"Así queremos nuestro Chile: humilde, generoso, fraterno" Los obispos de Chile invitan a un gran esfuerzo para renovar la esperanza en el país

Esperanza
Esperanza

La 121ª asamblea plenaria se realizó a través de Zoom en dos momentos y reunió a todos los obispos en ejercicio y al administrador apostólico de Valdivia

Se dialogó sobre la realidad política, económica y social del país y se revisaron los diversos procesos emprendidos por la Iglesia, como las campañas solidarias en favor de los grupos más afectados por la pandemia del covid-19

Ante las persistentes situaciones de violencia sostenida, el trato denigratorio en el debate político y la debilidad de liderazgos, invitan a todos a un "necesario cuestionamiento ético a nuestros comportamientos y actitudes como sociedad"

Resolvieron esperar hasta el año 2022 para realizar presencialmente la asamblea eclesial nacional con la finalidad de poder ser una cabal expresión de sinodalidad y participación laical

(CECh).- En vísperas del inicio del tiempo litúrgico de Adviento, con que la Iglesia se prepara espiritualmente para la celebración de Navidad, los obispos abordaron los intensos momentos que vive el país en esta “compleja situación sanitaria, económica, social y política, y en un relevante proceso constituyente marcado por el gran anhelo de una sociedad más justa y equitativa”.

Los pastores hacen hincapié en que persisten situaciones de violencia sostenida, “con especial impacto en mujeres y menores de edad, en sectores de escasos recursos prisioneros por el narcotráfico, y en la herida permanente que sangra en la región de la Araucanía. El trato denigratorio en el debate político y la debilidad de liderazgos sólo avivan el encrispamiento de la vida social”.

Al mismo tiempo, motivan a un “necesario cuestionamiento ético a nuestros comportamientos y actitudes como sociedad. Invitamos humildemente a los responsables del quehacer público, a asumir los desafíos que como país tenemos, pensando especialmente en los más pobres y vulnerables”.

Y añaden: “No podemos dejar que la agresión y el amedrentamiento se impongan como forma legítima de convivir. Una inmensa mayoría lucha todos los días por un futuro más digno para las generaciones venideras, y lo procura con respeto a los demás en el presente. Esa gran mayoría se ha expresado de modo pacífico y acudió a las urnas a manifestar su voz. No hay razones que avalen desoír ese clamor. Lo que nos corresponde a todos es ayudar a que el camino trazado se realice en paz y limpiamente”.

Los obispos recuerdan lo ya manifestado anteriores mensajes, en cuanto a la responsabilidad de quienes están llamados al servicio del bien común en la política y sus diversas expresiones. Afirman que “ello exige abrirse al diálogo sincero y franco. También en la Iglesia, nosotros como pastores, aportamos nuestra disponibilidad de escucha a lo que el Pueblo de Dios quiera manifestarnos”.

Iglesia de Chile
Iglesia de Chile



Afirman, además, que el proceso constituyente nos incumbe a todos, y abogan porque los valores y principios del Evangelio, especialmente el amor a Dios y al prójimo, la dignidad inalienable de todo ser humano, la justicia, la paz, el bien común, puedan plasmarse en la Carta fundamental, así como en leyes y en decisiones.

Finalmente, la Conferencia Episcopal invita a un gran esfuerzo para renovar la esperanza: “Al comenzar este tiempo de Adviento, contemplemos con humildad el misterio de Dios-con-nosotros, el Hijo de Dios, Jesús, hijo de María, nacido en un establo sencillo. ¡Eso es Navidad! Así queremos nuestra vida: austera, honesta, afectuosa. Así queremos nuestro Chile: humilde, generoso, fraterno”, concluye el mensaje de los obispos chilenos.

121ª Asamblea plenaria

La 121ª asamblea plenaria se realizó a través de Zoom en dos momentos: el primero entre el 9 y 12 de noviembre, el segundo los días 23 y 24 de noviembre. Reunió a todos los obispos en ejercicio y al administrador apostólico de Valdivia.

En este encuentro se dialogó sobre la realidad política, económica y social del país, tema que se recoge en el mensaje conclusivo, así como también se revisaron los diversos procesos emprendidos por la Iglesia en el último tiempo, como las campañas solidarias en favor de los grupos más afectados por la pandemia del covid-19 y los desafíos todavía pendientes en cuanto a acompañamiento a víctimas de abusos y en la implementación de los criterios para la prevención y la integridad en el servicio eclesial.

