Antonio Banderas, al Papa: "Yo estoy hoy aquí confesando haber sido víctima del hechizo de Dios"

Testimonios del encuentro en el Movistar Arena

El Papa, con Carolina Marín y Teresa Perales
El Papa, con Carolina Marín y Teresa Perales
07 jun 2026 - 19:05

Introducción de José Cobo, cardenal de Madrid

Querido Santo Padre; queridos hermanos en el episcopado, autoridades, amigos de la cultura, la universidad, la empresa y la sociedad, querido pueblo de Madrid: 

Como si de una gran vidriera se tratase, si miramos a cada uno de los cristales no encontramos el sentido del color y de la belleza, pero si alzamos la mirada y vemos el conjunto, entonces todo cobra sentido. Hoy somos como esa vidriera inmensa atravesada por la luz.  

Alzamos la mirada animados por su presencia, Santidad, para salir de nosotros mismos e intentar hacer un mundo mejor, más justo y bello. 

Cobo, en el Movistar Arena
Cobo, en el Movistar Arena

Nuestro tiempo presenta una grieta peligrosa: la falta de preguntas y de sentido. Frente a esto, Santidad, somos llamados a buscar respuestas juntos; a unir fragmentos dispersos de la realidad —como piezas de esa gran vidriera— para devolver la luz a la humanidad. En definitiva, la auténtica misión de la Iglesia es anunciar la alegría del Evangelio y testimoniar la convicción de que esta casa está siempre abierta para todos. 

¿Qué significa alzar la mirada al Evangelio en vuestros ámbitos? Con el Evangelio y la luz de su encíclica lo entenderemos mejor. Ante las crisis y amenazas que minan la Civilización de los Derechos Humanos y la Democracia queremos dejarnos animar por usted, Santo Padre, para seguir aprendiendo a estar, sirviendo y alabando al estilo del Evangelio

La pregunta se vuelve concreta: ¿qué significa alzar la mirada al Evangelio en vuestros ámbitos? Con el Evangelio y la luz de su encíclica lo entenderemos mejor. Ante las crisis y amenazas que minan la Civilización de los Derechos Humanos y la Democracia queremos dejarnos animar por usted, Santo Padre, para seguir aprendiendo a estar, sirviendo y alabando al estilo del Evangelio.  

Este acto, Santo Padre, es un paso más. Es fruto de muchos encuentros anteriores en cada espacio. Hace meses lo estamos preparando con encuentros y diálogos en todos los ámbitos. Diálogos que con su palabra seguiremos manteniendo, mirando siempre la dignidad de cada persona, la justicia que no excluye, la fraternidad que persevera. 

Aquí, Santo Padre, su voz resuena como una nota clara. Gracias por convocar a este grupo diverso de buscadores.  

Y a todos los que hoy habéis decidido alzar la mirada, gracias. Vuestro paso es semilla. La Iglesia de Madrid la acoge y la cuida, para que este diálogo sea estilo, no instante; camino compartido. Gracias por ayudarnos a alzar la mirada y contemplar esta tarde esta gran vidriera iluminada por la luz que nos trae el Santo Padre. 

1. Intervención de Antonio Banderas 

Santo Padre. 

Autoridades. 

Queridas amigas y amigos. 

Hay encuentros que no se miden solo en el tiempo sino en su significado. 

Su presencia hoy en Madrid, Santo Padre, no es solo una visita. Es un gesto. Un gesto de escucha, de cercanía, de diálogo con la sociedad civil, y esta sin duda se lo agradece.  

Antonio Bandera, con el Papa
Antonio Bandera, con el Papa

Ese diálogo, a veces, conviene reforzarlo usando un lenguaje común.  

Ese lenguaje es, y lo ha sido en muchas ocasiones a lo largo de la historia, el arte. La relación entre la Iglesia católica y el arte no ha sido solo fructífera: ha sido determinante. No tememos equivocarnos al decir que la iglesia ha sido el mayor productor de arte de la historia de la humanidad. 

En el corazón de ese impulso creativo esta quien atraviesa los siglos, los estilos y las culturas, y que con total seguridad ha sido la figura mas representada en la historia del arte: se trata de Jesucristo. El gran protagonista de la película de la vida. En todas las artes Cristo como una presencia constante. No como una imagen repetida, sino como un icono de paz, de amor y de sacrificio, rodeado de un misterio inagotable.  

