en los actos del pontífice durante las últimas semanas ya ha dejado una huella singular en la historia reciente de la religión católica contemporánea, hasta el punto de que muchos observadores lo consideran una de las primeras imágenes más icónicas de León XIV.

Durante su visita a España, el pontífice repitió el gesto en varias ocasiones. Lo hizo en Madrid, durante sus desplazamientos en el papamóvil; volvió a hacerlo ante grupos de jóvenes que le pedían una muestra de complicidad generacional; también en Barcelona, en el Estadio Olímpico Lluís Companys, donde más de 40.000 personas participaron en una multitudinaria vigilia juvenil, y en las Islas Canarias.

El Papa volvió a hacer el gesto en Canarias.
El Papa volvió a hacer el gesto en Canarias. | Archivo

La imagen del Papa levantando las manos y reproduciendo el movimiento del six-seven se convirtió inmediatamente en una de las estampas más comentadas de su viaje. Las redes sociales se llenaron de vídeos, fotografías y comentarios sobre un gesto que muchos adultos todavía intentan comprender, pero que millones de adolescentes identifican de forma instantánea.

Un fenómeno nacido en internet

El origen del six-seven es difuso, como suele ocurrir con los grandes fenómenos digitales. Algunas teorías lo relacionan con la canción Doot Doot (6 7) del rapero estadounidense Skrilla, mientras que otras lo vinculan a la popularización que hizo de él el joven jugador de baloncesto Taylen Kinney durante una entrevista que se hizo viral.

Sea cual sea su punto de partida exacto, el meme adquirió vida propia. El movimiento de manos se desvinculó rápidamente de su origen y se convirtió en un código compartido entre los miembros de la Generación Alfa y los más jóvenes de la Generación Z.

Su fuerza reside, paradójicamente, en la falta de un significado claro. Para muchos adolescentes, el six-seven es simplemente una manera de decir “ni tan mal”, “más o menos” o, directamente, nada. El valor no está tanto en el mensaje como en el hecho de reconocerlo y compartirlo con otras personas que forman parte del mismo universo digital.

El gesto que acercó al Papa a los jóvenes

Los expertos en comunicación consideran que el éxito del gesto de León XIV no se encuentra tanto en el meme en sí mismo como en la capacidad del pontífice para comprender los códigos culturales de los más jóvenes. Durante su viaje a España, el Papa insistió repetidamente en la necesidad de escuchar a una generación que a menudo se siente incomprendida. El six-seven actuó como una especie de lenguaje compartido, una puerta de entrada simbólica para establecer conexión con miles de chicos y chicas presentes en sus actos.

En el Estadio Olímpico de Montjuïc, la escena adquirió una dimensión especial. Cuando León XIV repitió el movimiento antes del inicio de la vigilia, el público respondió con una ovación inmediata. Y cientos de jóvenes reprodujeron el gesto al mismo tiempo, convirtiendo aquel instante en una de las imágenes más recordadas de su estancia en Cataluña.

La popularidad del six-seven ha generado interpretaciones diversas. Algunos analistas consideran que su incorporación por parte de una figura institucional tan relevante como el Papa acelera su normalización y le hace perder parte de su carácter transgresor. Otros, en cambio, creen que la naturalidad con la que León XIV lo ha asumido demuestra una nueva forma de ejercer el liderazgo religioso en la era digital.

En cualquier caso, el fenómeno ha puesto de manifiesto hasta qué punto las fronteras entre la cultura de internet y los grandes espacios públicos se han difuminado. Un gesto nacido en vídeos de pocos segundos ha acabado compartiendo protagonismo con celebraciones litúrgicas, encuentros multitudinarios y actos institucionales de primer nivel.

El obispo de Solsona también se suma

La fiebre del six-seven no se ha limitado al Vaticano. Hace pocos días, el obispo de Solsona, Francesc Conesa, también se sumó a la tendencia a través de sus redes sociales. El prelado publicó un vídeo grabado durante una expedición de peregrinos de la diócesis a Lourdes en el que aparece reproduciendo el popular gesto junto a un grupo de jóvenes participantes. La publicación fue muy comentada y celebrada por los usuarios, que destacaron la voluntad del obispo de acercarse a los códigos comunicativos de las nuevas generaciones.

Conesa, en el centro de la imagen.
Conesa, en el centro de la imagen. | Archivo

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