El arzobispo se despidió de la comunidad de Tierra del Fuego en medio de los aplausos Monseñor García Cuerva se despide de Tierra de Fuego: "Aprendí a ser obispo con ustedes"

Monseñor García Cuerva en la misa de despedida de Tierra del Fuego
Monseñor García Cuerva en la misa de despedida de Tierra del Fuego

"En cada uno de ustedes lo vi a Jesús, en cada uno de ustedes me encontré con el Señor, en cada uno de ustedes Jesús me hizo presente las bienaventuranzas", dijo en la misa de despedida en Río Grande

“Aquí vine y era el responsable de los aciertos y también de los errores, por los que pido disculpas; pero aprendí acá, porque son buenos maestros. Porque el Papa miró, Jesús miró y dijo: 'Ese obispo del fin del mundo parece que está preparado para ser arzobispo de Buenos Aires'"

"Acá se hace patria, todos los días. Ustedes son de esos amigos. Y cuando en Buenos Aires me queje, me voy a acordar de ustedes y me voy a callar la boca y rezar por ustedes"

"'Tratémonos bien entre nosotros', pidió, y aseguró que 'vale la pena trabajar por la paz'"

(AICA).- El administrador diocesano de Río Gallegos y arzobispo electo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva se despidió de la comunidad de Tierra del Fuego celebrando una misa en la parroquia San Juan Bosco, de la ciudad fueguina de Río Grande, con el lema “No apartes tu rostro del pobre”.

En la homilía, el prelado reflexionó sobre el discurso de las bienaventuranzas, a las que definió como “una caricia atrás de la otra”, e invitó a vivir la misericordia como “lo hace Dios, que no juzga ni condena; Dios ama y perdona siempre”. 

"'Tratémonos bien entre nosotros', pidió, y aseguró que 'vale la pena trabajar por la paz'"

Francisco y Monseñor García Cuerva

A modo de despedida, monseñor García Cuerva aseguró: “Yo aprendí a ser obispo con ustedes. Yo fui obispo (auxiliar) diez meses, un año, en Lomas de Zamora. Lo bueno es que cuando uno tiene un obispo diocesano, uno sabe que siempre hay uno que responde por uno; entonces uno se relaja un poco”.

“Aquí vine y era el responsable de los aciertos y también de los errores, por los que pido disculpas; pero aprendí acá, porque son buenos maestros. Porque el Papa miró, Jesús miró y dijo: ‘Ese obispo del fin del mundo parece que está preparado para ser arzobispo de Buenos Aires'", sostuvo, y reconoció: “Yo todavía creo que no, pero bueno, la Iglesia de Dios confía en el designio. Entonces quiero decirles a ustedes: gracias por haberme formado bastante bien para que otros vean lo que yo todavía no veo en mí, que es poder cumplir esa misión tan grande que me están pidiendo, y es tan importante”.

Monseñor García Cuerva recordó que el salmo dice “gusten y vean qué bueno es el Señor”, al subrayar: “Yo, acá, puedo decir que sí. Gusten y vean qué bueno es el Señor en Tierra del Fuego, en Río Grande, en Tolhuin y en Ushuaia; porque en cada uno de ustedes lo vi a Jesús, en cada uno de ustedes me encontré con el Señor, en cada uno de ustedes, Jesús me hizo presente las bienaventuranzas”.

"Gusten y vean qué bueno es el Señor en Tierra del Fuego, en Río Grande, en Tolhuin y en Ushuaia; porque en cada uno de ustedes lo vi a Jesús"

“Cuando en algún momento proteste porque tengo mucho trabajo, porque las cosas no me salen bien, o porque estoy un poco cansado; me voy a acordar de unos amigos que están acá, en esta isla, y la luchan y la pelean todos los días, porque aquí la vida es mucho más difícil: por el clima, el tiempo, la distancia, la soledad, la están remando todos los días. Acá se hace patria, todos los días. Ustedes son de esos amigos. Y cuando en Buenos Aires me queje, me voy a acordar de ustedes y me voy a callar la boca y rezar por ustedes. Gracias por todo”, se despidió en medio de los aplausos.

"Acá se hace patria, todos los días. Ustedes son de esos amigos. Y cuando en Buenos Aires me queje, me voy a acordar de ustedes y me voy a callar la boca y rezar por ustedes"

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