Xabi Gómez, op: "El Papa ha repetido lo que dice el Evangelio (...). A veces también encontramos ruido y cierta cultura del adversario en la Iglesia"
"El Papa ha repetido lo que dice el Evangelio, y esto es muy importante. Su llamada a la comunión, a la reconciliación ya integrar la diversidad en la armonía de la unidad es muy importante tanto dentro como fuera de la Iglesia. Porque a menudo lo que vivimos en la sociedad también entra en la Iglesia. A veces también encontramos ruido y cierta cultura del adversario", sostiene el obispo de Sant Feliú
(Catalunya Cristiana).- "El Papa ha repetido lo que dice el Evangelio, y esto es muy importante. Su llamada a la comunión, a la reconciliación ya integrar la diversidad en la armonía de la unidad es muy importante tanto dentro como fuera de la Iglesia. Porque a menudo lo que vivimos en la sociedad también entra en la Iglesia. A veces también encontramos ruido y cierta cultura del adversario". Una de las primeras personas que dio la bienvenida a León XIV a su llegada al aeropuerto de El Prat fue el obispo fray Xabier Gómez. Su diócesis, junto con la de Barcelona, ha tenido un papel esencial en este viaje apostólico, ya que ha acogido actos tan significativos como la visita al centro penitenciario Brians 1 , la peregrinación del Santo Padre a Montserrat , o la misma llegada y salida del aeropuerto, ya que está situado en el obispado de Sant Feliu.
En una entrevista en Ràdio Estel , este lunes 15 de junio el obispo Gómez ha valorado las impresiones que le ha dejado la proximidad con el Papa, así como también los mensajes que ha dejado León XIV durante su visita. La migración, la unidad en la diversidad, y la importancia de la integración son algunos de los temas que ha tratado el obispo en una conversación con la periodista Carme Munté que reproducimos a continuación.
Foto: Dr. G. SIMÓN
Pregunta.¿Qué ha significado para nuestra Iglesia y para nuestras diócesis esta visita del papa León XIV?
Respuesta. Yo creo que ha sido un momento de júbilo. También pienso que todo el mundo se ha sentido abrazado por este encuentro, en el que hemos oído el abrazo que el Papa ha venido a darnos, en nombre de Cristo, para confirmarnos en la fe, en la esperanza y en la caridad. Al mismo tiempo, toda la programación de la visita y la pedagogía con la que se preparó nos han permitido también dar un abrazo al Santo Padre. De alguna manera, él nos ha querido abrazar y nosotros también le hemos querido abrazar a él . Además, mucha gente ha tenido la oportunidad de encontrarse personalmente con el Papa y de vivir una experiencia única e irrepetible.
«Mi primera impresión fue encontrarme con un hombre de Dios»
P.Como obispo anfitrión, pudo darle la bienvenida al aeropuerto de El Prat, despedirle, acompañarle al centro penitenciario Brians 1 y también a Montserrat. ¿Qué impresión se lleva de estos momentos de máxima proximidad con León XIV?
R. Mi primera impresión fue encontrarme con un hombre de Dios. Es muy evidente la experiencia profunda de Dios y de Jesucristo que vive el Papa. Además, esto se manifiesta desde su carisma agustiniano, que está muy presente en él. También me ha impresionado mucho su serenidad, su capacidad de escucha y su sensibilidad. No tenía prisa por pasar de un acto a otro. Siempre se tomaba tiempo para las personas, les daba protagonismo y las escuchaba. Igualmente, me ha impresionado la forma en que ha presentado la importancia de la verdad de Cristo: una verdad que no se impone, sino que se descubre desde el corazón y desde la plenitud del ser humano.
«Ayer mismo el cura de Brians me comentaba que había habido mucha más asistencia a la misa del domingo en prisión»
P.Uno de los momentos más destacados de la visita a la diócesis de Sant Feliu fue el paso por el centro penitenciario Brians 1. ¿Cómo se vivió ese momento?