Yo podría reducir mi intervención simplemente a enumerar los grandes artistas que con sus trabajos han engrandecido el mensaje proveniente de la palabra de Jesus.  

También podría limitarme a dar una serie de datos que ilustren el camino recorrido entre iglesia, artistas, intelectuales, filósofos…pero hoy, Santo Padre, siento una cierta obligación a ofrecer una pequeña reflexión en voz alta sobre mi propia experiencia.  

Para ello he de retroceder en el tiempo a las celebraciones de la Semana Santa en mi querida Malaga allá por los años 60 del siglo pasado. 

Esas manifestaciones populares que toman las calles desarrollando un ritual majestuoso de arte y fe, de raíces y devoción. Un poliedro multicolor de elegante belleza, de liturgia teatral que cada año transforma la ciudad en un espacio donde lo artístico y lo espiritual se funden.  

El arte no es solo belleza.El arte es pregunta.  Es reflexión.  Es contraste.  Es revolución

Y fue ahi, Santo Padre, en ese marco de arte popular anónimo, 

cuando con tan solo 4 o 5 años de edad, nació en mi una pregunta que solo contenía una palabra: ¿Dios?

Poco a poco fui encontrando respuestas, algunas tan simples como la que reconocí en los ojos de mi madre mientras esta le clavaba su mirada y su corazón devoto a la Virgen de La Esperanza que pasaba en su trono frente a nosotros en aquellos lejanos años. O a través de la voz que rompía el aire claro de primavera de los cantaores o cantaoras de saetas. O entre la gente humilde y buena de mi ciudad que cada año salían, y salen a la calle con su barrio a cuestas, portando sus imágenes que les ayudan a buscarse a si mismos mientras buscan a Dios. Y lo hacen dejando tras ellos el yo, para agarrarse al nosotros…del nosotros pasan al ellos, del ellos al todos, del todos al mundo, del mundo al universo, del universo a Dios, para después volver a tomar tierra intuyendo que Dios puede estar en cada partícula, en cada molécula de cada gota de agua, de cada mar, de cada pétalo de rosa, de cada palpito, de cada suspiro.  

Banderas, con el Papa
Banderas, con el Papa

Pero el arte no es solo belleza.El arte es pregunta. 

Es reflexión. 

Es contraste. 

Es revolución. 

Es tension entre lo que sabemos y lo que intuimos. 

El arte ha sido -y debe seguir siendo- el espejo que refleja vidas que pasan de largo ante el prójimo herido. Es también la denuncia de credos vacíos que olvidaron el amor. Es la voz de alerta para sociedades que se acostumbraron a la injusticia.  

El arte debe ser una alternativa a la violencia. Todas las violencias.  

Así como lo hizo el propio Cristo, el artista debe actuar con valentía y no abandonar el ser instancia critica a la sociedad, al propio arte, y a la propia religión. 

Santo Padre…hemos de compartir una obligación. Estamos obligados a mirar, y a ver, y a tratar de entender las complejidades del alma humana.  

Todos los seres humanos nos enfrentamos a los grandes interrogantes de nuestra existencia: ¿Quienes somos? 

¿Que sentido tiene la vida, y el dolor? 

¿Que significa amar…de verdad…al prójimo…como a uno mismo? 

¿Que hay mas allá? 

Y en ese ejercicio de búsqueda, todos nosotros nos acercamos, quizá sin saberlo, a lo trascendente. 

Santo Padre. 

En un mundo que corre, que se fragmenta, que a veces se simplifica en exceso, el arte nos ayuda a recuperar la profundidad y el alma que esta tratando de ser robada por inteligencias artificiales que deben estar al servicio del ser humano y no al revés.  

Un alma que nos susurra que hay algo mas. 

El constante susurro de la esperanza de ese algo mas.  

Este encuentro entre la iglesia y la sociedad civil no es solo oportuno: es necesario. Necesitamos seguir creando y compartiendo.Seguir preguntando. 

El Papa, en el Movistar Arena
El Papa, en el Movistar Arena

Seguir buscando belleza si… pero también verdad.  

