Misa en Buenos Aires en memoria del prelado congoleño La Iglesia argentina recuerda el "verdadero corazón de pastor" del nuncio León Kalenga

El fallecido nuncio en Argentina, León Kalenga
El fallecido nuncio en Argentina, León Kalenga

"Supo ganarse el afecto y el cariño de sus hermanos obispos, de sus colegas en el cuerpo diplomático y de gran parte del pueblo de Dios que lo pudo conocer", asegura el presidente de los obispos argentinos, Óscar Ojea

"Tenía la calidez propia del africano nutrida en una experiencia honda de vida familiar y comunitaria y al mismo tiempo su formación diplomática en la Santa Sede que había capitalizado con una inteligencia muy aguda"

El obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Oscar Vicente Ojea, destacó el “corazón de pastor” de monseñor León Kalenga Badikebele, al celebrar una misa en memoria del nuncio apostólico fallecido el 12 de julio en Roma a raíz de una enfermedad imprevista.
Los concelebrantes principales fueron el arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado de la Argentina, Mario Aurelio Poli; el secretario general de la Conferencia Episcopal Argentina y obispo de Chascomús, monseñor Carlos Malfa; y el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Joaquín Sucunza. Junto al cardenal Poli se encontraban los representantes de la Nunciatura en la Argentina, monseñores Aliaksandr Rahinia, encargado de negocios a.i y Vincenzo Turturro, consejero.
Concelebraron también el obispo de Avellaneda-Lanús, monseñor Rubén Oscar Frassia; el obispo auxiliar de La Plata, monseñor Alberto Bochatey; el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Gustavo Carrara; el arzobispo monseñor Alfredo Horacio Zecca; el obispo de Nueve de Julio, monseñor Ariel Torrado Mosconi; el obispo emérito de Quilmes, monseñor Luis Stöckler; el obispo de Merlo-Moreno, monseñor Fernando Maletti, y su auxiliar monseñor Oscar Miñarro; el obispo emérito de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino; el obispo de Zárate-Campana, monseñor Pedro María Laxague; y el arzobispo emérito de Rosario, monseñor José Luis Mollaghan.
Entre los más de 30 sacerdotes concelebrantes se encontraban Alejandro Russo, rector de la catedral metropolitana y maestro de ceremonias; Aníbal Fosbery, presidente y fundador de Fasta; Pedro Brassesco, subsecretario de la Conferencia Episcopal Argentina; padre Jorge Faliszek SVD, director nacional de Obras Misionales Pontificias; Víctor Urreztarazu, vicario para la Argentina del Opus Dei; y superiores de congregaciones masculinas.

Además, religiosos, diplomáticos, funcionarios y fieles que llegaron a conocer al representante papal durante su corta estadía en el país, participaron esta noche de la celebración eucarística en su memoria en la catedral metropolitana de Buenos Aires.


Entre los presentes se encontraban el ministro de Relaciones Exteriores y Culto, Jorge Faurie; el director nacional de Culto Católico, Luis Saguier Fonrouge; el exsecretario de culto de la Nación, Santiago de Estrada; Federico Pugliese, director general de Cultos de la Ciudad de Buenos Aires; Ignacio Inzaurraga, presidente de Justicia y Paz; Daniel Martini, director del Deplai; el presidente de la ACA, Rafael Corso, y su vicepresidenta, Claudia Carbajal de Inzaurraga.

Asistieron además representantes de numerosas congregaciones femeninas, numerosos embajadores y representantes de países, personal laico y religiosas que atienden la Nunciatura. También participó de la celebración una delegación congoleña.



“En el breve lapso que estuvo con nosotros, el nuncio León supo ganarse el afecto y el cariño de sus hermanos obispos, de sus colegas en el cuerpo diplomático y de gran parte del pueblo de Dios que lo pudo conocer”, aseguró monseñor Ojea.



“Tenía la calidez propia del africano nutrida en una experiencia honda de vida familiar y comunitaria y al mismo tiempo su formación diplomática en la Santa Sede que había capitalizado con una inteligencia muy aguda”, describió.

"Se lo veía muy feliz en Argentina"

El prelado sanisidrense sostuvo que monseñor Kalenga Badikebele “poseía además un verdadero corazón de pastor, se quedaba largamente después de las ceremonias con la gente sacándose fotos y por supuesto era el último en terminar”.

En este sentido, monseñor Ojea dijo que, tras la celebración de Luján del 8 de julio del año pasado, el nuncio le había confiado que “disfrutaba, de veras, el largo tiempo que dedicaba a sus hermanos al concluir la misa”.

Se lo veía muy feliz con su destino en la Argentina. Sentía que el Santo Padre lo había distinguido y quería devolver esa confianza. Pensando en esta alegría que compartía, parece más misteriosa la voluntad de Dios al haberlo llevado tan rápidamente”, agregó.

El presidente de la CEA recordó el “decálogo” para los representantes papales, que Francisco entregó días atrás a los nuncios, y puso el acento en la quinta virtud: “El nuncio es un hombre del Papa”.

“Como representante pontificio el nuncio no se representa a sí mismo sino al sucesor de Pedro y actúa en su nombre ante la Iglesia y los gobiernos. Es decir, concreta, implementa y simboliza la presencia del Papa entre los fieles y los pueblos. Es hermoso que en varios países la Nunciatura se llame Casa del Papa”, puntualizó citando al pontífice.

El prelado reveló que hablando con monseñor Kalenga específicamente de su función, el diplomático le hizo una distinción entre obediencia y acatamiento: “Una cosa es acatar externamente el magisterio pontificio, otra cosa es tener una auténtica docilidad interior al Espíritu Santo que en este momento está hablando a través de las enseñanzas del Papa”, especificó.

"Pidámosle al Señor que nuestro hermano esté junto a Jesús haciéndonos lugar en la Casa del Padre"

“Yo siento que mi misión en la Argentina es provocar un amor muy grande al Santo Padre y a su magisterio y trabajar para que se lo conozca y se lo quiera cada día más”, agregó al completar el pensamiento del nuncio.

Monseñor Ojea señaló que su última presencia pública fue en La Rioja, donde le admitió que le causó estupor algunas declaraciones cuestionando la beatificación de Angelelli y compañeros mártires, y le dijo: “Cuando la Iglesia proclama un beato, lo que los creyentes debemos hacer es orar y pedirle que interceda por nosotros agradeciéndole al Señor que tenemos un amigo más a quien confiarle nuestras cosas”.

“Volviendo al texto del Evangelio que hemos escuchado, pidámosle al Señor que nuestro hermano esté junto a Jesús haciéndonos lugar en la Casa del Padre para volver a encontrarnos juntos en el abrazo definitivo del Reino”, concluyó.

Al finalizar la misa, todos los presentes le cantaron a la Virgen María el Salve Regina.

En tanto, el Encargado de Negocios a.i. de la Nunciatura, monseñor Aliaksandr Rahinia, agradeció a las autoridades eclesiásticas, civiles, diplomáticas y fieles que participaron de la misa y tuvo palabras de afecto cristiano para con el nuncio León Kalenga, fallecido el pasado 12 de junio en Roma.



Luego de concluída la misa, monseñor Ojea y el obispo de Chascomús y secretario general de la CEA, monseñor Carlos Humberto Malfa, saludaron a miembros de la colectividad congoleña, país africano del que era oriundo el nuncio, quienes participaron de la celebración eucarística y homenaje en la catedral porteña. 

Texto completo de la homilía

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