R. Yo sólo me hice portavoz del deseo de esa pequeña parroquia que hay en prisión. A través de la relación con los hombres y las mujeres que viven allí, pude escuchar ese deseo que expresaban: “Ojalá el Papa pudiera venir a la cárcel.” Yo les decía que no sería fácil, pero que lo intentaríamos. Al final, sólo hice esto: ser portavoz, instrumento y herramienta para que ese encuentro pudiera llevarse a cabo. Fue un momento muy especial. Aún hoy siguen muy emocionados. Ayer mismo el cura me comentaba que había habido mucha más asistencia a la misa del domingo en prisión. Todo el mundo estaba muy contento y emocionado.
R. Creo que esta visita ha contribuido a visibilizar la realidad de estos hombres y mujeres que se encuentran en prisión. Muchos de ellos traen heridas profundas, pero también tienen una gran capacidad de rehacer su vida y de volver a la sociedad rehabilitadas, que es precisamente el principal objetivo de estos centros.
"Me alegra especialmente que se visibilice la realidad de la vida consagrada y su aportación"
P.En Montserrat también se vivió un encuentro significativo entre diferentes familias religiosas: un Papa agustiniano, un obispo dominico y una comunidad benedictina.
R. Sí. Yo lo viví con mucha gratitud. Quien debía decirnos que se produciría esta confluencia de tres religiosos, casi como una constelación, que habla de la importancia de la vida consagrada y de su aportación a la historia de la Iglesia, a la predicación del Evangelio ya la comunión. Nosotros servimos a la Iglesia desde nuestros carismas. Además, los dominicos y los agustinianos profesamos la misma regla de san Agustín, lo que genera una proximidad muy grande.
R. Para nosotros, la búsqueda de la verdad y la predicación son aspectos fundamentales y también lo son para los agustinianos. Existe una gran complicidad en este sentido. Fue la fotografía de un momento histórico, pero yo también lo viví con mucha humildad. Me alegra especialmente de que se visibilice la realidad de la vida consagrada y su aportación, especialmente en un momento en el que hay quien piensa o afirma que esta realidad está llegando a su fin. Yo creo que sigue habiendo una gran fecundidad que ofrecemos al servicio de la Iglesia y del mundo.
"Me gustó muy especialmente la llamada que hizo desde el balcón de Montserrat, cuando reconoció que Cataluña ha sido y sigue siendo una tierra que acoge a todo el mundo, una tierra de acogida"
P.El Papa ha lanzado numerosos mensajes sobre la comunión y la unidad en la diversidad. ¿Qué destacaría de esta insistencia?
R. Veo una profunda coherencia con el Evangelio. El Papa ha repetido lo que dice el Evangelio, y esto es muy importante. Su llamada a la comunión, a la reconciliación ya integrar la diversidad en la armonía de la unidad es muy importante tanto dentro como fuera de la Iglesia. Porque a menudo lo que vivimos en la sociedad también entra en la Iglesia. A veces también encontramos ruido y cierta cultura del adversario. Precisamente, el Papa ha venido a recordarnos que no podemos seguir así. Podemos tener sensibilidades diferentes y visiones distintas, pero seguimos formando parte de una misma familia. Me gustó muy especialmente la llamada que hizo desde el balcón de Montserrat, cuando reconoció que Catalunya ha sido y sigue siendo una tierra que acoge a todo el mundo, una tierra de acogida.
R. En medio de la diversidad, hizo una invitación a vivir como familia unida. Éste es también el sentido profundo de la Iglesia: reflejar la llamada de Dios a toda la humanidad para que se reconozca como una única familia, de la que la Iglesia es sacramento de salvación.
"Debemos ayudar a las personas recién llegadas a reconocer el valor de la cultura y de la lengua del país que las acoge ya enriquecerse con ellas"
P.El Papa también puso en valor la capacidad de integración de Catalunya y pidió a los migrantes que aprendan la lengua y respeten las leyes. ¿Cuál es la contribución de la Iglesia en este ámbito?
