Xabi Gómez, op: "Para un católico, la ideología política no debería pasar nunca por encima de su fe y de los valores y verdades del Evangelio"
Entrevista al obispo de Sant Feliú
"El Papa visitando cinco diócesis nos visita a todos. Este viaje será también expresión de la comunión entre las diócesis y los obispos de la Iglesia que peregrina en España. Lo importante es que nos preparemos todos pastoral y espiritualmente bien y que sepamos acoger los frutos de una visita que será histórica"
"Con el gesto de visitar a las y los internos del Centro Penitenciario de Brians, el Papa no se desvía del camino a Montserrat sino que está señalando a toda la lglesia una hoja de ruta para la evangelización, el camino de la misericordia y de las bienanventuranzas". El dominico Xabi Gómez, obispo de Sant Feliú, es el gran 'tapado' de la próxima visita de León XIV a nuestro país. Hasta el final, no se hizo oficial que esta diócesis sería sede del viaje papal, junto a Madrid, Barcelona, Canarias y Tenerife, en un viaje que supone "un regalo, una bendición, una oportunidad para crecer en la cultura de la acogida. Es una ocasión para expresar, profundizar y ensanchar nuestra catolicidad".
Pregunta. ¿Cuándo supo que el Papa vendría a Montserrat?
Respuesta. Oficialmente cuando se confirmó la visita y la agenda del viaje el 6 de mayo. Previamente había escuchado que se trabajaba en ofrecer la visita dada la importancia y significatividad de Montserrat tras la celebración del milenario del monasterio. Tenía lógica intentar que el Santo Padre peregrinara a la casa de la patrona de Catalunya que es también patrona de la diócesis de Sant Feliu de Llobregat. Muchos desconocían que Montserrat está y es parte de nuestra joven diócesis.
La política es un arte noble, la democracia es un gran valor, pero hemos de cuidarla con más escucha, veracidad y menos violencia verbal. Escuchemos a los de abajo, a las víctimas de todo tipo, en el ámbito de los abusos o de la precariedad económica y social
P. ¿Qué supone para la diócesis la visita del Papa?
R. Un regalo, una bendición, una oportunidad para crecer en la cultura de la acogida. Es una ocasión para expresar, profundizar y ensanchar nuestra catolicidad. Para escuchar con humildad y ser confirmados en la fe y la conversión a la alegría del Evangelio. Confío que suponga un impulso al proceso de transformación misionera y a la promoción de la cultura vocacional que estamos llevando a cabo con paciencia y una espiritualidad de comunión y misión. Además, con el gesto de visitar a las y los internos del Centro Penitenciario de Brians, el Papa no se desvía del camino a Montserrat sino que está señalando a toda la lglesia una hoja de ruta para la evangelización, el camino de la misericordia y de las bienanventuranzas que encarna lo que la Virgen María canta en el Magnificat.
P. ¿Cómo se organiza un viaje de un Papa? ¿Por qué no se ha hablado de Sant Feliú en ningún momento de las previas?
R. Considero que estas preguntas las responderá mejor quien haya participado más directamente en la organización. A pesar de que tanto el aeropuerto de Barcelona como el santuario de Montserrat son Sant Feliu, curiosamente lo que nos ha puesto en el mapa han sido los más invisibilizados, las mujeres y hombres presos en Brians, la pequeña comunidad católica del centro penitenciario que celebra la fe cada domingo y a la que el Santo Padre vendrá a visitar.
Espero que nos hable de corazón y al corazón, que nos ayude a pensar y a llevarnos más allá de las preocupaciones inmediatas o autoreferenciales. Que nos ayude a ensanchar la catolicidad y a vivir el evangelio de la paz y de la vida
P. ¿Un viaje a España o a las cinco diócesis?
R. El Papa visitando cinco diócesis nos visita a todos. Este viaje será también expresión de la comunión entre las diócesis y los obispos de la Iglesia que peregrina en España. Lo importante es que nos preparemos todos pastoral y espiritualmente bien y que sepamos acoger los frutos de una visita que será histórica.
P. En Montserrat, habrá una imagen icónica: un agustino, un benedictino y un dominico, juntos ante la Moreneta… Algo de icónico tiene
R. Montserrat acoge a todos, es de todos, recibe a todos. Es hospitalidad, montaña del encuentro y es camino de la belleza. Faro de espiritualidad y cultura. En este caso el agustino y el dominico han profesado la misma regla de San Agustín que ponen al servicio del ministerio episcopal, ministerio de comunión y de misión con Pedro y bajo el primado de Pedro.
P. ¿Qué espera del viaje? ¿Qué temas cree que abordará el Santo Padre?
R. Dejémonos sorprender. El Papa conoce bien la realidad que se vive en España, la realidad de las diócesis que visita y nuestros comunes desafíos. Espero que nos hable de corazón y al corazón, que nos ayude a pensar y a llevarnos más allá de las preocupaciones inmediatas o autoreferenciales. Que nos ayude a ensanchar la catolicidad y a vivir el evangelio de la paz y de la vida. Dejémonos sorprender por el Espíritu. Muy probablemente sugerirá pistas de futuro para la vida pastoral y la vida social, sabiduría y profecía.
Los adversarios en política no son nunca enemigos. La Iglesia es valiente y posicionándose sin ingenuidad junto a las personas migradas en todo el mundo, o junto a los empobrecidos, se posiciona del lado correcto de la historia y del Evangelio
P. Primeros meses en Sant Feliu. ¿Se aprende a ser obispo?
R. Sigo aprendiendo, sigo asombrado y sintiendo con frecuencia que la responsabilidad supera mi capacidad. Un obispo, un pastor, no es nadie sin su Pueblo, sin la Iglesia, sin la oración que le sostiene, sin la fraternidad sacerdotal y episcopal, sin la cercanía a los que más sufren. La cercanía a Dios, al presbiterio, al pueblo y a los empobrecidos es lo que me está enseñando a madurar humana y vocacionalmente.
P. Antes de serlo, fue uno de los responsables del trabajo de la Iglesia con migrantes. ¿Cómo está viviendo la realidad actual, los pactos, la ‘prioridad nacional’ y los ataques de Vox a los obispos?
R. En el debate público y libre hemos de acoger todas las voces, con serenidad, pensamiento crítico y sin perder el sentido del humor. La política es un arte noble, la democracia es un gran valor, pero hemos de cuidarla con más escucha, veracidad y menos violencia verbal. Escuchemos a los de abajo, a las víctimas de todo tipo, en el ámbito de los abusos o de la precariedad económica y social. El papa Francisco hablaba de “la mejor política” y la cultura del encuentro, esto es lo que echo de menos y creo que lo que más necesitamos. Dejemos de hablar de los otros para hablar con los otros. Para un católico la ideología política no debería pasar nunca por encima de su fe y de los valores y verdades del Evangelio. Los adversarios en política no son nunca enemigos. La Iglesia es valiente y posicionándose sin ingenuidad junto a las personas migradas en todo el mundo, o junto a los empobrecidos, se posiciona del lado correcto de la historia y del Evangelio.
