El ángel descendió del cielo

Aeterna Christi Munera: Pepe Gallardo
15 oct 2019 - 05:45
Angelus Domini, Gabrieli
Angelus Domini, Gabrieli

¡Feliz martes! Así, como quien no quiere la cosa, ya hemos llegado a mediados del mes de octubre. Espero que estés aprovechando a tope al tiempo. De vez en cuando me gusta traerte la música de este gran compositor de hoy, que hizo escuela ¡y vaya escuela! Llega a adquirir tal profundidad que no nos deja indiferentes y solo podemos maravillarnos de su arte. Una vez más, rindámonos a sus pies para deleitarnos con la mejor música.

Giovanni Gabrieli
Giovanni Gabrieli

Que es la de Giovanni Gabrieli (¿1556?-1612), compositor italiano nacido en Venecia. Su carrera solo puede calificarse de fulgurante y llena de éxito. Estudió con su tío Andrea y en 1575 marchó a Múnich nada menos que para estar a las órdenes de Orlande de Lassus. Cuando se consideró formado con este maestro regresó a Venecia y fue inmediatamente el segundo organista de San Marcos (sucediendo a su tío), puesto que conservó durante toda su vida. En 1587 se publicó una colección de obras de Andrea que casi era considerada como reverencial. Incluía también la música de Giovanni y ello hizo que este se consagrase como un maestro en la música religiosa. Nuestro maestro de hoy también tuvo conexiones con Hans Leo Hanssler, también discípulo de su tío. La tarea de Giovanni Gabrieli no solo se redujo a la composición, que no es poco, sino que al final de sus días también fue un extraordinario profesor con reputación en toda Europa. De hecho, uno de sus más afamados discípulos fue Heinrich Schütz, quien introdujo el estilo veneciano de Gabrieli en Alemania.

De este gran maestro vamos a escuchar hoy su motete Angelus Domini. Se trata de una composición a ocho voces para las primeras vísperas del día de Pascua, que narra cómo el ángel del Señor bajó del cielo para retirar la piedra de la tumba del maestro y decirle a las mujeres que había resucitado. Las ocho voces suenan a maravilla en las manos del maestro de forma que casi en toda la obra las ocho están presentes durante gran parte del tiempo. Solo al principio canta un coro con una alegre textura imitativa, propia del tiempo litúrgico para el que la obra está compuesta. Una verdadera delicia, llena de un aliento especialmente luminoso.

La partitura de la composición puedes descargarla aquí.

La interpretación es el conjunto VOCES8.

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