Porque allí donde nos atrevemos a preguntar en profundidad, siempre, siempre, comienza un camino, un camino que nos puede conducir hacia lo espiritual, que no es mas que la fraternidad que late en el corazón de todo ser humano y en el misterioso corazón de Dios.  

“Decís vosotros que los tiempos son malos. Sed vosotros mejores y los tiempos serán mejores. Vosotros sois el tiempo”.  

Decía San Agustin.  

Santo Padre yo estoy aquí por Godspell. Godspell es una obra de teatro musical creada en su pais de origen. La traducción de Godspell al español es “El Hechizo de Dios”. Yo estoy hoy aquí confesando haber sido víctima del hechizo de Dios. 

Muchas gracias.  

Coellho, con el Papa
Coellho, con el Papa

2. José María Coello de Portugal, rector de la Universidad Complutense, en representación de la comunidad educativa y científica de Madrid.

Tengo el honor de representar en este acto al conjunto de la comunidad educativa de Madrid correspondiente a todos los ciclos de enseñanza. 

Queremos, en primer lugar, agradecerle, Santo Padre, que dedique una parte de su tiempo en esta visita a nuestro país a la educación. 

Quienes formamos esta comunidad académica, creyentes y no creyentes, de la mano del Arzobispado de Madrid, hemos mantenido una fructífera serie de encuentros acerca de la función social de la academia como espacio de la sociedad en el que todos deben reconocerse y sentirse integrados.  

Son los ciudadanos quienes mantienen la comunidad académica y, al tiempo, quienes reciben sus frutos. Por ello necesitamos el compromiso social con las actividades educativas e investigadoras

La educación, especialmente en sus primeros ciclos, constituye un mecanismo insustituible de justicia social, donde la igualdad de oportunidades sirve para que cada joven pueda desarrollar armónicamente sus capacidades. Un derecho humano del que no cabe excluir la educación de adultos, cada día más importante para que no se generen brechas generacionales en ámbitos de creciente relevancia para la inclusión, como la alfabetización digital. 

Son los ciudadanos quienes mantienen la comunidad académica y, al tiempo, quienes reciben sus frutos. Por ello necesitamos el compromiso social con las actividades educativas e investigadoras. Solo así podremos desarrollar nuestra misión y devolver a la sociedad su esfuerzo, formando ciudadanos libres, adecuadamente preparados en todas las áreas del saber, portadores de valores éticos y con ánimo de servicio a la comunidad. 

Los presentadores del acto
Los presentadores del acto

España y en particular, la Comunidad de Madrid, es hoy uno de los grandes distritos universitarios de Europa. Un entorno educativo vivo y vibrante a la vanguardia de la ciencia, de la tecnología y del prestigio internacional, en que conviven algunas de las universidades públicas más antiguas y prestigiosas de Europa, con universidades Pontificias y eclesiásticas de gran tradición, junto a muy diversas Universidades de iniciativa social y gran prestigio docente donde se forman decenas de miles de estudiantes  españoles e internacionales de todo el mundo y, especialmente, de nuestros países hermanos de la comunidad iberoamericana de naciones. 

Tenemos la convicción de que necesitamos universidades respetuosas con la diversidad pero también con la verdad, centros a la vanguardia del conocimiento pero con pleno respeto a la ética de la investigación, espacios académicamente excelentes pero socialmente inclusivos, entornos en los que se desarrolle la cultura del esfuerzo y la competitividad pero presididos por el pleno respeto a la dignidad de cada persona. 

Sara Baras
Sara Baras

Desde la academia hemos acogido con gran júbilo, la reciente designación por Su Santidad por primera vez en la historia de un profesor universitario como doctor de la Iglesia, en la persona de John Henry Newman. Hoy, ese diálogo entre la razón y la Fe, es tan preciso como en tiempos de Newman y educadores e investigadores queremos plantear a Vuestra Santidad como uno de los indiscutibles referentes éticos de nuestro tiempo, como custodio de la paz y de la verdad, como defensor de los humildes y olvidados del mundo, y como vicario de Cristo; algunos retos a los que nos enfrentamos desde la academia:  

Cómo puede la educación contribuir a edificar una sociedad pacífica y a mejorar una convivencia frecuentemente amenazada por un infértil clima de confrontación que en ocasiones impregna nuestras sociedades del siglo XXI. 

