Un coloquio con Dios
Con este curioso título, que da lugar a una obra muy impresionante, vamos a ir poniendo fin a esta semana laboral, última ya de agosto. Polifonía de la más alta calidad será la encargada de ponernos hoy un fondo musical que seguro que en cuanto lo escuches dejará de ser fondo para pasar a primer plano. Su calidad no te dejará indiferente... ¿te apetece comprobarlo?
El maestro que nos acompaña hoy es Richard Bennett (1936-2012), composito británico nacido en Broadstairs. Mostró un talento muy precoz y era capaz de escribir música casi antes de aprender a leer. Estudió con Pierre Boulez en París y asistió a la escuela de Darmstadt, meca de la música de vanguardia durante su época. Era un pianista de un talento extraordinario e incluso estrenó alguna obra de Stockhausen. Sin embargo, su espíritu era ecléctico ya que también le gustaba tocar jazz. En su música usó tanto el romanticismo más melódico como el serialismo más atonal pasando por bandas sonoras de películas, algunas nominadas a los óscar.
Hoy te traigo una obra titulada A Colloquy with God, a 4 voces. El compositor se las arregla para que ninguna de las voces destaque sino que estén perfectamente empastadas. Usa un poema de Thomas Browne y la pieza fue compuesta para el grupo que nos la interpretará hoy justo unos cuantos meses antes de que su autor muriese. Quizá esa muerte próxima estaba en la mente de Bennett ya que toda la obra está permeada por este sentimiento. Una obra escalofriantemente bella.
La interpretación es del conjunto New York Polyphony.