Contundente victoria del 'Rechazo' en el plebiscito celebrado ayer en Chile Pese al “Brexit chileno”, sigue en el horizonte construir una nueva Constitución

Partidarios del 'No' en el plebiscito por la nueva Constitución chilena
Partidarios del 'No' en el plebiscito por la nueva Constitución chilena EFE

Con un inapelable triunfo de la opción del “rechazo” al texto propuesto por la Convención Constitucional, Chile ahora buscará nuevos caminos para seguir avanzando hacia una nueva Constitución Política que le asegure “un futuro esplendor” como dice su himno nacional

El pueblo chileno optó democráticamente el domingo último por el diálogo y los acuerdos para alcanzar una nueva Constitución, indicando a la clase política y actores sociales que este es un proceso que no se debe abandonar

Por ello, Presidente de la República, Gabriel Boric, llamó a construir una nueva ruta constitucional con el aporte de todos y todas, aprendiendo de los errores

¿Cómo entender que la señora Marta, casi con 60 años de edad, se considera satisfecha con el resultado del plebiscito aunque todos los días viaja en metro y bus casi dos horas de ida y otras dos horas de regreso, entre su casa en Huechuraba, al norte de Santiago, y las casas particulares que asea y limpia diariamente en el sector más acomodado de la capital?

¿Cómo comprender que las personas que viven en la comuna de Petorca, en el norte centro del país, donde no hay agua ni para beber, haya votado mayoritariamente en favor de la opción del rechazo cuando la nueva Constitución le garantizaba agua potable en sus derechos sociales e impedía la privatización de los recursos naturales? “No tienen agua pero tienen tele”, respondió alguien en redes sociales.

¿Cómo es posible que en la comuna de La Pintana, al sur de la región Metropolitana, haya ganado rotundamente el rechazo cuando es un lugar gravemente afectado por la pobreza y la exclusión, la delincuencia y el narcotráfico y que, sin embargo, en tiempos de pandemia dio testimonio ejemplar de solidaridad y organización haciendo funcionar comedores populares en sedes sociales y parroquias?

Y por último, ¿cómo encontrarle sentido a la votación rechazo de las regiones cuando nunca antes se había tenido una propuesta de un país con regiones fuertes y con poder de decisión frente al centralismo santiaguino?

Sin duda, es temprano para dar respuesta a tantas preguntas y responder a tantas críticas que circulaban anoche en las redes sociales. Pero los resultados son claros y seguirán siendo motivo de las diversas interpretaciones y análisis.

Una tormenta perfecta

Entre las explicaciones, nadie puede obviar que una especie de tormenta perfecta afectó a Chile este año al cerrar el proceso constitucional en que se obligó legalmente a la ciudadanía a pronunciarse sobre una propuesta de nueva carta magna, después de 20 años de voto voluntario:

Graves efectos económicos de la guerra de Ucrania en el crecimiento y desocupación del país, la pandemia y sus efectos psicosociales, la realidad interna de violencia y polarización política, la inexperiencia de gestión de Estado de los nuevos gobernantes, el conflicto histórico del Estado chileno con la nación mapuche, y una campaña comunicacional de la derecha fueron algunos de los factores que se seguirán evaluando.

Plebiscito en Chile

Campaña

Tan exitosos fueron los resultados de la campaña del rechazo que no solo mostró las debilidades del texto propuesto, sino que elaboró mensajes de miedo a la población, como que el Estado quitaría la propiedad privada de las casas de habitación o que terminaría la educación particular, y se tergiversó así gran parte de la realidad en los medios de comunicación y redes sociales.

Fue una campaña comunicacional de quienes no querían los cambios y que existió durante todo el proceso constituyente pero que se acentuó a partir de mayo último, tomando más fuerza y generando en la opinión pública un proceso de framing o de encuadres comunicaciones que condicionan el entorno social, influyen en pensamientos, ideas y actitudes de las personas y del público en general.

Todo ello, nubló el panorama de cambios que inició Chile aquel 18 de octubre de 2019, cuando dio la vuelta al mundo la noticia del estallido social.

Plebiscito en Chile

Un año después, en octubre de 2020, el 80% de los chilenos acudía a las urnas para votar y cambiar la Constitución de Pinochet en el denominado plebiscito de entrada al proceso constituyente. Este ha sido un mandato irrevocable que los políticos no han podido ni podrán obviar, independiente de los resultados del domingo último, tanto que la misma derecha se ha comprometido a hacer reformase incluso iniciar un nuevo proceso constituyente, claro que ahora con participación de la elite política que había sido excluida antes por la voluntad popular.

Sueños

¿Cuál será el camino concreto a seguir ahora? Aún es temprano para señalarlo con precisión porque desde este lunes 5 de septiembre se abre un nuevo proceso de diálogos y acuerdos políticos que antes no existió, y que junto con garantizar la gobernabilidad del país, deberá encausar los cambios que exigen las demandas sociales para que el pueblo tenga una mejor calidad de vida y mayor justicia en las relaciones sociales.

Los obispos del Comité Permanente dijeron antes del ejercicio ciudadano del domingo último que “todos somos conscientes que el proceso que hemos vivido en estos últimos años, y también la misma discusión constitucional, han dejado de manifiesto los graves desafíos que tenemos como nación, que se han expresado en demandas sociales, políticas y económicas”. Evidentemente, en esto tenían razón.

En la misma línea, hoy cobra fuerza y sigue vigente lo declarado por la Conferencia de Religiosas y Religiosos de Chile (Conferre), que invitó “al discernimiento, la esperanza y el compromiso», diciendo: «Soñamos un Chile distinto, donde la libertad y el respeto absoluto por la dignidad de toda persona humana, imagen de Dios, han de ser la preocupación primera ante el desarrollo económico y tecnológico, procurando favorecer el desarrollo espiritual de cada persona, como se reconoce en el texto de la nueva Constitución que se nos consulta», dijo la Junta Directiva de la Conferre a la Vida Consagrada del país.

Chile ejemplar

Cabe destacar que la democracia chilena sigue siendo ejemplar dentro del contexto latinoamericano. Porque no solo concurrió la población a las urnas en cantidad inédita e histórica este domingo 4 de septiembre (casi 13 millones de un padrón electoral de 15 millones), sino porque en este país, “la instituciones funcionan”, dijo expresamente el Presidente de la República, Gabriel Boric. Y ello, sin incidentes graves ni denuncias de fraude alguno, en una jornada cívica absolutamente normal, que contó con servicios de transportes gratuito para garantizar los desplazamientos de la ciudadanía.
Y a solo cuatro horas del cierre del proceso de votación, Chile tenía oficialmente el 99.9% de las mesas escrutadas, con un resultado de 61% en favor del rechazo y el 39% por la aprobación al texto de propuesta constitucional. Un documento que fue resultado de un año de trabajo de 154 delegados de la Convención Constitucional que también fueron elegidos democráticamente.
Boric, hablando anoche a todo el país, señaló que “como Presidente de la República, recojo con mucha humildad el mensaje de la ciudadanía. Hoy Chile demostró ser exigente y confiar en la democracia”. Luego se comprometió a construir en conjunto con el Congreso y la sociedad civil, una nueva propuesta que aprenda de los errores de este proceso y así se logre avanzar en un nuevo proyecto de Constitución. “Nuestro compromiso como gobierno es continuar trabajando en ello de manera inclaudicable”, aseguró.
Así, el resultado del plebiscito de ayer en Chile, es un disco de “ceda el paso” al diálogo y a los acuerdos, y de ningún modo un disco “pare” a los cambios que el pueblo sigue demandando.

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