La segunda cuestión, Santidad, es cómo liderar desde la educación y la investigación los cambios científicos propios de la revolución tecnológica en la que nos encontramos inmersos. Gracias, Santidad, en nombre de la comunidad educativa y que Nuestra Madre la Virgen de la Almudena, Patrona de Madrid, le acompañe en su camino y le bendiga, hoy y siempre. 

Empresa y sindicatos, con el Papa
Empresa y sindicatos, con el Papa

 

3. Antonio Garamendi, presidente de la CEOE; Unai Sordo, secretario general de Comisiones Obreras; Ángela Lopez de Miguel, presidenta de CEPYME 

Acto Social. Empresa, trabajo y futuro 

Un Cambio de Época 

Nos encontramos hoy en un momento que no es simplemente una época de cambios, sino un verdadero cambio de época: la inteligencia artificial, la automatización avanzada y la interconexión global están redefiniendo cómo producimos, cómo trabajamos y cómo competimos. 

Sin embargo, ante este despliegue de poder técnico, surge una pregunta que nos interpela a todos: ¿Estamos construyendo un mundo más eficiente o un mundo más humano? Estamos aquí no para gestionar una confrontación de intereses, sino para construir un futuro de confianza entre todos. Lo que nos une es más importante que cualquier diferencia. 

La Empresa: un proyecto compartido, una Comunidad de Personas 

Santo Padre, nos llena de alegría a todas las empresas españolas compartir este diálogo sobre empresa, trabajo y futuro con las organizaciones sindicales y junto a Su Santidad. Porque empresas y trabajadores, juntos, cooperamos cada día. Lo hacemos creando empleo, lo hacemos generando oportunidades y lo hacemos construyendo prosperidad compartida para millones de personas. 

Santidad, la empresa es mucho más que una estructura económica. Es el espacio donde se emprende, se invierte, donde se impulsa la innovación y crece la economía. Y, especialmente, las empresas son comunidades humanas. Sí, comunidades humanas, donde las personas desarrollan su talento y, con esfuerzo, construyen sus proyectos de vida. 

Un momento en el Movistar Arena
Un momento en el Movistar Arena

Esas mismas personas son las que hacen aumentar la competitividad de nuestro país. Una competitividad que no se construye solo con tecnología, con inversión o con estrategia. Sino que se consolida con confianza, con compromiso y con la capacidad de trabajar juntos hacia objetivos compartidos Y EN BENEFICIO DE TODOS. 

Desde esa visión de la empresa, es preciso afrontar lo que, sin duda, es un auténtico cambio de época. La transformación tecnológica, la inteligencia artificial y la competencia global están redefiniendo la forma de producir, de trabajar y de relacionarnos. Y, es por eso, que necesitamos reforzar una visión que sea transformadora y profundamente humanista de la empresa. Una empresa que defiende que el trabajo es la expresión máxima de dignidad, desarrollo integral y contribución al bien común

Y esta reflexión es especialmente importante cuando pensamos en los jóvenes. Ellos representan el talento, la energía y la capacidad de construir el futuro. Las empresas queremos seguir ofreciendo espacios donde las nuevas generaciones encuentren confianza, oportunidades y horizonte. Objetivos que siempre se alcanzan cuando se vinculan compromiso, esfuerzo y propósito. 

Por eso es tan importante preservar el diálogo social y la negociación colectiva. Porque no son solo herramientas para resolver diferencias; Son espacios de acuerdo, de estabilidad y de construcción conjunta que contribuyen a la paz social. Una infraestructura silenciosa que garantiza que las empresas sean lugares de prosperidad económica, de bienestar social y de proyección personal. 

No nos resignamos a vivir en un mundo que consista en la pugna del último contra el penúltimo, en la metáfora cainita del bote salvavidas, en el nihilismo moral del individuo tirano, del aquí y el ahora. Tampoco a blindarnos en torres de marfil entre idénticos, ajenos a un mundo que se pretende exterior y compuesto por extraños

Estoy convencido de que las sociedades más fuertes son aquellas capaces de construir acuerdos duraderos y de avanzar unidas ante los grandes desafíos. 