Respecto del proceso de discernimiento hacia una renovación eclesial, emprendido desde agosto de 2018 como consecuencia de la crisis de los abusos, la asamblea resolvió esperar hasta el año 2022 para realizar presencialmente la asamblea eclesial nacional, originalmente prevista para este año, con la finalidad de poder ser una cabal expresión de sinodalidad y participación laical.

Mensaje completo

Testigos de esperanza en un nuevo tiempo para Chile

Mensaje de Adviento 2020

“Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el Sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz” (Lc 2,78-79).


1. Nuestro país vive momentos intensos que afectan y comprometen a las personas y sus familias, en una compleja situación sanitaria, económica, social y política, y en un relevante proceso constituyente marcado por el gran anhelo de una sociedad más justa y equitativa.

2. Por la sorpresiva llegada del covid-19, debimos modificar nuestras formas de vida y hacer sacrificios para cuidarnos, brindar apoyo y solidaridad a los más desvalidos, y dar pasos audaces hacia la superación de los conflictos. Sin embargo, persisten situaciones de violencia sostenida, con especial impacto en mujeres y menores de edad, en sectores de escasos recursos prisioneros por el narcotráfico, y en la herida permanente que sangra en la región de la Araucanía. El trato denigratorio en el debate político y la debilidad de liderazgos sólo avivan el encrispamiento de la vida social. Estas situaciones dan cuenta de un necesario cuestionamiento ético a nuestros comportamientos y actitudes como sociedad. Invitamos humildemente a los responsables del quehacer público, a asumir los desafíos que como país tenemos, pensando especialmente en los más pobres y vulnerables.

3. No podemos dejar que la agresión y el amedrentamiento se impongan como forma legítima de convivir. Una inmensa mayoría lucha todos los días por un futuro más digno para las generaciones venideras, y lo procura con respeto a los demás en el presente. Esa gran mayoría se ha expresado de modo pacífico y acudió a las urnas a manifestar su voz. No hay razones que avalen desoír ese clamor. Lo que nos corresponde a todos es ayudar a que el camino trazado se realice en paz y limpiamente. Como lo hemos señalado, quienes están llamados al servicio de la política, en sus diversas expresiones, reciben un mandato que es sobre todo de servicio al bien común de la sociedad, y ello exige abrirse al diálogo sincero y franco. También en la Iglesia, nosotros como pastores, aportamos nuestra disponibilidad de escucha a lo que el Pueblo de Dios quiera manifestarnos.

4. Los cristianos estamos llamados a participar en los asuntos relevantes de la comunidad (Cfr. Flp 4,8). Así como nos han movilizado la solidaridad en tiempos de escasez y pandemia, el apoyo a los migrantes y la preocupación por la crisis climática; hoy el proceso constituyente nos incumbe a todos. A lo largo de los siglos pueblos diversos, entre ellos el nuestro, han sido iluminados por los valores y principios del Evangelio, especialmente el amor a Dios y al prójimo, la dignidad inalienable de todo ser humano, la justicia, la paz, el bien común y otros tantos valores muy apreciados. Confiemos en que los actores democráticamente elegidos por la ciudadanía sabrán traducir dichos valores en una Carta fundamental, en leyes y en decisiones que respeten valores humanos para el bien de todos.

5. Les invitamos a un gran esfuerzo para renovar la esperanza, la de cada persona en su familia y sus entornos educativos, laborales y comunitarios. Al comenzar este tiempo de Adviento, contemplemos con humildad el misterio de Dios-con-nosotros (Cfr. Mt 1,22-23), el Hijo de Dios, Jesús, hijo de María, nacido en un establo sencillo (Cfr. Lc 2,6-7). ¡Eso es Navidad! Así queremos nuestra vida: austera, honesta, afectuosa (Cfr. Tit 2,11-14). Así queremos nuestro Chile: humilde, generoso, fraterno. Preparemos nuestro corazón orando con este texto que el Papa Francisco nos sugiere en su luminosa encíclica Fratelli tutti :

“Señor y Padre de la humanidad,
que creaste a todos los seres humanos con la misma dignidad,
infunde en nuestros corazones un espíritu fraternal.
Inspíranos un sueño de reencuentro, de diálogo, de justicia y de paz”.

La 121ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Chile

Santiago, 25 de noviembre de 2020

Belén
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