Entre sotanas, costuras, huertos y clausura... coincidiendo con la visita de León XIV

Coincidiendo con la visita a España de León XIV y tras una década de la encíclica "Laudato Sí", el costurero Juan Alfaro, uno de los últimos sastres eclesiásticos del país, y una monja de clausura relatan algunos gestos de sus actividades cotidianas por un mundo más sostenible

Joan Alfaro, en su taller.
Joan Alfaro, en su taller. | Joan Alfaro, en su taller
RD/Ep
04 jun 2026 - 17:39

Coincidiendo con la visita a España del papa León XIV, tras una década desde la firma de la encíclica "Laudato Sí", concebida como llamada del mundo para proteger la naturaleza, el costurero Juan Alfaro, uno de los últimos sastres eclesiásticos del país, y una monja de clausura relatan a EFE algunos gestos de sus actividades cotidianas por un mundo más sostenible.

La encíclica publicada en 2015 por Francisco, subtitulada "Sobre el cuidado de nuestra casa común", cuestiona el modelo de "producción y consumo desmedido" y defiende estilos de vida "más sostenibles y duraderos". En esa línea, Alfaro ha defendido el aprovechamiento eficiente de los tejidos en su oficio frente a modas de usar y tirar.

"Soy probablemente el único sastre eclesiástico" con perfil artesanal que aún perdura, asegura el responsable de la sastrería familiar Alfaro Roma, en la ciudad de Barcelona, que funciona desde 1940, y cuya clientela además de religiosa también incluye a abogados, jueces o doctores universitarios, a quienes confecciona sus togas. Alfaro a día de hoy sigue fabricando prendas con máquinas convencionales de coser; en el mundo eclesiástico, desde sotanas romanas, francesas o españolas, además de hábitos corales y otras prendas litúrgicas adaptadas a distintos climas y estaciones.

Joan Alfaro, en su taller de Barcelona.
Joan Alfaro, en su taller de Barcelona. | Joan Mateu Parra

"Reutilizamos cada retal sobrante", una práctica, la de aprovechar cada resto de tela, habitual desde siempre, ha añadido en vísperas de la visita del santo padre a España.

"Es todo a mano, con máquina de coser, no industrial. Desde que corto una prenda hasta que la entrego pueden pasar diez, doce días", en el caso por ejemplo de las sotanas, ha explicado.

Hace solo unas décadas confeccionaba entre 100 o 150 sotanas anuales. "Hoy en día apenas media docena", aunque con la próxima visita papal ha incrementado algo los encargos por parte de algunas diócesis.

En su caso, utiliza géneros de una firma inglesa que surte a presidentes de Estados Unidos, a la casa real española, a la británica... "son géneros muy caros pero con mucha calidad".

El aprovechamiento máximo de materiales es costumbre en su oficio. "Cuando corto el género, la tela, quedan retales de piezas muy buenas y muy caras"; estos restos de forros, lanas, la circunferencia o contorno de una sisa.... se separan y almacenan para su posterior reutilización. "No es algo nuevo, recuerdo hacerlo siempre con mi padre, desde que era pequeño".

"Hubo un tiempo en el que llamábamos a un trapero; pesaba el saquito con los retales y nos daba un dinero... los restos se reciclaban para hacer otros géneros", siempre con el compromiso de desperdicio cero.

Ha añadido que no es tan fácil mantener los niveles de calidad requeridos para vestimentas religiosas si se reciclan materiales. "Hay que ir con mucho cuidado; con estas prendas es complicado la reutilización, es difícil obtener la misma calidad”.

Alfaro ha lamentado el declive de un oficio como el suyo; en su día fue floreciente pero ahora apenas hay vocaciones sacerdotales. Además, "poca gente quiere coser; es un oficio muy esclavo, muy mal pagado". Solo permanecen los que "tienen la pasión dentro y ha sido el oficio de toda su vida".

Joan Alfaro, en su taller de Barcelona.
Joan Alfaro, en su taller de Barcelona. | Joan Mateu Parra

En el pasado "prácticamente todas las prendas eclesiásticas de España se hacían en Barcelona"; sin embargo ahora en Cataluña "ya no se hacen géneros, nada", según lamenta.

La falta de fabricantes de tejidos de calidad le obliga a importarlos de Italia, Bélgica o Reino Unido. Los productos cumplen como cualquier otro criterios de sostenibilidad en cuanto a la fabricación, según las fichas técnicas, ha dicho.

También desde el mundo eclesiástico, por su parte, la madre María Teresa, priora del Real Monasterio Santa Isabel, un convento de clausura de monjas agustinas recoletas, en pleno centro de Madrid, ha destacado en declaraciones a Efe lo oportuno del mensaje de la encíclica "Laudato Sí" del anterior papa Francisco, en defensa de la naturaleza.

"Es muy importante lo que escribió sobre el cuidado del medio ambiente", asegura. "Son muy pocas cosas las que podemos hacer desde el convento en pro de la sostenibilidad, pero cuidamos siempre mucho" la naturaleza. "También tenemos un voto de pobreza", añade.

En el propio recinto, las monjas disponen de su propio parque y huerto donde siembran todo tipo de alimentos, y cuyos restos reciclan periódicamente. "Procuramos no mezclar" la basura orgánica, por ejemplo, con el plástico u otros materiales de desecho.

Asimismo, tienen un taller donde confeccionan prendas que luego venden, como ropa de niños, delantales, y entre ellas mismas reciclan el hábito con el que se visten, y cuando alguna fallece pasa a otra.

Las monjas y novicias del Real Monasterio de Santa Isabel, en Madrid
Las monjas y novicias del Real Monasterio de Santa Isabel, en Madrid

En estos momentos son seis hermanas de origen indio, cuatro de Guatemala, una colombiana y otra española las que habitan en el convento. Antiguamente tenían vestimenta de verano y de invierno. Ahora tienen calefacción y disponen de un habito añadido algo más fresco.

Para la visita del papa León XIV, cuatro de ellas tienen permiso del vicario para salir a la catedral de la Almudena desde el convento.

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