Santo Padre, por eso estamos hoy aquí. Porque compartimos una misma convicción: que el futuro solo podrá construirse sumando capacidades, compartiendo objetivos y poniendo siempre a las personas en el centro del progreso. 

Y este es el Nuevo Contrato Social. Este es el compromiso de las empresas españolas. (El Desafío de la Inteligencia Artificial y la Formación) 

Estamos aquí porque nos sentimos interpelados ante los desafíos de un mundo laboral cambiante, inestable, impreciso, porque tenemos la profunda convicción de que estas transformaciones no pueden hacer del trabajo un input productivo más, ya que apela a la dignidad de las personas, a su construcción social. Por tanto, la regulación del trabajo requiere de actores sociales y democráticos, de una institucionalidad como es el diálogo social desarrollado en España. Porque no solo hablamos de economía, sino de sociedad, vínculo y comunidad. 

Carlos Cuerpo, Díaz Ayuso, Yolanda Díaz, Agesen ... políticos en el Madrid Arena
Carlos Cuerpo, Díaz Ayuso, Yolanda Díaz, Agesen ... políticos en el Madrid Arena

Las transformaciones conllevan desafíos. El acceso al conocimiento para hacerles frente es fundamental. Las transiciones justas en el empleo requieren que la formación y la adquisición de competencias lleguen al conjunto de las personas trabajadoras. Sobre todo, a las más vulnerables, a las más expuestas. 

No nos resignamos a vivir en un mundo que consista en la pugna del último contra el penúltimo, en la metáfora cainita del bote salvavidas, en el nihilismo moral del individuo tirano, del aquí y el ahora. Tampoco a blindarnos en torres de marfil entre idénticos, ajenos a un mundo que se pretende exterior y compuesto por extraños. Aspiramos a renovar un contrato social para el siglo XXI, a hacer renacer lo más noble de los estados sociales que es la solidaridad entre anónimos, ensanchando el espacio de los afectos y los vínculos. 

El sindicalismo, desde la vivencia cotidiana del mundo del trabajo, aspira a impulsar principios universalistas; trascendencia sobre por qué estamos aquí, por quienes nos precedieron y quienes quedarán en un planeta que tiene que ser habitable; propósitos sociales compartidos para crear sociedades más justas, más dignas, más buenas, en el buen sentido de la palabra bueno. 

(La IA: Productividad, Justicia y Estabilidad) 

"Un nuevo contrato social para la era de la inteligencia artificial". 

El diálogo social es un instrumento democrático esencial para construir un marco que vaya más allá de la mera regulación técnica de la IA y se cree el marco de un nuevo contrato social, centrado en la dignidad humana, la justicia social y el trabajo decente. 

Aspiramos a renovar un contrato social para el siglo XXI, a hacer renacer lo más noble de los estados sociales que es la solidaridad entre anónimos, ensanchando el espacio de los afectos y los vínculos

Desde el diálogo social, la Inteligencia Artificial deja de ser una herramienta de sustitución laboral y se convierte en un proyecto colectivo, de valores compartidos, transparencia en los algoritmos y útil a la transición justa y respeto de la dignidad de las personas trabajadoras. 

La IA puede ser una herramienta muy poderosa para aumentar la productividad laboral, reducir el tiempo de trabajo y mejorar la calidad de vida de las trabajadoras y trabajadores, pero sus beneficios no son automáticos. Depende de cómo se diseñe, regule y distribuya su impacto. La transición justa a la digitalización, pactada con los interlocutores sociales, permite a los trabajadores y trabajadoras enfocarnos en tareas de alto valor, más creativas e innovadoras, y avanzar en economías más inclusivas que generan sociedades más felices. 

El nuevo contrato social consiste en que este camino de progreso se haga desde la equidad y la justicia y que ayude a combatir la desigualdad, a crear más bienestar y cohesión social. 

El Papa, con los sindicalistas
El Papa, con los sindicalistas

(Conclusión y Compromiso: competitividad con personas) 

Santidad, concluyo con una convicción: cuanta más tecnología tengamos, más humanidad necesitaremos. La empresa del futuro no podrá sostenerse solo sobre datos y predicciones; necesitará confianza, sentido y vínculos humanos reales. Necesitamos también formar directivos y profesionales, representantes empresariales y sindicales, con una mirada humanista, que pongan la tecnología al servicio de las personas. 