R. Nuestra aportación nace de nuestras raíces y de la catolicidad, y la catolicidad significa universalidad. Significa ensanchar la tienda y vivir con sentido de familia. Debemos ayudar a que todo el mundo pueda sentirse en su casa en cualquier parroquia o comunidad. También debemos ayudar a las personas recién llegadas a reconocer el valor de la cultura y de la lengua del país que las acoge y enriquecerse con ellas.
R. Aún tenemos el reto de cuidar el desarrollo de las personas, favorecer el aprendizaje de la lengua y promover la inclusión. Al mismo tiempo, debemos hacer sentir que las diferentes culturas y lenguas pueden convivir. Podemos resaltar nuestras diferencias y, al mismo tiempo, rezar juntos. Tenemos una importante labor de acompañamiento para que estas personas y estas familias descubran que la lengua, una vez la hagan suya, les ayudará a sentirse más arraigados, más cercanos y más integrados. También es un factor de cohesión comunitaria y social.
R. Ahora bien, esto requiere tiempo y pedagogía. Cuando una persona acaba de llegar al país, sus preocupaciones inmediatas suelen encontrar trabajo y vivienda. Y si no tiene la documentación regularizada, las dificultades son aún mayores. Por eso hay que ir paso a paso, con paciencia. La primera generación, la segunda generación… Todo esto pide tiempo, creatividad y alegría.
Foto: Pep Daudé
P.Durante la visita, el Papa habló también de la defensa de la vida y de la dignidad de las personas migrantes. ¿Qué valoración hace del nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo?
R. Personalmente, no me gusta ese pacto. Creo que está construido desde una cultura del miedo y el rechazo, y considero que no aborda las causas profundas de las desigualdades. No estamos afrontando lo que la Iglesia reivindica: el derecho a no tener que migrar, que es muy importante en los países de origen, y también el derecho a migrar de forma segura y ordenada .
R. Es cierto que los estados tienen derecho a regular los flujos migratorios y esto es necesario. Pero pienso que hay que hacerlo con mucho cuidado. Me preocupa especialmente la posibilidad de externalizar centros de acogida en otros países. En muchos casos se trata de centros cerrados, y tengo serias dudas de que este modelo respete plenamente la dignidad humana. Por eso comparto esta voz profética que recuerda que, para los cristianos y para los católicos, la prioridad nunca puede ser el interés nacional. La prioridad debe ser la dignidad humana, el bien común, la fraternidad y el Evangelio, que no nos conduce ni al individualismo ni al cierre.
P.Coincidiendo con el viaje del Papa, Barcelona acogió un encuentro de obispos y jóvenes del Mediterráneo . ¿Qué importancia tiene ese proceso?
R. En las conclusiones de este encuentro de obispos y jóvenes del Mediterráneo apareció una propuesta significativa. El arzobispo de Túnez, que actuó como portavoz de los obispos, trasladó la posibilidad de un sínodo o de una asamblea eclesial del Mediterráneo. Todavía no está claro qué formato podría tener, pero sí expresa un deseo de que también compartían muchos de los jóvenes participantes.
R. Recordemos que participaron unas setenta jóvenes procedentes de todos los países de la orilla mediterránea. Entre ellos estaban jóvenes musulmanes, personas de otras religiones y también personas no creyentes. Tenían una convicción compartida: el Mediterráneo debe volver a ser un espacio de encuentro. Por eso creo que la Iglesia y las religiones deben contribuir a construir esta civilización del amor en medio de la diversidad de culturas que abarca el Mediterráneo.
P.Después de una visita tan intensa, ¿qué sentimiento le queda?
R. Ahora toca digerirlo todo con calma. Aún estoy leyendo mensajes y recibiendo reacciones, y lo cierto es que hay muchísimas. Espero que esta visita dé muchos frutos en la vida de nuestra Iglesia .