Galletas de kiwicha
"A los críos les asombra un gringo y cura"
"Están orgullosos de que tomemos el cuy que han preparado"
(César Luis Caro).- Perlamayo es un pueblo que hacía casi un año que no visitábamos. Para llegar a él hay que manejar durante un ratito, dejar el carro y caminar unas tres horas subiendo un par de cerros de los que puntúan para el maillot de la montaña del Tour. Cansa, pero vas recibiendo puntos casi desde el primer momento.
Andar con Roberto significa aprender, contemplar y disfrutar del camino de una manera muy peculiar. Los ojos se te inundan de orquídeas, alisos, bellas raíces, flores variadas, tierras fértiles y hasta un alto cedro superviviente de la tala, con aspecto a la vez huérfano y venerable entre los demás arboles.
Al llegar a Perlamayo, enseguida noto que la visita es un acontecimiento, nos están esperando con ilusión. Como estoy empapado en sudor, me cambio de camiseta, me quito las botas de jebe, me planto las chanclas y me tomo un vaso de leche con avena y unas galletas de quinua y de kiwicha que nos ofrece la profe y me saben a gloria; el mismo desayuno kali warma del programa gubernamental de apoyo a la alimentación infantil en las escuelas.
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