Y sabemos que el diálogo social es una buena herramienta para construir soluciones equilibradas, adaptadas a la realidad de cada empresa, cada sector y cada territorio. Esp especialmente relevante en un país como el nuestro con un tejido productivo especialmente de pymes y autónomos. Ahí es donde se construye un crecimiento sólido: cuando empresa y trabajadores avanzan juntos. 

Y el Bien Común es nuestra brújula, que nos lleva a “Alzar la mirada” hacia los valores de Verdad, Libertad, Justicia y Amor para humanizar la técnica y construir la civilización del trabajo. Este es el Nuevo Contrato Social. 

4. Testimonio de las deportistas paralímpicas Teresa Perales y Carolina Marín El Deporte al Servicio de la Realización Humana 

Teresa Perales 

Santo Padre, es un honor absoluto para Carolina y para mí, en representación de tantos atletas, encontrarnos hoy con usted en este espacio donde la cultura, el arte, la empresa y el deporte se entrelazan. En su reciente carta, "La Vida en Abundancia", usted nos recuerda que el ejercicio del deporte no es solo un espectáculo de masas, sino una actividad común, saludable para el cuerpo y para el espíritu, y una expresión de lo que nos une como seres humanos. 

Los presentadores del acto, Carlos Franganillo y Lara Siscar
Los presentadores del acto, Carlos Franganillo y Lara Siscar

Carolina Marín 

Así es, Santidad. El deporte, cuando se vive con integridad, es una verdadera escuela de vida. Hoy en día nos enfrentamos a un mundo obsesionado con el rendimiento y el éxito a toda costa, donde a veces parece que solo importa ganar dinero o batir récords. Frente a esa presión, los deportistas queremos defender hoy la alegría limpia de jugar por el placer de jugar; esa ilusión que teníamos de niños y que nos recuerda que lo más importante en cualquier pista debe ser siempre la persona. 

Teresa Perales 

Para mantener vivo ese espíritu, el primer pilar es la resiliencia ante la adversidad. En la piscina, como en la vida misma, hay días amargos en los que el agua pesa, las lesiones duelen o el cuerpo simplemente no responde como quisiéramos. Usted nos ha recordado que caer no es el final del camino. Aceptar nuestra fragilidad y nuestros momentos difíciles no nos hace débiles, nos hace humanos. La verdadera victoria no es ser invencibles, sino aprender a levantarnos con la ayuda de los demás. 

El deporte también nos exige la humildad en el éxito. Cuando se llega a lo más alto del podio, es muy fácil caer en el egocentrismo y olvidar que nadie llega solo. La humildad nos enseña a mirar al rival a los ojos con gratitud, reconociendo que su esfuerzo también da valor a nuestras propias victorias

Carolina Marín 

Esa resiliencia se complementa con la autodisciplina, ese esfuerzo silencioso de entrenar cada día cuando nadie nos está mirando. Pero la disciplina necesita del respeto. Las reglas del juego no son una limitación; son las líneas que hacen posible que nos encontremos de forma limpia en la pista. Bajo esas reglas, competir no significa destruir al rival. El adversario no es un enemigo; es un compañero de viaje indispensable que, al dar lo mejor de sí, nos obliga a dar lo mejor de nosotros mismos. Competir es crecer con el otro, nunca contra el otro. 

Carolina Marín y Teresa Perales
Carolina Marín y Teresa Perales

Teresa Perales 

Por eso, el deporte también nos exige la humildad en el éxito. Cuando se llega a lo más alto del podio, es muy fácil caer en el egocentrismo y olvidar que nadie llega solo. La humildad nos enseña a mirar al rival a los ojos con gratitud, reconociendo que su esfuerzo también da valor a nuestras propias victorias. 

Carolina Marín 

Santo Padre, gracias por recordarnos con su ejemplo que el deporte es un puente de solidaridad, inclusión y paz. Hoy nos comprometemos a seguir jugando el partido de la vida con lealtad y a llevar estos valores más allá de las canchas. 

Teresa Perales y Carolina Marín (Juntas) 

¡Muchas gracias, Su Santidad, y buen partido en la vida! 

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