"No he cometido los actos de significación sexual que ellas describen" Felipe Berríos insiste en negar las denuncias por abusos sexuales pese a su "verosimilitud"

Felipe Berríos
Felipe Berríos

El conocido sacerdote chileno negó las acusaciones escasas horas después de que la Compañía de Jesús de Chile revelara que concede "verosimilitud" a varias de las denuncias 'tras una minuciosa investigación' de la Instructora

En un comunicado, el religioso asegura que "puedo afirmar que no he cometido los actos de significación sexual que ellas describen. Salvo una, desconozco las historias de vida de las denunciantes"

"De lo que se me acusa es de conductas impropias, como lenguaje inapropiado, hablar de temas que supuestamente no corresponderían a un sacerdote y en algunos casos de abrazos y supuestas tocaciones de muslos y glúteos", insistió

Según señaló la orden jesuita, será el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, departamento especializado de Roma, la "entidad competente que deberá determinar los pasos a seguir"

El conocido sacerdote chileno Felipe Berríos negó las acusacionesde abuso sexual escasas horas después de que la Compañía de Jesús de Chile revelara que concede "verosimilitud" a varias de las denuncias que han sido presentadas contra él y que investiga la justicia canónica.

En un comunicado difundido por medios locales, el religioso asegura que "puedo afirmar que no he cometido los actos de significación sexual que ellas describen. Salvo una, desconozco las historias de vida de las denunciantes".

"Pero tras conocer sus relatos, puedo afirmar que no he cometido los actos de significación sexual que ellas describen. De hecho, la sola expresión 'actos de significación sexual' es muy compleja, pues la gente se imagina relaciones sexuales no consentidas y horrores de ese tipo. Acá no hay nada de eso", agregó.

"De lo que se me acusa es de conductas impropias, como lenguaje inapropiado, hablar de temas que supuestamente no corresponderían a un sacerdote y en algunos casos de abrazos y supuestas tocaciones de muslos y glúteos", insistió.

Horas antes, la Compañía de Jesús de Chile había emitido un comunicado en que respaldaba las conclusiones de la investigación canónica, que instruye la abogada María Elena Santibáñez.

La letrada inició la investigación tras una denuncia en contra del sacerdote interpuesta por una mujer adulta, lo que le llevó a dejar su casa en La Chimba, una de las poblaciones más pobres de Antofagasta en la zona norte, y abandonar su característico perfil mediático.

Tras una minuciosa investigación, que contó con la declaración de más de 40 testigos, "la Instructora ha determinado la verosimilitud de actos de significación sexual de distinta relevancia que habrían afectado a siete mujeres jóvenes y adolescentes", afirmó la compañía.

"Estos hechos se refieren a tocaciones y diversos traspasos de límites en el ejercicio del sacerdocio, entre los años 1993 y 2009", agregó en una nota.

Según señaló la orden jesuita, será el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, departamento especializado de Roma, la "entidad competente que deberá determinar los pasos a seguir".

De igual manera, la Compañía afirmó que Santibáñez concluyó asimismo que la denuncia de una menor de edad de 7 u 8 años "resultó ser no verosímil".

"Durante este tiempo, seguirá vigente la medida cautelar impuesta por el Provincial de la Compañía de Jesús a Felipe Berríos, suspendido del ejercicio público del ministerio sacerdotal", señaló la organización.

Creador de la famosa fundación Un Techo para Chile y antiguo misionero en África, Berríos fue convocado por el gobierno de Gabriel Boric durante sus primeros días de gestión para ser coordinador nacional de campamentos del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, posición que desestimó.

Chile es uno de los países latinoamericanos más salpicados por denuncias de abusos sexuales en el seno de la Iglesia católica y lleva más de una década sumando nuevos casos desde que salió a la luz el primer gran escándalo, del sacerdote Fernando Karadima.

El caso de Karadima, denunciado por abusos sexuales reiterados a menores, remeció los cimientos de una de las instituciones otrora más poderosas del país y, en palabras del papa Francisco, destapó “una cultura de abuso y encubrimiento” en el seno de la Iglesia.

Según las últimas cifras publicadas por la Fiscalía, en 2021 seguían abiertas 65 investigaciones judiciales contra 116 personas relacionadas con la Iglesia católica, que implican a 220 víctimas, siendo la mitad menores de edad en el momento de los hechos.

Karadima

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